Las barbas. Ese complemento masculino que, a la mayoría de hombres, sienta de fábula. Morenas, rubias o pelirrojas, se han convertido en tendencia para muchos, en especial para los varones de la realeza europea.
¿El motivo? Denota madurez, sensatez, prudencia y autoridad. Es por eso que los príncipes y reyes optan por dejárselas crecer; eso sí, bien cuidadas y recortadas.
El primero en poner esta costumbre en voga fue el Rey Felipe VI, y lo hizo tras suceder en el trono a su padre don Juan Carlos.
El Príncipe Harry quiso aparcar definitivamente su look naif e inspirarse en la firmeza de Felipe VI. Con orgullo y pelirroja, ¡está estupendo!
El Príncipe Carlos Felipe de Suecia es el cuarto en la línea de sucesión al trono, tras su hermana, la Princesa Victoria de Suecia y sus sobinos: la Princesa Estela y el Príncipe Óscar. Fue uno de los primeros royals en sumarse a la moda de la barba y ya cuesta imaginarle sin ella.
El Príncipe Haakon Magnus, heredero de Noruega, es el segundo hijo de la Reina Sonia de Noruega y del Rey Harald V. Hace bastantes años que luce una perfilada y muy favorecedora barba.
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