(PARA QUE EL VALOR NO ECHE A VOLAR)
El menda lerenda, “Otramotro”, procurando echar una mano al mejor (según mi criterio, tras considerar no uno, ni dos, ni tres, sino muchos y variados aspectos) diario editado en esta piel de toro puesta a secar al sol que más calienta, que aún llamamos España (admito discrepancias, siempre que vayan acompañadas de sus correspondientes razones con corazón), el que fuera fundado por don Torcuato Luca de Tena allá, por 1903, en su “cruzada” actual por concederle a la palabra toda la importancia que, en verdad, tiene y que su valor, por las razones que sean (se aduzcan o no), de incuria, sobre todo, no eche a volar, sigue adquiriendo el fin de semana sendos ejemplares, el sabatino y el dominical, de ABC, con el objeto de leerlos de cabo a rabo, intentar advertir todos los errores cometidos por sus autores, señalárselos a los hacedores de los mismos para que éstos, una vez sean conscientes y se den por enterados de los tales, adquieran el compromiso de poner todo su empeño en no volver a cometerlos.
Anteayer, domingo, 1 de octubre de 2006, en la página 46 leí las dos noticias que recoge y aparecen en la misma: “Los grafitti (sic) que inundan la capital (sic; según mi parecer esta oración subordinada de relativo debería ir entre comas) ocupan el equivalente al parque del Retiro” y “El Muelle, la firma de la movida”.
Me doy cuenta de que si la autora de las mencionadas, Cristina Alonso, hubiera reparado en la fotografía de Víctor Inchausti, que acompaña a las susodichas nuevas, y que según reza el pie, es “Un grafitti (sic)” que “ocupa parte de la madrileña calle Fuencarral”, itero, en la foto mentada, hubiera comprobado y leído cómo debe escribirse esta palabra, si usamos el préstamo lingüístico italiano, o sea, con dos efes y una sola te y no con dos tes y una sola efe.
Dentro del cuerpo de la noticia más larga leemos: “”Nuestra firma es un conjunto de varias cosas, (sic; mejor, punto y coma) a veces nace al juntar iniciales, otras de una palabra concreta que te gusta… la mía es la primera sílaba de mi nombre y la segunda (sic; sílaba, se sobreentiende, del nombre) de la que fue mi primera novia”, explica un joven que siempre firma Anma –él se llama Antonio y su ex, María- sobre cualquier trozo de calle”. El problema surgido podría haberlo solucionado Cristina de esta guisa: “La mía está (con)formada por la sílaba inicial de mi nombre, seguida de la sílaba inicial de la gracia bautismal de quien fue mi primera novia”.
Dentro del cuerpo de la noticia más corta leemos: “Un dibujo de una espiral acabado (sic; mejor, acabada) en una flecha (…) Muelle registró su logotipo en la propiedad industrial y, después, se le entrevistó (sic; mejor, fue entrevistado)…”.
Ángel Sáez García
angelsaezgarcia@yahoo.es
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