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Es una amarga píldora para Israel.
Entre otras razones, porque a nadie se le escapa que la alegría por la recuperación de algunos de los suyos y el fin del tormento en los túneles de Gaza para niñas, chicas y personas inocentes, viene acompañado de la certeza de que muchos de los psícópatas liberados de cárceles israelies volverán son saña al terrorismo.
Y vuelta a empezar…
Donald Trump ha revelado este 13 de enero de 2025 que las negociaciones para un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamas están a punto de concluir, con la posibilidad de que se firme antes de su toma de posesión el próximo lunes.
En una entrevista con Newsmax, el presidente electo de Estados Unidos afirma: «Estamos muy cerca de lograrlo. Lo conseguirán. Si hay un apretón de manos, habrán terminado, quizás para el final de la semana».
Esta declaración coincide con los informes de fuentes israelíes que indican que Hamas liberaría a 33 rehenes en la primera fase de un acuerdo de alto el fuego que se está ultimando en Doha.
A cambuio y prueba evidente de lo que valora a los suyos, Israel podria soltar hasta a un millar de condenados por terrorismo, pero ningu7no de ellos de las fuerzas Nukhba, que protagonizaron la masacre del 7 de octubre en el sur de Israel.
La mayoría de los 33 rehenes judíos estarían vivos, aunque en este intercambio inicial también se incluirían cadáveres de algunos fallecidos.
El acuerdo, que se negocia bajo la presión conjunta de los equipos del presidente saliente Joe Biden y del propio Trump, constaría de tres fases.
La primera, con una duración de 42 días, implicaría la liberación de 33 rehenes por parte de Hamas a cambio de la excarcelación de unos mil terroristas palestinos presos en Israel, un aumento de la ayuda humanitaria y el retorno de un millón de desplazados al norte de Gaza.
Sin embargo, el posible acuerdo no está exento de polémica en Israel.
El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, de extrema derecha, ha calificado los avances en las negociaciones como una «catástrofe para la seguridad nacional del estado de Israel«.
Esta reacción refleja las divisiones dentro del gobierno israelí sobre la conveniencia de negociar con Hamas o cualquier otra organización terrorista
El horror del 7 de octubre y la respuesta israelí
La urgencia por alcanzar un acuerdo se enmarca en el contexto de la brutal ofensiva de Hamas del 7 de octubre de 2023, considerada el ataque terrorista más mortífero en la historia de Israel.
Ese día, aproximadamente 3.000 militantes de Hamas se infiltraron en territorio israelí utilizando diversos medios, incluyendo parapentes y motocicletas.
El ataque, que coincidió con festividades judías, resultó en la muerte de cientos de civiles israelíes y el secuestro de 251 personas.
Los testimonios de sobrevivientes y las evidencias recopiladas han revelado actos de extrema crueldad, incluyendo violaciones, torturas y asesinatos indiscriminados.
En respuesta a esta agresión, Israel lanzó una masiva operación militar en Gaza.
El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que el país estaba «en guerra» y prometió que Hamas pagaría «un precio sin precedentes».
la realidad es que ha cumplido con creces su amenaza y Gaza es hoy un erial, partido en pedazos, tapizado de escombros, entre los que los militantes yihadistas han perdido decenas de miles de efectivos.
La ofensiva israelí ha sido intensa y prolongada, causando miles de bajas palestinas y una crisis humanitaria en Gaza.
Cambios en el panorama de Oriente Medio
El conflicto ha tenido repercusiones significativas en la geopolítica regional.
Israel ha logrado fortalecer sus lazos con varios países árabes, incluyendo aquellos con los que normalizó relaciones en los Acuerdos de Abraham.
Esta solidaridad regional contra Hamas ha aislado aún más a los partidarios del grupo terrorista en la región.
JD Vance, vicepresidente electo de Estados Unidos, ha advertido sobre las consecuencias si no se logra un acuerdo.
En una entrevista con Fox News Sunday, Vance sugirió que las amenazas de Trump a Hamas, incluyendo la posibilidad de «eliminar los batallones finales de Hamas y su liderazgo», están contribuyendo al progreso en las negociaciones.
Perspectivas y desafíos futuros
A pesar del optimismo sobre un posible acuerdo, persisten desafíos significativos.
La liberación de rehenes es solo el primer paso en un proceso complejo que deberá abordar cuestiones más amplias como el futuro gobierno de Gaza, la reconstrucción del enclave y la seguridad a largo plazo de Israel.
Sobre el terreno, los israelies han divido en tres la franja, creando anchos corredores que actúan de fronteras internas y ha destruido cientos de kilómetros de túneles, ademas de haber dado muerto o capturado a los más granado de los batallones terroristas.
El consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, ha señalado que existe una «posibilidad clara» de que las partes cierren un pacto.
Sin embargo, la historia reciente de negociaciones fallidas entre Israel y Hamas subraya la fragilidad de cualquier acuerdo potencial.
La comunidad internacional observa atentamente estos desarrollos, consciente de que el resultado de estas negociaciones podría tener implicaciones duraderas para la estabilidad de Oriente Medio.
Mientras tanto, las familias de los rehenes y los civiles atrapados en el conflicto esperan ansiosamente un desenlace que ponga fin a meses de sufrimiento y incertidumbre.
El camino hacia una paz duradera en la región sigue siendo largo y complejo, con múltiples desafíos por superar.
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