Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

¡Orgullo Español!

Miguel Ángel Malavia 01 Jul 2008 - 11:57 CET
Archivado en:

El sábado, cuando a las seis de la mañana se encendieron las luces de la discoteca y se apagó la música, un rugido espontáneo y voraz inundó todo: “¡A por ellos, a por ellos!”. Extasiado, dándome la vuelta, observé varias banderas españolas. El “¡España, España!”, salido de varios grupos de personas, cada uno en un lado de una calle ya alumbrada por los rayos del sol, me acompañó mientras me dirigía a coger el búho en Cibeles. El ‘As’ y el ‘Marca’ me mantuvieron con los ojos abiertos en mi larga odisea hasta llegar a mi argandeña casa. Cuando varias horas después, tras algunos quehaceres, me tumbé en la cama…. estaba al borde del ataque de nervios. Ese día debía de ser un gran día. Para España. Para todos. Nunca antes había visto ese sentimiento en este país tradicionalmente cainita y desgarrado.

Desde la cuatro de la tarde de ese 29 de junio ya mítico no podía despegarme de la pantalla del televisor, de la radio, de mis pensamientos absortos, de mi ansiedad, de mi asfixia. Eso, desde hace catorce años, lo he sentido en algunas ocasiones más. Pero a tal nivel, sólo con la Séptima, la Octava y la Novena madridistas. Mis amigos se cachondean conmigo, pero para mí una final es lo contrario de una fiesta: es un calvario. La sensación de estar ante algo tan grande, casi rozándolo con las manos… y pensar que se te pueda escapar para siempre… se me hace insoportable. Sé que son heridas que jamás cicatrizan. Sabía que cuando años después saliera la conversación de ese 29 de junio dos muecas marcarían mi rostro: o la sonrisa más infantil o la mirada perdida. Sí, lo sé, soy un enfermo… pero soy así y jamás cambiaré porque me gusta vivir todo a sangre y fuego.

Por fin llegaron los himnos, las iniciales y acongojantes embestidas germánicas, el palo, el gol del ya eterno Torres (ese GOL será para siempre EL GOL), el dominio español, la gozada del excelso juego, las ocasiones falladas, el temor a que algún corner fuera rematado por alguno de esos rubios que parecían Aquiles… y el final: las lágrimas de una España Reina de Europa. Las siguientes horas las recuerdo como en una nube: la Copa con la rojigualda en forma de elegantísimos lazos, preciosa, mayestática, levantada por Iker I de España, el ‘We are the Champions’, Madrid en ebullición, la fuente de Atocha tomada por toreros, Neptuno borracho de gloria, Cibeles levitando y Colón gritando ‘Viva España’.

Pero de todos los momentos me quedo con el grito rabioso salido ayer de todas las gargantas en la fiesta de recibimiento a los campeones en Colón: ‘Yo soy español, español, español’. Gente de toda condición, seguramente con ideas muy diferentes entre sí, gritando sin complejos su orgullo de ser español. Hasta hace nada (y nada es nada), decir eso en público te situaba en un espectro ideológico que ni siquiera me apetece mencionar. Y lo mejor de todo es que la mayoría eran chavales, gente joven. Esos, para los que un hombre pequeño de bigote y bastón dictatorial sólo es una foto en un libro de Historia, han de ser los que dejen a un lado definitivamente las viejas heridas que algunos quieren abrir constantemente. Es triste que tenga que ser por algo al fin y al cabo tan liviano (pero tan maravilloso) como el fútbol, pero ya era hora de que todos explotáramos en un sano patriotismo. La Bandera de España ayer era de todos. Que de ahora en adelante jamás deje de serlo.

¡Viva España!

PD: Independientemente del contenido de este escrito, el simple hecho de poder escribirlo me ha hecho inmensamente feliz. Sólo algunos saben por qué, pero hoy me alegro más que nunca de haber escrito en ‘La hora de la verdad’.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito ‘Retazos de Pasión’, ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ y ‘La fe de Miguel de Unamuno’.

Más en La hora de la verdad

Mobile Version Powered by