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DESAFIANDO LO POLÍTIUCAMENTE CORRECTO EN EL MADRID ARENA

Le dan la del pulpo al socialista Sánchez en los ‘Army Awards 2026’

Una gala creada para reírse de todo se convirtió en un termómetro del descontento hacia el relato oficial, con Vito Quiles como la chispa que encendió el fuego

Fernando Veloz 11 Ene 2026 - 11:59 CET
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La del pulpo.

Y muchas risas.

La tercera edición de los Army Awards 2026 reunió en el Madrid Arena a cerca de 5.000 asistentes, llenando el ambiente de memes, creadores digitales, reguetón y chistes al límite.

La sensación era palpable: aquí había escasa tolerancia para el guion de lo políticamente correcto.

No se trataba de una gala convencional, ni mucho menos. Eran “antipremios”, un carnaval digital donde la corrección se dejaba en la entrada junto al abrigo.

Lo que sorprendió a muchos fue que esa fusión de humor y caos acabara transformándose en un grito contra Pedro Sánchez, funcionando como un altavoz del desencanto político.

Se evidenció que una parte del público joven ya no acepta el discurso uniforme que imponen diversos medios y cadenas alineados con la narrativa oficial del Gobierno Sánchez.

Una alfombra negra, muchos focos y nada de querer quedar bien

El Madrid Arena se convirtió en un auténtico territorio digital: alfombra negra, creadores virales entrando y saliendo, móviles grabando cada instante y una atmósfera más propia de un directo de Twitch que de una gala televisiva. Al mando estaban Santiago Segura y Ceciarmy como maestros de ceremonias, marcando el ritmo de una noche destinada a premiar “la cara menos visible de internet”, ese ecosistema donde se crea gran parte del humor y la conversación digital del país.

Por la alfombra desfilaron rostros conocidos del mundo creador: RoRo, Pablo Santos, Nil Ojeda, Lucía de la Puerta, junto a figuras de la televisión tradicional como Kiko Rivera, Gloria Camila, Rocío Flores o Jessica Bueno. El tan ansiado puente entre televisión y redes sociales se hizo realidad… aunque el tono se les escapó a quienes esperaban una gala “normal”.

Mientras tanto, los premios eran entregados entre vítores y bromas:

A su vez, actuaciones musicales de Rvfv, Omar Montes y la orquesta viral Nueva Línea mantenían el ambiente festivo, junto a números como el hipnotismo ofrecido por Aryel Altamar. Hasta ese momento, todo encajaba con la promesa de una “gala gamberra, sin guion y para reírse de todo”.

Luego llegó la política.

https://twitter.com/wallstwolverine/status/2010148267364110641

El instante en que el público decidió que ya era suficiente con la neutralidad

El primer giro serio lo dio el youtuber Ricky Edit, quien recibió el premio a Huella digital. Subió al escenario cargado con su mochila repleta de polémicas: las críticas por tributar en Andorra y las acusaciones lanzadas por sus detractores al llamarlo “antipatria” o “desertor”.

En lugar de evadir el tema, lo abrazó con ironía. Anunció que iba a nombrar al presidente del Gobierno para que “España opine lo que quiera”. Esa frase provocó que gran parte del pabellón estallara en un coro estruendoso: “Pedro Sánchez, hijo de puta”. Ricky concluyó ese momento con un “esa es vuestra opinión”, consciente del giro inesperado que había tomado su intervención.

En cuestión de segundos, la gala dejó atrás su faceta festiva. El público había establecido las reglas: aquí no existía la liturgia habitual ni el tono pulido que suele dominar muchos programas. Lo que allí se aplaudía sería recortado en cualquier edición televisiva convencional.

Ricky aprovechó para lanzar más dardos: mencionó el fin de la supuesta “moda del feminismo” y felicitó a Santiago Segura por atreverse a realizar una nueva entrega de Torrente “en estos tiempos”. Además, disparó contra Marina Rivers, acusándola de demostrar que “aun cobrando dinero por televisión, veraneando en dictaduras paradisíacas y viviendo en un chalet lujoso, se puede seguir siendo clase obrera”. Más iconoclasia, más confrontación con el discurso edulcorado que algunos medios presentan como la única opción válida.

https://twitter.com/Afry_LuNa/status/2010304283850444976

Vito Quiles: gasolina sobre un fuego ya encendido

Si lo dicho por Ricky fue solo una chispa, su discurso incendiario fue como verter gasolina sobre las llamas. Vito Quiles subió al escenario para aceptar su premio como Pareja del año, compartido con el diputado de ERC Gabriel Rufián, por esa extraña sintonía pese a sus marcadas diferencias ideológicas.

Su mera presencia activó al público. Regresaron los cánticos: “Pedro Sánchez, hijo de puta”, ahora incluso más potentes. Quiles no solo no frenó esos gritos; se sumó al juego diciendo: “Ya lo iba a decir yo, pero me lo habéis quitado”. No hizo falta más para confirmar que reinaba un ambiente rebelde contra el presidente.

El provocador aprovechó para bromear sobre la ausencia de Rufián, sugiriendo que estaba “de rebajas” comprando chándales en referencia al atuendo del propio Nicolás Maduro durante su detención. Remató diciendo: “en su defensa diré que es un tipo muy interesante”, guiñando al absurdo comprendido por muchos usuarios en redes.

Finalmente llegó un remate simbólico: un estruendoso “¡Viva España!” seguido por otro estallido colectivo contra Sánchez coreado por los asistentes. Y otro guiño más al desorden político: Quiles dedicó su premio también al Pequeño Nicolás, describiéndolo como “el presidente que sí me representa”. Resultaba complicado introducir más iconoclasia en tan poco tiempo.

La escena contrastaba radicalmente con el relato dominante en numerosos medios generalistas. Aquí se retrata cualquier muestra abierta de rechazo hacia el presidente como marginal o «residual». En este evento ante miles de personas ese rechazo se convertía en espectáculo y catarsis colectiva.

Army Awards: fiesta para unos y linchamiento simbólico para otros

Mientras algunos celebraban la locura reinante, otros comenzaron a marcharse. La polarización no solo quedó reflejada en redes sociales; también fue evidente entre los asistentes.

En redes sociales las críticas fueron rápidas y contundentes: mensajes tachaban la gala como «tremendamente asquerosa» por «dar voz a fascistas» lamentando lo indecente que resulta España. La narrativa clásica se activó encajando lo vivido dentro del concepto «deriva ultra», una etiqueta cómoda para analistas alineados con el sanchismo institucional.

Sin embargo, muchos asistentes vieron esa noche como liberadora. Lejos de ser una conspiración oscura, consideraron este espacio como uno donde podían expresar lo prohibido; donde las críticas viscerales hacia el presidente son evitadas o censuradas en platós tradicionales.

Entre Torrente, fascismo y TikTok: colisión cultural

La gala funcionó como espejo reflejando un choque cultural mucho más amplio:

Los Army Awards no fueron pioneros en este conflicto; simplemente ofrecieron un escenario mayor con mayor resonancia. Al premiar figuras dispuestas a reírse sin tapujos e invitar agitadores como Quiles o cómicos formados bajo personajes icónicos como Torrente, asumieron que ser iconoclasta atrae entradas, clics e interacciones virales.

Lo singular esta vez es que no hubo famoso habitual como blanco principal; fue nada menos que el propio presidente del Gobierno. En un entorno mediático donde muchos optan por alinearse ciegamente con relatos oficiales del sanchismo esto tiene una carga simbólica innegable.

Mientras cadenas generalistas continúan apostando por tertulias previsibles donde todos repiten variaciones similares del mismo argumento; parte importante del público joven busca refugio en eventos antipremios donde hay margen para ser incorrecto y donde no se considera intocable ni venerable al presidente.

https://twitter.com/tinhovnews/status/2010074596247253439

Lista destacada premiados y repercusiones más allá de la gala

A pesar del ruido político eclipsando parte del relato global; los Army Awards 2026 dejaron varios nombres destacados dentro del universo digital:

Si bien la controversia no anuló carácter festivo evento; sí redimensionó lo vivido esa noche. Lo inicialmente concebido como escaparate memes creadores terminó convertido en escenario donde medir nivel desgaste presidente así hartazgo frente ecosistema mediático considerado dócil predecible por muchos.

El Madrid Arena amaneció vacío pero eco vivencias continuaron resonando tanto redes sociales medios tertulias : Army Awards superaron simple entrega estatuillas; proporcionaron sacudida significativa guion oficial . Y eso garantiza ,para bien mal ,que cuarta edición será cualquier cosa menos aburrida.

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