
No ha sido en Cuenca ni ha sido rodado por Pilar Miró. Por desgracia, hablamos de un crimen real, perpetrado contra 15 personas que murieron ahogadas en Ceuta, mientras las fuerzas “protectoras” de nuestra frontera intimidaban a quienes se asfixiaban con pelotas de goma lanzadas al mar. ¿Cómo conocemos esto? Evidentemente, no por nuestro Gobierno, que ha dado versiones contradictorias sobre los hechos sin que haya pasado absolutamente nada; todos los implicados mantienen su culo bien pegado a la poltrona. Por desgracia, tampoco lo sabemos por nuestros grandes medios de comunicación. Y eso es casi peor.
Casi peor porque, por definición, el periodismo existe para ejercer de contrapoder, de ente controlador de los que mandan. Y es que, si los medios no hurgan en las miserias del sistema y tratan de sacar a la luz todo lo que el ciudadano tiene derecho a conocer, ¿entonces para que narices existen los medios? Sin embargo, hoy, en España todas las grandes estructuras informativas están atrapadas en la servidumbre. Algo que se ha percibido con toda claridad con lo ocurrido en Ceuta, cuando ha habido incluso algún diario a nivel nacional que se ha congratulado afectuosamente con las explicaciones del ministro del Interior en el Senado. ¡Sin importar, claro, que hubiera cambiado la versión oficial dada una semana antes y sin ofrecer la secuencia completa de los hechos! ¿Y acaso eso le ha importado a alguien?
Si hasta hoy, en un contexto dantesco, El País sale en portada con esta titular: “30.000 subsaharianos preparan el salto a Europa por Ceuta y Melilla”. ¿Acaso dicen algo que no fuera ya de dominio público? ¿Acaso ignoran que este titular es alarmista y generará más rechazo en varios sectores sociales ya propicios a este sentimiento? ¿Acaso podemos ignorar la propia situación de diario de Prisa, que lleva meses tratando de ganarse el favor de un Gobierno que no concuerda en absoluto con su ideario y sí con sus intereses empresariales?
Afortunadamente, aunque muchos los desconozcan, aún nos quedan los medios alternativos. Especialmente, en el caso del drama de Ceuta, está el genial equipo de Desalambre, dedicado a la información referente a los derechos humanos en ElDiario.Es. Ellos son los que han contrastado las fuentes, los que han hablado con las ONG’s que atienden a los inmigrantes y los que se han dignado a hablar con estos para conocer su versión, muy distinta de la que nos dio este Gobierno. Finalmente, ellos tenían razón y hasta la UE ha pedido explicaciones formales a España por este escándalo. Ahora solo falta presionar un poco más (esto es, ejercer el periodismo real) y conseguir que el Ejecutivo haga públicas las imágenes de la tragedia que grabaron, nada más y nada menos, que 37 cámaras de su dominio. No es tan difícil, patriarcas de los medios tradicionales, viejos resabiados de tanto rozarse con la élite que nos gobierna. Solo hay que preguntarle al poder esto: ¿por qué esconde esas imágenes? ¿Por qué oculta la secuencia completa de los hechos? ¿Por qué nos ofreció una primera versión parcial? ¿Qué esconde?
Y así hasta que se haga justicia y alguien cumpla con su responsabilidad por lo ocurrido. Y es que es muy grave: hablamos de 15 muertos. Porque, por mucho que se tambaleen casi todas las instituciones y, en medio de este triste espectáculo, los principales medios oficien da estatuas de sal, mudas y ciegas, aún quedan periodistas de raza e instrumentos de libertad y espíritu de verdadero servicio al ciudadano donde expresarlos. ¡Aunque sean muy pocos los que se enteren! ¡Y sean muchos más aquellos a los que, tal vez, ni siquiera les importe!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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