La Cámara de Representantes retoma hoy su actividad con el ánimo de inaugurar una etapa más civilizada en sus debates tras el tiroteo de Tucson (Arizona), pero con una agenda que podría echar por tierra la buena voluntad de los legisladores.
El tiroteo en Tucson, en el que fallecieron seis personas y resultaron heridas catorce, entre ellas la representante Gabrielle Giffords, sirvió para que todo el ‘establishment’ de Washington reflexionara durante una semana sobre su estilo de hacer política.
El Congreso decretó un receso tras la tragedia y mientras la Cámara de Representantes retoma hoy su trabajo, el Senado no lo hará hasta el 25 de enero, día del debate del «Estado de la Unión».
El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha pedido a los legisladores que inauguren una nueva era política, de un tono «más civilizado» y teniendo presente que antes que republicanos o demócratas todos son estadounidenses, a lo que ya han respondido los primeros diputados con un gesto de buena voluntad.
El senador Charles Schumer, el «número tres» de los demócratas en la Cámara Alta, y su colega republicano Tom Coburn, un líder conservador, pretenden sentarse juntos en el hemiciclo cuando Obama presente en una sesión conjunta del Congreso su análisis sobre los éxitos y los retos de su Gobierno durante 2010 y 2011.
Tradicionalmente, en el «Estado de la Unión» los republicanos y los demócratas se sientan divididos por el color de su partido y solamente se ponen de pie y aplauden al presidente de su respectivo partido y prácticamente nunca al de la oposición.
Pero en esta ocasión este gesto simbólico, que se prevé sea acogido también por otros legisladores, pretende demostrar al país que, pese a las diferencias, pueden dejar de lado sus rencillas.
Sin embargo, la primera prueba de fuego para los legisladores se producirá esta misma semana, porque en la agenda de la Cámara de Representantes figura sobre todo una iniciativa que tiene todos los ingredientes para encender de nuevo los ánimos: el debate sobre la revocación o no de la reforma de salud de Obama.
El presidente de la Cámara de Representantes, el legislador republicano por Ohio, John Boehner, ha fijado el debate en el pleno para mañana martes y el voto sobre la revocación para el miércoles.
El debate de siete horas que precederá al voto reflejará las profundas diferencias ideológicas entre los dos partidos y será, por tanto, la primera oportunidad para que los legisladores demuestren si realmente quieren inaugurar una etapa política más civilizada.
Más en EEUU
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home