Cuando uno se imagina el estilo de vida de un auténtico billonario siempre se parte de dos posesiones claves: el jet privado y la isla privada.
La de Onassis se llamaba Skorpio y no apareció en ningún mapa oficial durante mucho tiempo, ya que el armador griego pagó a su Gobierno para que así fuera. Ricky Martin tiene la suya en el archipiélago de Angra dos Reis, en Brasil, y la del británico Richard Branson se llama Necker Island y está en las islas Vírgenes.
Pero la oferta de islas es muy limitada y tiene sus pequeños inconvenientes derivados de su principal atractivo: el aislamiento. ¿Y si existiera un lugar que aunara lo mejor de una isla y evitara ese total aislamiento? Pues lo hay, y es una península, concretamente Sa Fortaleza, situada en la bahía de Pollença, en Mallorca
Y estaba en venta… ¡Por 125 millones de euros!
EL PROPIETARIO INGLÉS
No se enfaden, pero este trozo del paraíso situado en uno d elos lugares más bellos de España seguirá, como hasta ahora en manos inglesas.
El hasta ahora propietario de Sa Fortalessa de Pollença, el británico John Ogden, acaba de vender la mansión a un compatriota.
Sa Fortalessa es algo más que una residencia, es una península de 87.000 metros cuadrados donde se ubica un histórico castillo, siete casas, un inmenso bosque y, entre otras muchas cosas, varias playas y calas privadas.
Aparte están sus cuatro siglos de historia, las leyendas, y el papel que jugó en los años 20 como meca de artistas e intelectuales procedentes de toda Europa y parte del mundo.
La operación de compraventa la ha gestionado un bufete de abogados de Palma y ha sido registrada en una notaría también de la capital balear.
BAILE DE CIFRAS
Fue en 2008, cuando la crisis todavía no hacía estragos en el mercado inmobiliario, cuando el hasta ahora propietario de Sa Fortalessa decidió vender la residencia.
Se desató de inmediato una guerra entre las dos principales inmobiliarias que operan en la isla, Engel & Völkers y Kühn & Partner.
La primera la ofrecía por 100 millones de euros y la segunda por 120 millones. Era en aquel momento, con estos precios de oferta, era la propiedad en venta más cara del mundo.
Según la revista americana Forbes, por debajo se situaba una mansión de 103 habitaciones ubicada en un terreno de 23 hectáreas en la campiña inglesa y valorada en 88 millones de euros. También estaba el rancho Hala en Aspen (Colorado) propiedad del príncipe saudí y ex embajador de su país en EEUU Bandar bin Sultán bin Abdul Aziz. La vende por 80 millones de euros.
La realidad, sin embargo, es que los 100 o 120 millones de euros eran únicamente fruto de la guerra en que entraron Engel & Völkers y Kühn & Partner cuando conocieron la voluntad del propietario de desprenderse de Sa Fortalessa.
John Ogden, sin embargo, jamás planteó estas cantidades desorbitadas de 100 o 120 millones de euros y su intención fue siempre venderla por una cantidad que oscilara entre los 30 y los 60 millones.
LA HISTORIA Y EL PRESENTE
Sa Fortalessa, ubicada en la península de Punta Avançada y en la antigua finca denominada Albercuitx, tiene una extensión de 87.000 metros cuadrados.
Las edificaciones construidas abarcan una superficie de 20.000 metros cuadrados contando el histórico castillo y las 6 residencias que lo acompañan. Entre otros detalles, Sa Fortalessa cuenta con su propio sistema de depuración de aguas residuales, tiene varias pistas de tenis y un puerto para el atraque de embarcaciones. Todo el complejo cuenta con 17 dormitorios.
Hay además diversas terrazas que ocupan una extensión de 1.430 metros cuadrados y a todo ello, sumar un millar de metros cuadrados de jardín, un bosque, dos piscinas y un helipuerto. En el interior de Sa Fortalessa todas las construcciones residenciales están distribuidas de tal forma que recuerda un pequeño pueblo.
Para buscar los orígenes de Sa Fortalessa de Albercuitx hay que remontarse a 1550 cuando desembarcaron los sarracenos capitaneados por Dragut para atacar Pollença.
Los invasores fueron vencidos por los habitantes del pueblo que lucharon a las órdenes del capitán Joan Mas. Luego, para evitar nuevos ataques, se construyó el fortín cuyas obras no acabaron hasta enero de 1628.
A principios del siglo XVIII se realizaron las primeras reformas. Se ampliaron instalaciones y se convirtió en base militar permanente con una batería de cañones.
A mediados del siglo XIX los militares abandonaron la base. Fue en 1919 cuando empezaron los años de esplendor para Punta Avançada y fue cuando el pintor argentino Roberto Ramaugé decidió visitar Mallorca, se enamoró de Sa Fortalessa y la compró por 45.000 pesetas.
Pero llegó la Guerra Civil y el Ministerio del Aire expropió el fortín. Luego volvió a quedar abandonada hasta que en 1964 Ramaugé inicia acciones legales para recuperarla.
Lo consiguió cuando ya había fallecido y en 1989 sus herederos la vendieron al ciudadano británico John Ogden quien el pasado mes la vendió a otro ciudadano británico.
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