Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

De una alhaja imprudente a una joya pavorosa, temeraria

Ángel Sáez García 03 Nov 2006 - 12:55 CET
Archivado en:

(¿EXCEPCIONES A LA NORMA O LA REGLA?)

Si ayer, por la mañana, en los diarios hodiernos de papel, tuvimos la oportunidad de leer que Miguel Ángel Medina González, de 40 tacos, y natural de Arucas, el ciudadano español al que le cupo el deshonor o cayó la desgracia (había comprado gran cantidad de boletos) de ser el primero al que retiraran el carné por puntos, y que fue detenido el martes pasado en la capital grancanaria por conducir en zigzag, bebido y fumándose un porro, había sido citado para acudir a mediodía de ayer al Juzgado de Instrucción número seis de los de Las Palmas de Gran Canaria, donde fue sometido a un juicio rápido (el titular de dicho juzgado, tras aceptar el imputado la acusación y practicarle, por tal motivo, la reducción de la pena solicitada por la fiscal del caso, lo condenó a cuatro meses de prisión y a no poder conducir vehículos durante dos años y ocho meses); por la tarde, en algunos diarios “interneteros” tuvimos la triste ocasión de poder leer que miembros de la Policía Foral detuvieron por la mañana, en el término navarro de Castejón de Ebro, a un camionero aragonés, de 35 tacos, todo un rimero de virtudes humanas, que, por lo que viene a continuación, dejaba a la altura del barro o betún al canario, pues, amén de conducir, como aquél, mamado, tenía el carné retirado hasta, pásmese usted, amable, atento, dilecto, discreto y selecto lector de estos renglones torcidos, el 30 de abril de 2017 (el susodicho había cometido delitos que le habían llevado a acumular hasta cinco sentencias penales adversas de diversos juzgados de Zaragoza) y, he aquí el súmmum o la repanocha, viajaba en compañía de su esposa, de la que tenía una orden judicial de alejamiento por malos tratos (hacia ella, por supuesto), todo un angelito el tío, o sea.

Al parecer, el arresto se produjo después de que el sujeto (al que, en verdad, convendría tener bien atado o sujeto, hasta que probara que había aprendido la lección) sufriera un accidente (menos mal que el imprudente y temerario no involucró a ningún inocente en el mismo) y volcara el camión-caja sobre su lado derecho, fuera de la vía, la N-232.

Espero y deseo que los dos casos señalados, a pesar de que hayan acontecido tan cerca en el tiempo, sean sendas excepciones a la norma y no la regla. Porque, si no, ¡que Dios nos coja confesados!

Ángel Sáez García
angelsaezgarcia@yahoo.es

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

Más en El blog de Otramotro

Mobile Version Powered by