Hace muchos años que me acompaña la idea de recorrer Sudamérica en moto, pero nunca en mi vida tuve una, hasta hace relativamente poco.
Cuando tenía 16 años, casi todos mis amigos tenían una, pero mis padres me dijeron que las motos eran demasiado peligrosas y que tenía que olvidarme, cosa que no podía aceptar. Fue una guerra inútil como muchas otras batallas que perdí, un desastre absoluto, un sueño fracasado; y tuve que utilizar mi vieja bici, avergonzado, durante años.
Recuerdo que tenía la impresión de que todas las chicas miraban mis amigos moteros llenas de admiración y que ninguna miraba mi bici, lo que entendía perfectamente. Los años fueron pasando, y olvidé poco a poco mi deseo de tener una Rocinante.
Pero las ideas nunca mueren, y en junio de 2015 se concretiza la compra. Compré una BMW 800GS ADV en anticipación de mi viaje a Sudamérica y aprendí a conducirla con éxito. No tenía mucha idea al inicio, pero ahora, viajo desde hace algunas semanas por este precioso continente, y lo haré si lo puedo hasta mediados de abril. Escribo en este momento desde Chile, desde la Carretera Austral, famosa para los moteros del mundo entero!
El día que anuncié mi proyecto a mi novia, socios, familia, amigos y otras personas, muchas me preguntaron: «¿vas a hacer como el Che?» y, a veces, algunas comentaron también : «Es cierto que eres un poco como el Che».
A ver. Para la gente de mi edad (nací en 1964), el Che fue ante de todo el chico que veíamos en las banderas rojas que vendían los hippies y otros « babacool » en mercados cuando éramos adolescentes. Nada más. Algunos compramos la bandera, sin saber mucho; el tema de la revolución estaba de moda entre los jóvenes de esa época y supongo que esto nunca cambiará.
Más tarde, comprendimos lo de la Revolución de Cuba, lo de « Hasta la Victoria Siempre », lo de los misiles y la guerra fría. El retrato del Che que realiza Alberto Korda es una ilustración perfecta del mito. El MITO!. Hay gente que dice que El Che era una persona de gran valor moral y que se sacrificó por el pueblo, otros dicen que era un integrista peligroso, el Robespierre del siglo XX al que responsabilizan de la muerte de tantas personas cuando fue comandante de la fortaleza de San Carlos en La Habana. No quiero adoptar una posición, este no es y no será el tema de mis diarios. He leído bastante sobre la Revolución cubana pero no quiero escribir sobre eso aquí.
El mito sigue vivo, y va a sobrevivir durante siglos. Y esto es lo que me parece fascinante. Lo cierto es que recorro ahora Sudamérica en moto porque el mito me fascinaba. Tomé la decisión cuando vi la película del brasileño Walter Salles « Diarios de Motocicleta » en 2004, y descubrí el viaje de Ernesto (Gael García Bernal) y de su amigo Alberto, con su antigua Norton.
Fui a ver la película porque trataba del nacimiento de un mito. Me parecía que descubrir un continente así, a través del viento, la lluvia, los Andes, los glaciares y lagunas, los desiertos y selvas, conociendo gente de todos estos países, tomando conciencia de sus ideas, de sus sufrimientos, de sus sueños, era algo que necesitaba absolutamente hacer en mi vida.
Me fui de Europa a mediados de noviembre. Durante dos meses, mi hijo me acompañará. Padre y hijo, juntos. Qué suerte tengo. Sigo el mito, sigo los descubrimientos de un médico joven que nació en Buenos Aires hace 90 años. Creo que he visto la luz, al otro lado del Rio…
Este es el primer artículo de mis Diarios. Otros seguirán pronto!
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