Soy tan inconsciente que es muy posible que mañana mismo me tenga que comer mis palabras porque otros alemanes nos la metan con embudo… ¡pero qué bien sienta esta noche una buena birra germana! De hecho, bella señora procedente de la excelsa Baviera, le ruego que me avitualle lo que queda de noche con los jugosos zumos de cebada tan propios de estas tierras. ¿Que me invita? ¡Qué amable es usted! Para la próxima, tal vez mañana, seré yo el que riegue esta señorial taberna con los vinillos del terruño.
¡Empecemos por cuatro pintas! ¡Qué rubias! ¡Qué gozada! ¡Viva la vida!
¡Bayern! ¡Bayern! ¡Bayern! ¡Bayern!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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