Pablo Iglesias, como vicepresidente del Gobierno, está tan preocupado por los problemas de España que, como buen político de la nueva oleada, la del postureo, acudió a su Instagram ha anunciar que ha cambiado de look.
El esperpento, tratándose del vicepresidente, ya era mayúsculo, pero para acabar de rematar el esperpento, ahí estaba el suplemento de moda del diario El País para analizar «el significado del peinado con el que nació la nueva masculinidad».
«Estamos ante un peinado con mucho significado, donde la melena larga, símbolo de masculinidad, se recoge con un moño tradicionalmente femenino.»
Todo lo que nos pase es poco. Iglesias anunciaba en su cuenta de Instagram que se ha cortado la coleta y esa media melena restante ha aparecido recogida en un moño.
«Este es un peinado de gran significado», decía el suplemento ‘S Moda’ de El País.
Durante muchos años representó la nueva masculinidad. Los hombres adoptaron un recogido que tradicionalmente había sido solo utilizado por mujeres rompiendo barreras estéticas y tirando por la borda muchos prejuicios asociados a la estética masculina.
Iglesias lo razonaba así: «Entre la ola de calor y que mis hijos me tiran del pelo… tocaba nuevo look?».
Los de PRISA elucubraban:
En el caso de Pablo Iglesias se puede interpretar como un peinado más pulcro y acorde con su nueva posición de vicepresidente. Iglesias hasta el momento lucía la misma coleta larga con la que salió del anonimato al dirigir un partido político emergente. Esta nueva opción, más ordenada y pulida, va más en sintonía con su nueva posición en el Gobierno. Sigue simbolizando la fuerza del pelo largo pero con la modernidad de adoptar un peinado tradicionalmente femenino.
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