Más información
César Vea sigue su guerra particular contra el Gobierno que lo arruinó y que tiene su continuidad en el actual, que no arregla los errores del pasado.
A primera hora del jueves 26 de junio, cuando aún entraban funcionarios al edificio, el actor –que saltó a la fama con la mítica ‘Compañeros’- cruzaba la puerta del Ministerio de Transición Ecológica en calzoncillos. No era una ocurrencia ni una performance artística: era la expresión literal de quien se siente despojado de todo. «Me dejasteis en pelotas», proclamó ante las cámaras, carta en mano para la ministra Sara Aagesen, convencido de que su simple firma podría aliviar la tragedia personal y colectiva provocada por el famoso “timo solar”.
La imagen es tan potente como el trasfondo: más de 65.000 familias arruinadas tras confiar sus ahorros a las energías renovables bajo las promesas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2008. César Vea no sólo perdió su inversión; también vio cómo se desmoronaban su negocio, su casa en Madrid y hasta parte de su familia. «Mi hermano y yo tuvimos que vivir de la pensión de mi padre enfermo para poder comer… Nuestra hermana acabó muriendo por otra enfermedad. ¿Esto cómo se digiere?», relata con voz quebrada.
«Zapatero, me jodiste la vida, ¡estafador!» Así de duro es el relato de César Vea que en más de una ocasión hemos podido escuchar en Periodista Digital.
De ‘Compañeros’ a la ruina
Resulta paradójico que alguien que alcanzó cierta popularidad gracias a series como Compañeros o Acacias 38 haya terminado convertido en símbolo involuntario del desencanto ciudadano. Pero así es España, donde los guiones se reescriben sin previo aviso y las tragedias personales suelen tener un trasfondo político.
Vea y su familia decidieron invertir en una instalación fotovoltaica en La Rioja en 2008, siguiendo las directrices y ayudas prometidas por el Gobierno socialista. Todo parecía un win-win: sostenibilidad ambiental, rentabilidad económica y un futuro sin sobresaltos energéticos. Pero la historia dio un giro dramático cuando el Ejecutivo modificó la normativa y recortó las primas garantizadas por ley.
De repente, lo que era una apuesta segura se convirtió en una deuda asfixiante: casi un millón de euros invertidos, hipoteca imposible de asumir (7.000 euros mensuales) y bienes familiares ejecutados. “Perdí todo… Me maleducaron en casa a decir que las deudas se pagan”, repite Vea, como si buscara una lógica ética donde sólo hubo improvisación política.
Huelgas de hambre, acampadas y cartas sin respuesta: crónica de una lucha quijotesca
No ha sido un grito aislado el del actor riojano. Su cruzada lleva años ocupando titulares: tres huelgas de hambre —en España y Bruselas—, acampadas frente a la residencia presidencial e incontables cartas a políticos reconocidos del PSOE y otros partidos. Todos le conocen: desde Cristina Narbona hasta Teresa Ribera, pasando por el actual presidente Pedro Sánchez, quien prometió soluciones para los afectados… pero nunca llegaron.
Su último acto reivindicativo frente al Parlamento de La Rioja reavivó el debate sobre el drama humano detrás de los grandes eslóganes verdes: “No tengo más recursos”, confesaba durante su huelga de hambre allá por 2019. Su objetivo siempre fue abrir una comisión de investigación parlamentaria sobre lo ocurrido con las renovables y exigir responsabilidades a quienes diseñaron —y luego desmantelaron— aquel marco legal.
¿Qué fue el ‘timo solar’? Breve historia política (y humana) de un fiasco millonario
En 2007-2008, España era la niña bonita del sector renovable europeo. El Gobierno Zapatero incentivó con generosas primas la instalación fotovoltaica para pequeños inversores —clase media aspiracional— prometiendo rentabilidades seguras durante dos décadas. Miles hipotecaron casas o vendieron negocios para subirse al tren ecológico.
Pero apenas unos años después, los recortes presupuestarios y los vaivenes regulatorios hicieron saltar por los aires ese castillo de naipes. Las primas se suspendieron o redujeron drásticamente; muchos huertos solares dejaron de ser rentables y fueron absorbidos por fondos buitre o bancos tras ejecuciones hipotecarias. El resultado: decenas de miles quedaron atrapados entre contratos imposibles y créditos impagables.
Los sucesivos gobiernos —del PSOE primero, del PP después— reconocieron errores pero jamás ofrecieron soluciones globales. El caso Vea es sólo la cara visible (y mediática) de una tragedia colectiva cuyas secuelas persisten casi dos décadas después.
Política española, promesas rotas y silencios administrativos: ¿hay salida?
Lo llamativo es que todos los colores políticos han reconocido off the record que hubo negligencias e improvisación. “En el PSOE me están diciendo que no se puede hacer nada, pero es mentira”, denuncia Vea; incluso le ofrecieron resolverle su caso si dejaba de protestar públicamente. Él se negó, defendiendo los intereses del resto de afectados. Ahora, resignado pero firme, sólo pide justicia administrativa o judicial —una revisión “de oficio” o bien que el Tribunal Supremo reabra el caso—.
De momento, sólo Podemos-IU ha mostrado algo más que cortesía parlamentaria; la portavoz Henar Moreno fue la única que valoró positivamente abrir una comisión investigadora en La Rioja. Mientras tanto, el Ministerio sigue sin dar respuesta oficial… y los afectados siguen esperando entre expedientes eternos y cartas que nunca encuentran destinatario.
Energía solar ayer y hoy: lecciones (no) aprendidas
Lo irónico es que César Vea sigue creyendo en las renovables: “Eran el futuro en 2008; ahora son el presente”, afirma con obstinación casi quijotesca. Conoce casos recientes —amigos con placas solares domésticas— que hoy disfrutan facturas eléctricas cero. Pero no olvida cómo aquella fiebre verde estatal acabó dejando cadáveres financieros.
La moraleja parece clara: cuando las políticas públicas no van acompañadas de rigor jurídico ni estabilidad normativa, los dramas individuales son inevitables… aunque no todos acaben con protagonistas semidesnudos ante la Administración.
Más en Gobierno
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home