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Morante y libertad

Miguel Ángel Malavia 27 Sep 2010 - 23:16 CET
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Definitivamente, comprobada la hipocresía de algunos políticos, que no tienen empacho en abolir la tauromaquia, en pro de una supuesta defensa de los derechos de los animales… para meses después blindar los autóctonos ‘correbous’ (toros cegados por bolas de fuego adosadas a sus pitones), he perdido toda esperanza de que haya una vuelta atrás en una decisión que impedirá a millares de ciudadanos de Cataluña disfrutar, en su propia tierra, de un arte amado. Quedan retratados los fariseos de ERC, CIU y, en parte, PSC. Mi más sincera enhorabuena para ICV; coherente hasta el final, por lo menos mantuvo su compromiso abolicionista ante una de las costumbres populares más arraigadas en una parte de la ciudadanía (estos es, del electorado, a meses vista de las elecciones).

Así, anclado en el abandono pesimista, sólo me queda instalarme en la melancolía; condición, por otro lado, para mí indispensable a la hora de saborear un buen muletazo a cámara lenta. De ahí que haya disfrutado tanto con las imágenes que la Monumental de Barcelona nos deparó el pasado sábado. Hubiera dado muchas cosas por haberlo visto en directo. Fue apoteósico: Morante de la Puebla sacó el tarro de las esencias y embrujó a una afición necesitada, postrada, sufriente. Fue tan colosal su hechizo que, aporreando la Puerta Grande, una turba de 400 personas lo llevó a hombros hasta su hotel, atravesando la Diagonal.

Fue más de una hora de manifestación espontánea, febril, orgásmica, triste: los cánticos de ‘libertad. libertad, libertad’ atronaron ante la mirada atónita de los más despistados. Fue, sencillamente, la muestra más palpable de que la pasión nos puede despertar, aunque sea por un rato, de nuestras desilusiones diarias. Merece la pena que no se prohíba la pasión. Aunque ya es tarde… ¿O no?

¡Viva Cataluña taurina!

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito ‘Retazos de Pasión’, ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ y ‘La fe de Miguel de Unamuno’.

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