QUIENES LA MENTE ABIERTA TIENEN GOZAN
“Dilecto Otramotro (prefiero usar aquí su seudónimo a su nombre de pila por esta razón de peso —abrigo la confianza y el deseo y tengo la esperanza de que a usted, maestro en el canon y en el manejo sutil de la ironía, también se lo parezca—: entre las de mi cuerda o calaña, lesbianas que no se esconden, usted, desde el punto de vista de su estilo literario, tiene más de potro de tortura que de ángel, más de demonio que deja helada/o al lector, ella o él, que de alado):
“Me he animado a escribirle por dos motivos. Primero; hace tiempo que no declara su amor a ninguna fémina y eso me tiene mosqueada y preocupada (¿será porque Otramotro está enamorado?; he lanzado la pregunta al aire, mientras me la he inquirido también a mí mismo; el “puede”, mayoritario, que ha resultado, al imponerse a otras opciones, no lo ha descartado). Lo reconozco sin ambages. Esa circunstancia me ha dado pie a pedirle que publique en su cuaderno de bitácora de Periodista Digital la declaración de amor (es casi casi un mero plagio de su quehacer literario, un pastiche; tómeselo por el lado positivo, que lo tiene, mi pequeño homenaje a su persona) que he escrito a mi amada y he rotulado de esta guisa, “Tamara, quiero que mi esposa seas”; y segundo y último; le ruego que complete, cuando pueda, los dos endecasílabos que he escrito (“Hay verdades que son tan evidentes que no han necesitado formularse”) sobre ese personaje, Perogrullo, que a mí, siendo bebé, nanas cantaba; pues hasta aquí llegué; quedé atascada.
“Le agradece de antemano la gestión y queda endeudada
“Isabel Lesbia Belisa”.
Esta mañana he recibido en la dirección de correo electrónico que más uso el “emilio” que precede. Me lo ha mandado Isabel (que firma con dos apellidos que son, claramente, dos anagramas de su nombre, en el supuesto de que Isabel sea, ciertamente, su verdadera gracia de pila, dato que pongo, por supuesto, en cuarentena o tela de juicio).
Le he contestado a Isabel lo que sigue:
Dilecta Isabel (si eres lo que dices ser y te llamas así, que lo dudo):
Como hoy estoy de buen humor y tú, en lugar de arrebatármelo (lo usual, en otros casos), has contribuido a incrementármelo, y tus renglones, además de parecerme rectos, correctos, no me han granjeado ningún malestar, sino, al contrario, me han beneficiado, he decidido avenirme a concederte cuanto me pides y, sin más demora, me pongo con brío a culminarlo.
TAMARA, QUIERO QUE MI ESPOSA SEAS
Tengo para mí que los comienzos nunca fueron fáciles, ya fueran estos en el ámbito del amor, de la carrera universitaria u otros estudios a seguir (música, magia, interpretación…), del deporte, del trabajo, etc. Hay génesis o nacimientos que exigen un momento para la concepción o la asunción de la/s idea/s, un lapso de tiempo más duradero para el diseño, la gestación o la maduración de la/s tal/es, y otro para su alumbramiento, en el soporte que sea, tela, papel pautado, folio, cartulina… Y es que, con ocasión de los balbuceos, las dudas, el escepticismo, propio y ajeno, no suelen faltar, a pesar de que la ilusión y la pasión a raudales del sujeto en cuestión, del hacedor (hembra o varón), sean reales.
Tamara, quiero que mi esposa seas, porque noto que soy mejor persona, desde que te abracé aquella mañana de un día veraniego, inolvidable, en la mayor de las canarias islas, donde se yergue majestuoso el Teide; y verseo un soneto a la semana, en tu honor y alabanza, “Amanda” mía, a fin de eliminar tus prevenciones.
Isabel Lesbia Belisa.
PARA COMPLEMENTAR “PEROGRULLADA”
Hay verdades que son tan evidentes que no han necesitado formularse jamás, porque demuestran su firmeza y, sin sombra de duda, su vigencia, con rozarles la piel y/o a simple vista, sin entrar en detalles escabrosos. La voz perogrullada les encaja, por ser a Perogrullo adjudicadas.
Isabel y Otramotro.
Confía, desea y espera haber cumplido, amén de a rajatabla, a plena satisfacción, los dos encargos hechos quien te agradece la primicia y augura un dichoso y duradero matrimonio con Tamara
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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