Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Dos de mayo de 2008: el triunfo de la soldadesca zapatera

Miguel Ángel Malavia 15 Jul 2008 - 18:41 CET
Archivado en:

Dos de mayo de 2008. Los franceses han tomado nuevamente la patria. Pero a diferencia de 1808, no son las costureras, las fulanas y los manolos los que defienden su tierra y su libertad, sino que hoy son los artistas los que dicen ‘Stop’ al gabacho invasor. El Pueblo en hoguera de venganza ha dejado paso al sector sin sindicar que se pone el dedo índice sobre la ceja, pidiendo el sufragio para un zapatero sin zapatos.

En Atocha, ante el avance incruento del batallón sarkoziesco, Ana Belén, la musa de Umbral, sonríe con la más bella de sus sonrisas. La acompaña otra cosaca de tronío: Charlize Theron. La sudafricana más bella que han visto los ojos de todo humano se siente española por un día y también exalta la mejor de sus sonrisas, acompañada de un guiño de ojos helador. Los gabachos, seducidos ante tales armas, huyen horrorizados.

Un poco más arriba, a la altura de Neptuno, salen del Congreso de los Diputados los soldados ibéricos más fieros: Joan Manuel Serrat, Pedro Almodóvar y Raúl del Pozo. El primero, canta a Lucía y a Penélope, que bajan del cielo, de la mano y hipnotizadoras, ante el asombro de las hordas enemigas. La respuesta se denota al momento con los rostros pálidos de los súbditos de Carla Bruni. Pinta la escena con su pluma elegantísima el gran columnista de inicios del siglo XXI en nuestros lares y dirige la consiguiente huida el gran director, acompañado en esta ocasión por otro general de lujo venido ex profeso para la ocasión: Alejandro Amenábar.

La Cibeles es cosa de la columna vertebral de los ejércitos más barrocos, aquellos que nunca nos han fallado: Rafa Nadal, Fernando Alonso, Pau Gasol y Raúl González. La raza, la pasión y la furia con la que corren de un lado a otro en bicicletas donadas por Induráin, mantienen aterrados a los que otrora fueran napoleónicos. Al grito de ‘A mí el pelotón, Sabino, que los arroyo’, pronunciado en esta ocasión por un Juan Gómez ‘Juanito’ bajado del cielo, todos y cada uno de los franceses huyeron despavoridos, directos a París.

Y finalmente Sol, el reducto de Joaquín Sabina. Cuando llegaron Sus Majestades a comprobar la situación encontraron a éste agarrado al oso y al madroño, hechizando a los invasores con sus cantos dedicados al perro Dorremí, aquél que siempre avisaba a su dueño cuando su mujer recibía en la cama a cualquier grumete. Éste, el dueño, era mendigo cantautor y aquella puta. Y se amaban de verdad mientras cada noche compartían en silencio la desdicha de sus vidas. Tras darle las gracias los reyes, esto es, los Rolling Stones, el poeta republicano se fue a celebrar el triunfo con Najwa Nimri, Scarlett Johansson, Mónica Bellucci y Mariza, las musas de un don nadie sin nombre que algún día soñó con haber vivido otro dos de mayo para la Historia. Aunque éste, el don nadie, sin llevarse el índice a la ceja en honor de cualquier zapatero remendón.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito ‘Retazos de Pasión’, ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ y ‘La fe de Miguel de Unamuno’.

Más en La hora de la verdad

Mobile Version Powered by