Ocurrió el sábado 7 de septiembre de 2013 en la Serie D del campeonato brasileño, en un encuentro que enfrentaba a los equipos del Goiás y al Tupi Aparecidense, cuando ambos iban empatados a dos y faltaba un minuto para acabar el partido.
En ese momento un tal Ademilson, del equipo Tupi, que jugaba en casa y que se las veía y deseaba para poder pasar a los octavos de final del campeonato, vio la oportunidad de su vida cuando el portero quedó desplazado, lanzando un potente disparo que iba a suponer la ansiada victoria.
Con lo que no contaba, sin embargo, era que Romildo Fonseca, masajista del club foráneo, había invadido el campo y que iba a detener la pelota sin ningún complejo en la misma línea de gol.
HUIDA DESESPERADA
El masajista, tras la ‘hazaña’, tuvo que correr presto a ponerse a salvo de las iras de los aficionados, que querían lincharlo, aunque logró sortearlos con presteza en su loca huida hacia los vestuarios.
El árbitro detuvo el partido 20 minutos y, tras las protestas de los hinchas y directivos del club, el partido continuó y el Tupi -de la ciudad Juiz de Fora- se clasificó para la siguiente ronda.
El bus del Aparecidense no corrió igual suerte y fue apedreado.
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