Anteayer, domingo, 15 de octubre de 2006, con ocasión de cumplirse dentro de un par de semanas el cincuentenario de la muerte de Pío Baroja, leí en las páginas 92 y 93 del “pluscuancentenario” navarro el texto titulado “Un viaje por la memoria de Pío Baroja”, que firmaba María Antonia Estévez.
Si la susodicha autora hubiera releído lo que había escrito, habría constatado el luengo rosario de errores que había cometido y habría procedido, segura y seguidamente, a subsanarlos ipso facto. Pero como no hizo lo uno, tampoco llevó a cabo lo otro.
Ahí van los trece yerros (tal vez amonestaciones urentes y ustorias, sí, mas con clara vocación de acicates), trece, que pillé: “sus (sic) deambular”, “¡Que (sic) mal hemos quedado los del 98!”, “Los mimo (sic)”, “a si (sic) mismo”, “que no tenia (sic) nada”, “no sé como (sic) es”, “mas (sic) precisos”, “que aun (sic) ofrece”, “lo que escuche (sic) más de una vez”, “Enla (sic) exposición”, “calle Mendizabal (sic)”, “autentica (sic) diatriba”, “y menos aun (sic)”.
Ángel Sáez García
angelsaezgarcia@yahoo.es
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