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Elecciones presidenciales en EEUU

Kamala Harris y Donald Trump intercambian insultos en un fiero debate sin aparente ganador

A dos meses escasos de la votación

Mario Lima 11 Sep 2024 - 08:41 CET
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Los medios ‘progres’ -en sintonía con lo que llevan haciendo mucho tiempo- dicen que Kamala Harris ‘acorraló a Donald Trump, poniendole continuas trampas para que picara.

Los otros subrayan que Trump la corrió a gorrazos y dejó en evidencia las inconsistencias y contradicciones de la hasta ahora vicepresidenta de Joe Biden.

Y la conclusión más ajustada es que todo sigue, muy apretado y que en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre de 2024, la Casa Blanca se decidirá en un pañuelo.

La demócrata Harris y republicano Trump han protagonizado  este 10 de septiembre de 2024, madrugada del 11 en España, un tenso debate presidencial que estuvo marcado con descalificaciones de un lado y otro.

Trump llamó “marxista” a su rival y ella lo acusó de ser “inmoral” y un «delincuente».

La actual vicepresidenta de Estados Unidos, lejos de defender la gestión de Joe Biden de la que ha formado parte integral 4 años, dijo que su plan de futuro es ayudar a la clase media de Estados Unidos.

A pesar de la norma de mantener los micrófonos cerrados, la cadena ABC, que organizó el debate, permitió la réplica cuando ambos candidatos expusieron sus criterios en el tema del aborto.

Trump afirmó que la interrupción del embarazo debería ser decidido por cada estado, en lugar de establecer una ley federal uniforme. Esta postura refleja su apoyo a la derogación de Roe v. Wade, una decisión de la Corte Suprema que permitió que los estados impusieran restricciones al aborto.

El republicano también se refirió a un posible límite de 15 semanas para permitir abortos, lo que ha sugerido en el pasado como un punto de consenso entre diferentes facciones políticas. Sin embargo, no estableció un plazo específico durante el debate, manteniendo una posición ambigua para atraer a votantes de ambos lados del espectro político.

Harris, en su turno, defendió de manera contundente el derecho al aborto y afirmó que «el Gobierno y, ciertamente, Donald Trump no deberían decirle a una mujer qué hacer con su cuerpo», subrayando la importancia de restaurar las protecciones federales para el acceso al aborto que fueron anuladas en 2022.

Además, prometió que si llega a la Casa Blanca se asegurará de bloquear cualquier intento de prohibir el aborto a nivel nacional, e instó al Congreso a aprobar una ley que garantice el acceso al procedimiento.

El tema de la inmigración también enfrentó a los candidatos.

Trump se mantuvo en su línea dura, acusando a la administración Biden, y por ende a Harris, de ser débil en la seguridad fronteriza. Criticó el manejo actual de la inmigración, afirmando que las políticas de Harris permitirían que «millones de personas» ingresen al país sin control, lo que, según él, genera un aumento en la criminalidad y otros problemas.

Trump hasta soltó que algunos inmigrantes ilegales han llegado a comerse los perros y los gatos de los ciudadanos que viven en las ciudades fronterizas.

«Muchas ciudades no quieren hablar de ello porque les da vergüenza. En Springfield se están comiendo a los perros, se están comiendo a los gatos, se están comiendo a las mascotas de la gente que vive allí y esto es lo que está pasando en nuestro país y es una vergüenza».

Harris defendió la postura demócrata, destacando la importancia de reformar el sistema migratorio de manera humana. Criticó a Trump por haber demonizado a los inmigrantes, argumentando que su enfoque extremista no es una solución viable para el problema migratorio.

En el bloque de política internacional, ambos candidatos fueron preguntados, sobre todo, por la situación de Gaza y la guerra de Rusia.

Harris, en la quien la comunidad judía no tiene confianza alguna, dijo que apoyala seguridad de Israel, pero manifestó solidaridad con los civiles en Gaza y estuvo muy confusa en ese punto.

Hizo un llamado a un alto el fuego y al retorno de los rehenes, subrayando su compromiso con una solución diplomática que permita la paz en la región.

Trump acusó a Harris de no ser lo suficientemente firme en su apoyo a Israel. Mencionó que si ella fuera presidenta, Israel estaría en peligro, destacando que bajo su liderazgo las relaciones con el país serían más sólidas.

Sobre Rusia, Harris criticó la relación de Trump con el presidente Vladimir Putin, acusándolo de ser un líder que no representaría los intereses de los Estados Unidos en tiempos de conflicto. Harris señaló que bajo su administración, la alianza con la OTAN y el apoyo a Ucrania seguirían siendo fundamentales.

“No podemos permitir que la agresión de Rusia se normalice ni que Putin crea que puede invadir a sus vecinos sin consecuencias”.

Trump defendió su cercanía con el mandatario ruso, afirmando que, si fuera presidente, «la guerra en Ucrania ya habría terminado» debido a su capacidad para negociar con él.

No hubo argumentos nuevos en este sentido, como tampoco hubo una exposición clara de los planes en clave nacional para mejorar la vida de los estadounidenses.

Harris mencionó el «sueño americano» y mencionó que tiene un plan para las pequeñas empresas y para las familias jóvenes, aunque no dio mayores detalles.

Trump se limitó a reforzar la idea de que ella es parte de la administración de Biden y que no es un agente de cambio.

Las encuestas dibujan unas estrechas elecciones en noviembre.

Los sondeos están muy ajustados en los siete estados péndulo, lo que hace que sea difícil saber quién lidera realmente la carrera.

Hay menos encuestas estatales que encuestas nacionales, por lo que tenemos menos datos con los que trabajar y cada encuesta tiene un margen de error, lo que significa que las cifras pueden ser mayores o menores.

Tal y como están las cosas, las encuestas recientes sugieren que hay uno o menos de un punto porcentual de diferencia entre los dos candidatos en varios estados péndulo, entre ellos Pensilvania, que es clave porque tiene el mayor número de votos electorales en juego y, por lo tanto, al ganador le resulta más fácil obtener los 270 votos necesarios para llegar a la preisdencia.

Pensilvania, Michigan y Wisconsin habían sido bastiones demócratas antes de que Trump los convirtiera en republicanos en su camino a la presidencia en 2016.

Biden los recuperó en 2020 y, si Harris puede hacer lo mismo este año, estará en camino de ganar las elecciones.

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