Rumores aparte -y los hay venenosos-, da gusto verla, porque sabe estar y vestir, Kate Middleton.
El espectáculo estuvo sobre la hierba, donde Federer y Djokovic protagonizaron una final memorable, que terminó ganando agónicamente el serbio en el tie-break del quinto set, pero, en el palco real, también hubo lo suyo.
Para su tercera y última presencia en Wimbledon, la bella esposa del príncipe Guillermo de Inglaterra eligió un vestido celeste pastel de Emilia Wickstead, una diseñadora nacida en Nueva Zelanda, pero instalada en Londres y que se ha convertido en una de las preferidas de la Duquesa de Cambridge.
El modelo, al cuerpo, con mangas cortas y falda con vuelo de largo midi, sigue la línea de los vestidos que usó anteriormente para asistir al prestigioso torneo de tenis: siempre debajo de la rodilla y con el ruedo levemente evasé.
Como complemento del vestido celeste que lució este 14 de julio de 2019, la esposa del príncipe William llevó unos zapatos de tacón color nude con pulsera y un sobre cuadrado con estampas florales.
El detalle final fue el moño, a modo de broche, el mismo que llevó el primer día y que representa al All England Lawn Tennis & Croquet Club, del que es madrina.
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