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Suenan las alarmas mientras candidatos vinculados a la Hermandad Musulmana llaman a las puertas de los ayuntamientos europeos

Manuel Trujillo 20 Nov 2025 - 12:46 CET
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En la ciudad francesa de Estrasburgo, capital de la democracia y la laicidad europeas, y detrás de una apariencia de reformista, se encuentra un joven de veintitantos años que no es un joven cualquiera, sino un destacado activista de la Hermandad Musulmana que avanza discretamente hacia el cargo de alcalde de Estrasburgo… se trata de Fahd Raja Mohamed.

El nombre del estudiante de ingeniería informática “Raja” saltó a la palestra después de ser expulsado de sus prácticas en “Eurométropole de Strasbourg” por publicar un vídeo en el que criticaba al ayuntamiento verde. “Eurométropole de Strasbourg” es la gran área metropolitana de la ciudad de Estrasburgo, una entidad de cooperación intermunicipal situada en el noreste de Francia y fundada en 2015.

Desde entonces, “Raja” se ha presentado como un candidato “ciudadano” que encarna una renovación política a través de su propio movimiento, el Movimiento Popular Independiente (MPI). Pero, detrás de su tono tranquilo y su elegante traje, se esconde una trayectoria marcadamente política, arraigada en la órbita del islam político, según un informe publicado por la plataforma «entrevue.fr».

Los discretos movimientos de este joven afiliado a los Hermanos Musulmanes traen a la memoria un informe de inteligencia de seguridad de hace apenas unos meses, publicado por el gobierno francés en mayo pasado, sobre el peligro que representa la Hermandad Musulmana para Francia y para Europa en general, ya que constituye una amenaza para los valores sociales de los países del continente.

El documento francés dibujaba un panorama sombrío de un país socavado desde dentro por una organización que ha tejido una amplia red de actividades: en total existen 139 lugares de culto de los musulmanes de Francia, presentados como la principal manifestación de la Hermandad Musulmana en el país.

Mientras que la Unión de Musulmanes de Francia, vinculada a la Hermandad, reconoce únicamente 53 asociaciones afiliadas, el documento afirma que las pruebas recopiladas apuntan a la existencia de 280 asociaciones relacionadas con el grupo, que operan en múltiples sectores que abarcan la vida islámica (religioso, caritativo, educativo, profesional, juvenil y financiero).

A modo de ejemplo, el informe de inteligencia —según el diario Le Figaro— revela que la Hermandad Musulmana logró beneficiarse de lo que se conoce como fondos waqf (fundaciones religiosas), que explotó a gran escala a finales de la primera década de los años 2000, además de recurrir a sociedades de inversión inmobiliaria. Los proyectos de Musulmanes de Francia se beneficiaron de financiación extranjera procedente de Catar hasta 2019.

Raíces vinculadas a la Hermandad

Volviendo al candidato de la Hermandad, Fahd Raja Mohamed —explica la plataforma—, antes de adoptar el papel de joven reformista fue presidente de la sección de Estrasburgo de la Unión de Estudiantes Musulmanes de Francia (EMF), el brazo estudiantil de la Hermandad Musulmana. Lejos de ser una simple asociación estudiantil, el informe de inteligencia francés describe a esta unión como una “estructura afiliada a la Hermandad” que se ajusta a la tríada ideológica del movimiento: prédica, educación y acción social.

El informe también señala que dicha unión actúa “en armonía con otras estructuras vinculadas a la Hermandad, como el Foro Europeo de Organizaciones de Jóvenes y Estudiantes Musulmanes (FEMYSO), una red europea con amplia influencia sobre asociaciones islámicas en Bruselas”.

La Unión de Estudiantes Musulmanes de Francia, dirigida en su momento por Fahd Raja, tampoco ocultó sus posiciones políticas. En 2022 pidió votar por el partido “La Francia Insumisa”, una elección que refleja su inclinación hacia la izquierda islamista. Y no solo eso: una investigación de la revista «Le Point» reveló que la unión posee 32 acciones en el Banco Al-Taqwa, sospechoso de financiar las redes del antiguo líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. La asociación intentó justificarlo alegando que el banco “respeta los valores islámicos”, una defensa que reveló mucho sobre la ideología subyacente, según el informe de la misma plataforma.

Un informe anterior de la BBC señala que el fallecido empresario egipcio y dirigente de la Hermandad Musulmana, Yusuf Nada, fundó el Banco Islámico Al-Taqwa en las Bahamas en 1988 y se convirtió en presidente de su consejo de administración. Fue el primer banco islámico que operó fuera de los países musulmanes y logró grandes beneficios en sus primeros años.

El gobierno estadounidense acusó al Banco Al-Taqwa y a otras empresas de apoyar el terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, e incluyó el nombre de Yusuf Nada en las listas de patrocinadores del terrorismo.

La conquista del poder municipal

Desde entonces, Fahd Raja Mohamed ha cambiado los bancos de la universidad por las aceras de Estrasburgo y, al frente de su movimiento “Movimiento Popular Independiente”, promueve un enfoque “ciudadano” en el que elogia una ciudad “sin fronteras entre quienes deciden y quienes viven en ella”. A través de TikTok —indica «entrevue.fr»— cuida meticulosamente su imagen, aparece en los barrios junto a jóvenes, ancianos y familias, pero detrás de esa apariencia de activista cercano a la gente se perfila una estrategia clara: normalizar un discurso de tinte islamista, camuflado bajo una fachada de inclusión social.

El peligro reside en la capacidad de los agrupamientos vinculados a la Hermandad Musulmana para infiltrarse y “conquistar” las ciudades francesas. Por ejemplo, la agrupación de Raja opera bajo el nombre de “Casa de Proyectos Innovadores”, una oficina donde las mujeres se encargan de organizar patrullas y labores de limpieza en los barrios, cursos deportivos e iniciativas solidarias.

Todos estos pasos tienen como fin construir una sólida red comunitaria y una plataforma ideal para transformar la influencia social en una base política. En uno de sus vídeos, el candidato de la Hermandad a la alcaldía de Estrasburgo llama a construir una democracia participativa, pero el vocabulario que emplea recuerda de manera notable el discurso de la Hermandad Musulmana: “escuchar antes de decidir”, “trabajar para todos”, “construir a nivel de la gente”. Son consignas atractivas, pero sus connotaciones pueden ser mucho más ideológicas de lo que parecen, según advierte el informe de la plataforma.

No es la primera vez que Fahd Raja Mohamed suscita polémica. Durante unas prácticas anteriores en el ayuntamiento, criticó públicamente en TikTok la decisión del partido ecologista de apagar las luces de la catedral, acusándolos de sumir la ciudad en la oscuridad y la inseguridad. Aquello provocó su expulsión, pero también le otorgó una fama repentina. Desde entonces, se ha presentado como víctima de un “sistema” hostil a la libertad de expresión, una imagen con la que muchos jóvenes de Estrasburgo se identifican, sobre todo quienes se sienten interpelados por su discurso antielitista.

Sus encuentros sobre el terreno, que retransmite en sus redes sociales y que suelen organizarse en los barrios del norte de la ciudad, atraen a un público compuesto principalmente por mujeres con velo, lo que constituye una prueba de un arraigo comunitario evidente, presentado bajo el paraguas de un discurso de unidad popular, según la plataforma «entrevue.fr», que añade: “Pero hay otro episodio que revela la naturaleza de su batalla: la polémica sobre las piscinas municipales de Estrasburgo”.

La plataforma explica: “Fahd Raja Mohamed defendió en las redes sociales la idea de reservar horarios solo para mujeres, en nombre del ‘respeto a las creencias religiosas’. Esta demanda desató una ola de indignación y fue considerada un caballo de Troya del separatismo islamista. Para la derecha en Estrasburgo, estas posiciones encarnan el principio que guía su compromiso: introducir las exigencias de la religión en el espacio público”.

La ambición de una nueva generación

El informe de la plataforma ve en las declaraciones de Raja, en sus redes y en su trayectoria un reflejo claro de una transformación en el activismo islamista en Francia. La confrontación directa ha quedado atrás y ha sido sustituida por la infiltración política. Como otros vinculados a la Hermandad Musulmana, Fahd Raja Mohamed adopta un estilo de comunicación pulido, un tono conciliador y un vocabulario “participativo”.

Ese vocabulario —señala la plataforma— ya no habla de islam, sino de “ciudadanía”, “justicia social” y “solidaridad”. Sin embargo, detrás de este nuevo lenguaje republicano se esconde una estrategia a largo plazo: consolidarse en las instituciones para influir en la sociedad desde dentro.

En Estrasburgo, capital europea de la democracia y la laicidad, esta candidatura adquiere un significado simbólico: plantea la cuestión de la capacidad de la República para resistir a una forma de conquista blanda, la del islam político que avanza sin estandartes visibles. La historia reciente de la ciudad —como la financiación de la mezquita Eyüp Sultan en Estrasburgo con fondos turcos, las tensiones comunitarias y los excesos del entorno político local— proporciona un terreno fértil para este nuevo rostro del activismo de la Hermandad.

Por último, el informe de la plataforma «entrevue.fr» concluye: “Bajo su apariencia de joven reformista, Fahd Raja Mohamed encarna a una generación que ha aprendido a combinar las herramientas modernas de comunicación con una ideología antigua. De la universidad al ayuntamiento, de la prédica a la democracia local, su recorrido parece coherente y muy eficaz. Estrasburgo podría convertirse mañana en un laboratorio de esta nueva estrategia islamista: una estrategia que conquista las urnas con el rostro descubierto, pero bajo la bandera de la República”. Se trata de una advertencia que muchos observadores consideran válida para toda Europa.

Una paradoja

Entre las paradojas que señala la Fundación para la Defensa de las Democracias está el hecho de que la Hermandad Musulmana busca expandirse en Europa en un momento en que enfrenta la prohibición en varios países árabes e islámicos —entre ellos Egipto, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos— que la consideran una amenaza para su estabilidad.

En contraste con estas prohibiciones, Catar se considera el principal patrocinador mundial de la Hermandad Musulmana, algo que se remonta a la década de 1950, cuando Doha dio la bienvenida al grupo dentro de sus fronteras. Incluso tras la disolución de la rama local de la Hermandad en Catar en 1999, Doha orientó su apoyo hacia otras ramas del movimiento.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha sido durante mucho tiempo un firme defensor de la Hermandad Musulmana y proporcionó una base de operaciones a sus dirigentes tras el derrocamiento del régimen de Mohamed Morsi en Egipto en 2023. La fundación afirma que el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo en Turquía actúa como el brazo de la Hermandad en ese país, ayudando al grupo a crear canales de televisión y radio, instituciones, escuelas y empresas en todo el territorio turco.

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