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La carrera hacia la Casa Blanca probablemente se decidirá en siete estados clave que tienden a cambiar su apoyo entre los partidos

Qué dicen las encuestas a un mes de las elecciones presidenciales en EEUU y qué posibilidades tiene Trump de ganar

El voto popular no siempre predice el resultado final

Mario Lima Actualizado: 05 Oct 2024 - 08:54 CET
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Si las elecciones presidenciales de EEUU se celebraran hoy, en lugar del 5 de noviembre de 2024, el ganador sería… ¡Ni pajolera idea!

Esta incertidumbre se debe a que los últimos sondeos muestran que el candidato republicano Donald Trump y la candidata demócrata Kamala Harris se encuentran en un empate técnico.

A tan solo un mes de las elecciones, el promedio de encuestas nacionales -marcado indudablemente por lo poco que aprecian a Trump casi todos los medios clásicos- sitúa a Harris con aproximadamente un 49% de apoyo, mientras que Trump se queda en un 46%.

Sin embargo, esta estrecha diferencia de 3 puntos se encuentra dentro del margen de error de las encuestas, lo que impide sacar conclusiones definitivas.

La contienda presidencial está empatada a nivel nacional.

Las encuestas nos ofrecen una idea del panorama general, pero no son lo suficientemente precisas como para distinguir uno o dos puntos de diferencia en todo el país.

Es importante recordar que estos sondeos reflejan la intención de voto de los ciudadanos, pero en Estados Unidos el presidente no se elige a través de un voto directo.

Así, el voto popular no siempre predice el resultado final.

De hecho, en 2016, la candidata demócrata Hillary Clinton obtuvo casi tres millones de votos más que Donald Trump, pero aún así perdió la elección.

Esto se debe a que el presidente de EE. UU. se elige a través de un sistema electoral indirecto, en el cual ganar el voto popular total es menos relevante que obtener suficientes estados para lograr la mayoría de los votos del Colegio Electoral.

Conteo de estados y votos

¿Cómo funciona este sistema?

Cada estado de EE. UU. tiene asignado un número de votos basado en su tamaño poblacional.

Por ejemplo, California, el estado más poblado, cuenta con 54 votos, mientras que estados con menor población como Dakota del Norte o Vermont solo tienen 3 votos cada uno.

La mayoría de los estados, así como el Distrito de Columbia, otorgan la totalidad de sus votos al candidato que obtenga la mayor cantidad de votos en ese estado. Las únicas excepciones son Maine y Nebraska, que distribuyen sus votos de forma proporcional.

En total, hay 538 votos electorales, por lo que un candidato debe asegurarse 270 votos para ganar la presidencia.

En 43 de los estados ya sabemos cómo votarán, ya que tienden a apoyar de manera consistente a los republicanos o a los demócratas.

Este patrón de votación, que se espera se mantenga para las elecciones de 2024, sugiere que los demócratas controlan 21 estados con aproximadamente 230 votos electorales, mientras que los republicanos tienen 23 estados con 215 votos.

Así, la carrera hacia la Casa Blanca probablemente se decidirá en siete estados clave que tienden a cambiar su apoyo entre los partidos. Estos siete estados, que representan un total de 93 votos electorales, son: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin.

La elección se determinará por quien gane la mayoría de los 93 votos electorales en estos siete estados decisivos.

Una contienda reñida

Según el promedio de encuestas estatales recopilado por el sitio de análisis 538, parte de ABC News, la contienda entre el expresidente republicano y la vicepresidenta demócrata también está muy ajustada en estos siete estados, con diferencias que oscilan entre 1 y 2 puntos porcentuales.

Trump lidera en Carolina del Norte, Georgia y Arizona, mientras que Harris se adelanta en Pensilvania, Nevada, Wisconsin y Michigan.

Pero estas diferencias son demasiado pequeñas para ser significativas.

La contienda entre Trump y Harris está esencialmente empatada en estos siete estados clave, y es difícil decir en este momento cuál de los dos candidatos ganará la mayoría de esos 93 votos electorales.

Entre el “Cinturón del Sol” y el “Cinturón del Óxido”

Cuatro de estos estados decisivos se encuentran en el denominado Cinturón del Sol: Arizona, Nevada, Carolina del Norte y Georgia. Los otros tres forman parte del Cinturón del Óxido: Wisconsin, Michigan y Pensilvania.

Michigan

Michigan, conocido como el estado de los Grandes Lagos, es clave en las elecciones presidenciales de EE. UU. con sus 15 votos del colegio electoral. En 2016, fue determinante para la victoria de Trump, y en 2020, hizo lo propio para Biden. No obstante, en los últimos meses, los demócratas han enfrentado un retroceso significativo en el estado debido a la postura del gobierno de Biden en apoyo a Israel durante la guerra en Gaza. Esta reacción adversa no es sorprendente, ya que Michigan tiene la mayor proporción de población árabe en el país, y muchos votantes de esa comunidad se sienten desilusionados con el partido demócrata. A pesar de ello, Harris lidera las encuestas por dos puntos porcentuales. Además, los principales cargos electos del estado están ocupados por mujeres demócratas, lo cual podría ser un indicio positivo para la candidatura de Harris.

Wisconsin

Wisconsin, con 10 votos en juego, ha oscilado entre ambos partidos en las últimas elecciones. Tanto Trump en 2016 como Biden en 2020 lograron triunfos aquí por márgenes ajustados de alrededor de 20,000 votos. Históricamente, los vínculos del estado con los sindicatos y una población menos religiosa han favorecido a los demócratas, especialmente entre los votantes blancos sin estudios universitarios. Este grupo tiende a apoyar a Trump, pero en Wisconsin, Michigan y Pensilvania, los demócratas han logrado atraer su respaldo en ciclos recientes. Actualmente, Harris tiene una leve ventaja de dos puntos sobre Trump en las encuestas de Wisconsin, un estado que se perfila como un terreno de disputa crucial para ambos partidos.

Pensilvania

Con 19 votos del colegio electoral, Pensilvania es considerado el estado péndulo más importante para los dos candidatos. Según las encuestas, Harris mantiene una ventaja mínima de un punto sobre Trump. Sin embargo, la estrategia de la vicepresidenta ha sido cuestionada por algunos expertos, como Whit Ayres, quien opina que Harris desaprovechó la oportunidad de fortalecer su campaña en Pensilvania al no elegir como su compañero de fórmula al popular gobernador demócrata del estado, Josh Shapiro. La economía, y en particular la inflación, es el tema principal para los votantes de Pensilvania, donde los precios de los víveres han experimentado el mayor incremento de todo el país, según la consultora Datasembly.

TRUCOS FINALES

En una elección tan reñida, la pregunta obvia es clara: ¿qué estrategias deben adoptar los candidatos y sus campañas para obtener una ventaja decisiva que los lleve a la Casa Blanca?

Poco, porque a falta de un mes para el día de las elecciones, el periodo de persuasión ha llegado a su fin.

lo más crucial es movilizar a los votantes que ya están de su lado.

La participación electoral es lo que realmente puede marcar la diferencia en este momento.

La mayoría de los electores ya han tomado una decisión, y el resultado en los estados péndulo dependerá de un pequeño grupo de votantes indecisos.

Identificar los temas que importan en estos estados es vital.

El aborto, la democracia, la economía y la migración son asuntos críticos que, aunque pueden variar en su peso, son relevantes en todos los estados decisivos.

Las campañas republicanas tienden a centrarse en la economía y la migración, mientras que los demócratas destacan el derecho al aborto y la defensa de la democracia.

En el caso de Harris, su reto es cambiar la percepción de que los republicanos tienen mejor manejo de la economía. Para ello, debe resaltar su propuesta de apoyo a la clase media, buscando así cerrar la brecha de confianza que actualmente favorece a Trump.

Harris necesita reforzar su conexión con el electorado hispano, un grupo que Biden ha perdido en parte.

Podría hablar sobre sus políticas para impulsar el sector de la construcción de viviendas, ya que muchos latinos trabajan en esa industria.

Esto podría atraer un 2% o 3% adicional del voto hispano, lo que podría ser determinante.

En cuanto a Trump, enfrenta un desafío significativo con el apoyo de las mujeres.

Trump parece enfocar sus esfuerzos en movilizar a los votantes masculinos más jóvenes, quienes son menos propensos a participar, pero cuando lo hacen, tienden a favorecerlo.

El ex presidente debería concentrarse en activar a aquellos que son hostiles a todo lo que perciben como extranjero, especialmente inmigrantes y comercio exterior.

En este último tramo de una carrera presidencial que promete ser reñida, el resultado dependerá en gran medida de la habilidad de los candidatos para asegurarse de que quienes ya los apoyan vayan a votar, al mismo tiempo que intentan convencer a ese pequeño grupo de indecisos.

En este sentido, se trata más de un juego de participación que de persuasión, y para Trump, esto ha sido siempre una prioridad.

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