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Los chachullos del Begoñagate

La vanidosa Begoña cargó a la Universidad Complutense mascarillas con el logo de su ‘cátedra’

Tanto el juez Juan Carlos Peinado, instructor de la causa, como su sustituto Carlos del Valle han negado al presidente del Gobierno, citado como marido de la principal investigada, la posibilidad de ser interrogado por escrito.

Mario Lima 27 Jul 2024 - 09:21 CET
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Además de bastante tontos y muy mangantes, estos del PSOE son unos presumidos infames.

Claro que se sentían impunes y en ese estado de ánimo la probabilidad de meter la pata hasta el corvejón, suele ser muy alta, como deja patente Begoña Gómez

El grado de vanidad de la esposa del presidente del Gobierno se refleja claramente en su objetivo de convertir su cátedra de Transformación Social Competitiva en la Universidad Complutense en un negocio redondo.

Sólo alguien con una vanidad desmesurada exigiría que el logo de su cátedra se imprimiera en las mascarillas utilizadas durante la pandemia.

Fue la propia Gómez quien, el 21 de marzo de 2022, firmó una «memoria de necesidades» en la que solicitaba a la universidad pública lo siguiente:

«La cátedra extraordinaria de Transformación Social Competitiva, dentro de sus actividades anuales, va a realizar congresos y actividades, por lo que necesitará mascarillas con el logo de la cátedra y algún material de promoción».

La petición, que lleva la firma de la esposa del presidente, se extendió en plena pandemia, cuando las mascarillas eran obligatorias en espacios interiores.

¿Y quién pagó el coste? Efectivamente, la universidad, que se vio obligada a realizar un contrato menor.

Se solicitó presupuesto a tres empresas, pero sólo una se interesó.

Es evidente que Begoña Gómez utilizó la cátedra como una plataforma para su proyección empresarial.

El hecho de que registrara a su nombre el software —costeado por varias empresas privadas y la propia Complutense— de una plataforma orientada, entre otras cosas, a facilitar los trámites para reclamar ayudas públicas revela hasta qué punto la dirección de la cátedra era para Begoña Gómez fundamental para impulsar su propio negocio.

Por ello, está imputada por los delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios.

También están imputados el rector de la Complutense, Joaquín Goyache, y el empresario Carlos Barrabés, socio de Gómez e impulsor de su cátedra, además de adjudicatario de más de veinte millones de euros en contratos del Gobierno.

Como explica LUZ SELA en OKDiario, logo de las mascarillas puede parecer una cuestión menor, pero retrata perfectamente el grado de vanidad de Begoña y de rebote de su marido, el amo del PSOE.

No es el coste, insignificante, lo que resulta inaceptable, sino la ambición desmedida de quien se aprovechó de su condición de esposa del presidente.

Y este martes, 30 de julio, nuevo episodio del Begoñagate y esta vez en La Moncloa.

Tanto el juez Juan Carlos Peinado, instructor de la causa, como su sustituto Carlos del Valle han negado al presidente del Gobierno, citado como marido de la principal investigada, la posibilidad de ser interrogado por escrito.

Declarará en persona y con cámara de vídeo delante.

 

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