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Intereconomía, el Wyoming, la becaria… ¡sois los miserables que os estáis cargando la profesión!

Miguel Ángel Malavia 03 Feb 2009 - 22:26 CET
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Bochorno, vergüenza, miseria, mediocridad, indecencia. Todo lo que rodea al asunto del montaje del Gran Wyoming y la becaria de marras desprende un insoportable tufo a escoria en todo lo que toca. Primero, refleja la falta de ética y total ausencia de principios del presentador (desconozco su nombre) y los componentes del programa ‘Más se perdió en Cuba’, de Intereconomía TV. Su odio, su revanchismo, su puerilidad y su dogmatismo fueron los que les cegaron hasta el punto de emitir un vídeo que les había llegado desde un correo electrónico sin identificar. Sin más, sin constatar su veracidad, se recrearon con delectación con su “exclusiva mundial”. Tal programa ya está estigmatizado con el descrédito más absoluto. Jamás lo he visto y nunca pensaría ya en hacerlo.

Segundo, lamentable, pésima e inmoral la “jugada” de Wyoming y los componentes de ‘El intermedio’, en La Sexta. Sí, lo sé, es humorista –para gustos hay los colores, pero a mí no me hace ni puñetera gracia su ¿humor?, no irreverente, sino irrespetuoso; no sano, sino hiriente– y no periodista. Muy bien. Pero desde el momento en el que dirige un programa que, aunque con otro tono, comenta la actualidad del día a día y lo hace desde un medio de comunicación (repito, comunicación), está obligado a que lo que comunique no sea una burda mentira. Durante dos días han alimentado la patraña y la ficción, recogida en numerosos medios, de cómo el reconocido presentador maltrataba psicológicamente a una becaria. Y ahora, destapada la mentira, sabiendo que la “noticia” no era sino una estrategia de marketing –que no nos vendan la moto, todo ha sido por la audiencia y, en definitiva, el maldito dinero–, ¿se supone que tenemos que reír la gracia y felicitar al ingenioso prestidigitador? ¡Y una leche! Alguien muy cercano a mí está sufriendo de verdad en su trabajo lo que supone que un jefe te haga sentir una jodida basura. Cada día. Es un tema muy serio como para andar con bromas de horroroso gusto, y eso lo sabe muy bien quien lo sufre o ha sufrido. Luego llega el caso de un chaval que se suicida porque le hacen la vida imposible en el instituto y todos nos rasgamos las vestiduras… ¿Qué pasa, que la violencia sólo es sexual o física? El acoso moral, como los otros, es horrible pues te hace sentir inferior… y culpable. Y si alguien no lo ve claro, le pongo un ejemplo, extremo, pero válido: ¿Qué hubiera pasado si se hubiera publicado que Jiménez Losantos ha violado a una menor y luego la COPE dijera que “era una broma”? ¿Nos parecería una chanza más o una hijoputez?

Miserias como ésta son las que se están cargando a los medios. Hoy todo vale. Los ‘Folloneros’ de turno son los culpables de que la gente cada vez crea menos en lo que le llega desde los medios. El descrédito es cada vez mayor, lógicamente. Y la culpa la tienen todos aquellos comunicadores basura que prostituyen cada día el ámbito de la comunicación. La culpa la tienen los Intereconomía de turno que se dejan llevar por el fanatismo y violan la ley sagrada del periodismo: comprobar la veracidad de las fuentes. Y la tiene una cadena muy concreta, La Sexta de Jaume Roures y Emilio Aragón, que con sus montajes, sus bulos, sus ‘Sé lo que hicistéis’… están destrozando la sana competencia entre los medios. ¡Entre todos vosotros, miserables, estáis matando la profesión!

Sin embargo, el problema ha estado en que el resto de medios han entrado en el juego. Si todos aquellos que se hicieron eco de la “noticia”, al conocerse que era falsa no le hubieran dado publicidad, hoy serían muchísimas las personas que no conocerían que se trataba de una broma, quedando el sujeto en cuestión “con el culo al aire”. Y, ojo, esto no es desinformación, pues de una “cachondez” de este calibre sólo es responsable su autor. Las “bromas”, cuando se demuestra que lo son, como estafa al medio que la difundió y al recepetor que la asimiló, no han de ocupar el espacio que sólo merecen las informaciones reales del día. Así, que hubiera sido La Sexta la que, al ver fracasada su estrategia –participó de la misma institucionalmente, callando cómplices sus portavoces durante 48 horas para garantizar una audiencia ansiosa y morbosa–, hubiera tenido que desmentir la “noticia” que tan mal parado dejaba a su presentador “estrella”. Otra cosa es que observando su ‘share’ general del 5% no se hubiera enterado nadie…

PD. Otro reflejo oscuro más de este siniestro acontecimiento ha sido el artículo de repulsa que hoy ha publicado César Vidal en La Razón. El director de ‘La linterna’ de la COPE, además de aprovechar la ocasión para cargar su bilis (la misma, ciega y demagoga, que los de Intereconomía) contra Wyoming, ha tenido a bien soltar la “perla” de que los supuestos 300 euros que cobraba la becaria eran “deplorables”. Bien haría en taparse, dejar su barba a remojar y no ser cínico. ¿Sabe cuánto cobran los becarios de algunos de los medios en los que él trabaja? Yo sí.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito ‘Retazos de Pasión’, ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ y ‘La fe de Miguel de Unamuno’.

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