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Lo único claro es que lo de Grecia no hay quien lo arregle.
El desastre viene de lejos, aunque la Unión Europea no empezó a darse cuenta hasta 2009, cuando el Gobierno de turno reconoció que llevaban una década manipulando estadísticas y que el déficit era del 13,6% y no el 3% oficial.
El país quedó apartado de los mercados, por lo que tuvo que pedir un enorme rescate e imponer un programa de austeridad de efectos devastadores.
Tan doloroso, que hace cuatro meses se llevó por delante a los conservadores de Nueva Democracia y a los socialistas del PASOK y colocó en el poder a Syriza, una coalición izquierdista cuyo líder se había limitado a tildar de ‘casta’ a los demás y a prometer que con él se acabarían los recortes, la corrupción y las penurias.
¿Qué ha pasado desde entonces? Nada bueno. Tsipras ni ha intentado hacer la drástica transformación institucional que Grecia necesita.
Es un populista y gobierna con el mismo paternalismo e ineficacia que sus predecesores.
Se ha aliado con un partido de extrema derecha, ha colocado al frente de los organismos públicos a militantes poco cualificados y se esmera en el postureo, tratando de transmitir la idea de que tiene rodeada a la Troika.
Y mientras tanto, Grecia, cuya economía comenzaba a respirar, ha vuelto al borde del abismo.
UN RECHAZO QUE ESCUECE
Los socios europeos despacharon este 9 de junio de 2015 con una negativa tajante la última propuesta del Gobierno de Alexis Tsipras, que se resiste a recortar pensiones pero ha traspasado algunas de sus líneas rojas en aras del acuerdo.
Tsipras, la canciller Angela Merkel y el presidente francés François Hollande tratarán de dar este miércoles un impulso político casi definitivo a la saga griega.
Como subraya Claudi Pérez en ‘El País’, «oferta, negativa airada, contraoferta, que a su vez es rechazada, y vuelta a empezar».
Esa es la secuencia actual de las interminables negociaciones sobre Grecia, que se acercan a su recta final con infinidad de dudas y apenas una certeza: la partida no está cerrada y cada una de las partes apurará hasta el último día para sacar el máximo partido de la tensión.
Tanto los griegos como los acreedores pretenden sacar tajada del temor a un posible impago que nunca acaba de llegar (y que difícilmente llegará). Grecia presentó la enésima propuesta a los socios europeos, que a renglón seguido la tumbaron por enésima vez.
Atenas trabajaba en la noche del martes en una nueva revisión de esa oferta, de cara a la reunión que mantendrán este miércoles en Bruselas el primer ministro Alexis Tsipras, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande.
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