Thioro Mbow esta drogada y borracha, y asesinó quemando vivas a sus tres hijas, de entre 2 y 6 años de edad, tras recibir una carta del abogado de su esposo demandando la completa custodia de las pequeñas.

La mujer las encerró en un cobertizo y llamó al marido, Hellmut Ulin, de 38 años, jefe de una construcción, para que escuchara los gritos de agonía de sus hijas. Mientras, le decía:
«Puedo escuchar sus gritos, pero no voy a hacer nada para salvarlas.
Deberías darte prisa en llegar, aunque no creo que llegues a tiempo para salvarlas. No van a sobrevivir».
«Nunca voy a darte a mis hijas», gritaba la mujer por teléfono.
A TODA VELOCIDAD
El padre se dirigió a toda velocidad a la casa en Lennik, Bélgica, y llamó a su hermana para que llegara antes, pues vive cerca del lugar del suceso… sin embargo ya era demasiado tarde.

Al llegar, sus tres hijas ya habían muerto. «Diez minutos de gritos y todo se acabó», dijo la esposa.
«Sólo quería darle una lección con la carta de custodia, no quería que se fuera de la casa, quería que dejara de beber y de tomar drogas»,
dijo el impactado esposo.
Las autoridades aseguraron que la mujer no mostró remordimiento alguno.
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