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Ingobernable.
Cataluña se encuentra igual que la canción de C. Tangana tras los resultados de las elecciones de este 12-M.
Mario Garcés, inspector de Finanzas del Estado, expone en Periodista Digital las tres vías que se abren en cuanto a la gobernabilidad de la comunidad autónoma.
La primera de ellas, la suma del PSC con Junts, esta opción sería la más cómoda para Sánchez, y la clave que presenta -señala Garcés- es quién lideraría el Parlamento catalán si Salvador Illa o Carles Puigdemont asumiría la presidencia.
La segunda alternativa, sería un pacto PSC, PP y Vox. Una opción inviable, según el expolítico, ya que las fuerzas constitucionalistas de la derecha no podrían pactar con un partido que se ha convertido en separatista.
La tercera posibilidad, un tripartito de izquierdas formado por PSC, ERC y Comunes-Sumar. De esta manera, Junts quedaría en segundo plano y, ¿apoyaría una moción de censura contra Sánchez junto con los votos de PP y Vox? Complicado, ya que su electorado lo concebiría como una votación al igual que los partidos de Feijóo y Abascal.
Y si cabe, la opción más “práctica” -subraya Garcés- “dejar pasar los días” y convocar elecciones de nuevo. Lo que consigue Sánchez con esto es “ganar tiempo” aunque el resultado sea el mismo.
Un estéril triunfo de Illa
Cataluña eligió su futuro este 12-M.
Prácticamente con el 100% del voto escrutado, el PSC-PSOE es el claro vencedor de las elecciones con 42 escaños.
Ahora mismo son 7 parlamentarios más que la formación de Carles Puigdemont, Juntos por Cataluña, que sube hasta los 35.
El prófugo de Waterloo, con cara circunspecta, se felicitó por haber sido la única fuerza independentista que había crecido en votos y escaños, aunque reconoció que no daba para poder gobernar por la caída del resto de partidos secesionistas.
El de Juntos por Cataluña estaba tan devastado que, para ocultar su fracaso en las urnas, ya que él aspiraba a ganar las elecciones, le echó la culpa a una «estrategia de españolización» inoculada en Cataluña
Hundimiento de ERC, que de los 33 de 2021 pasa a 20, 13 menos que en 2021.
Pere Aragonès, que adelantó las elecciones para intentar liderar el independentismo, se llevó un tremendo batacazo y solo había que ver las caras de los dirigentes para darse cuenta de los malos resultados.
El aún presidente catalán reconoció que su partido había obtenido unos «muy malos resultados».
Lo cierto es que el hundimiento de los partidos independentistas dejan en tela de juicio la posibilidad de que el exministro de Sanidad pueda acceder a la presidencia de la Generalitat catalana.
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