ABOMINABLE AFICIÓN (A LOS MALOS TRATOS) DE MADRES
(INFLIGIR NO ES INFRINGIR)
Hoy, jueves, 12 de abril de 2007, en la página 21 de EL MUNDO acabo de leer dos noticias sobre los malos tratos infligidos por dos madres a sendos hijos.
En algunas ocasiones, conforme servidor va agavillando párrafos en torno a un asunto arduo, duro, oscuro y rudo, a uno, en la misma medida, le van naciendo y creciendo en el interior evidentes ganas de estar equivocado, de que lo que va narrando resulte ser, a la postre, apócrifo. Recuerdo, verbigracia, que tuve tales sensaciones cuando escribí por primera vez a propósito de María Luisa C. Pero, asimismo, como se veía venir, podía aventurarse y hasta colegirse de la urdidura que trencé hace un mes largo y que titulé “Amor (al dinero) de madre”, en la nueva hodierna más extensa, Pedro Simón nos relata cómo se las gastó con su retoño y una de sus fuentes de ingresos, C. V., el pasado 14 de marzo, María Luisa C., la progenitora a la que la jueza había quitado (con fundamentos de hecho y de derecho) la custodia de sus dos hijos, C. V. (una criatura de nueve años) y L. V. (un crío de siete), a quienes hacía trabajar de actores (para no tener que dar ella un solo palo al agua) en series, anuncios y cortometrajes, explotándoles laboralmente su niñez, o sea. Acaso huelgue con dejar aquí constancia de la respuesta que dio C. V. a la policía cuando le preguntaron “¿Con quién te encuentras más a gusto?”:
–“Con mi papá. Mamá a veces me pega. Y me obliga a llamar por teléfono a mi padre y decirle que no quiero irme con él. Si no lo hago, me da un golpe en la cabeza o en la cara”.
La noticia más breve, sin firma, arranca de esta guisa: “SEVILLA.- Manuel Pereira, el padre de La Rinconada (Sevilla) que grabó con cámara oculta los presuntos malos tratos infringidos (sic) por su mujer al hijo de ambos…”. Está claro que el/la redactor/a no supo distinguir entre los distintos significados que tienen los verbos “infligir” e “infringir”, de fonética parecida.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
Home