OTRO TIPO DE DIVORCIO
(¿CASADO/A CONSIGO MISMO/A?)
“Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible”.
Rafael Gómez Ortega, “el Gallo”
Desde luego, no todos los días tenemos los seis sentidos (quienes gozamos del raro privilegio de poseer, intermitentemente al menos, por supuesto, el sexto) a ras de poro o a flor de piel, quiero decir, sencillamente, alerta. A pesar de que defiendo y sostengo que la inmensa mayoría de los seres humanos intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor que sabemos y podemos, hay jornadas en las que podríamos decir (y no sólo una vez, sino más de tres) esa expresión que da cuenta, si no exacta, bastante aproximada, de cuál es nuestro estado de ánimo ante el padecimiento de una nueva muestra de bochorno propio o vergüenza ajena: “tierra, trágame”.
Acabo de leer en la página 15 del Diario de Noticias de hoy, viernes, 16 de noviembre de 2007, bajo el titular de “El número de divorcios se multiplica por cuatro desde la entrada de la ley”, las primeras líneas de la noticia: “MADRID. Un total de 126.952 personas se divorciaron en España en 2006, frente a las 32.627 (sic; repárese en que el número es impar) que lo hicieron en el año anterior, por lo que se multiplica por cuatro este tipo de ruptura (…)”.
Está visto que, amén de los citados, existen otros tipos de divorcio. Verbigracia, los que se dan entre la lógica y los números.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
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