IMBATIBLE CERTEZA ES LA APODÍCTICA
Nadie tiene la culpa de tan feo ser como se predica que fue Picio, pero qué cabe hacer con quien se ufana de serlo y, además, de ser zoquete. ¿Concederle dos premios impecunes (que no lleven dinero aparejado)? Acaso sea, sí, lo más correcto para salir airoso de ese aprieto, sin un rasguño en nuestra inteligencia.
A lo ancho y a lo largo de mi vida, yo me he encontrado en varias ocasiones con tipos del jaez que queda dicho, y siempre he coronado lo descrito. Ha sido para mí reliquia rauda, como remedia así mano de santo.
Juntando endecasílabos sin rima, a los que no les falta el preceptivo y prosódico acento en sexta sílaba, uno de componer se ve capaz la invencible verdad, que es la apodíctica.
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