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Este año 2026 se cumple el 90 aniversario del martirio de nueve jóvenes y dos familiares asesinados por su fe, su condición de religiosos y su no renuncia a sus principios católicos. Todos estos crímenes son perpetrados por parte de las hordas del PSOE, comunistas y anarquistas. Torturados y asesinados en Madrid, en el año 1936, año de arranque de la Guerra Civil española. Solo durante ese trágico año, la cifra de religiosos vilmente asesinados es de 6832. ¿Por qué son especiales estos once mártires? El Papa León XIV, que visitará España este año, ha decidido este 2026 beatificar a estos hombres que dieron su vida por la Iglesia. Incluso el Cardenal, Arzobispo de Madrid, José Cobo, ha querido tener unas palabras de consideración hacia estos asesinados, admitiendo que esto «no es volver al pasado, sino abrir horizontes».
El partido político que maneja el Gobierno actual posee las mismas siglas de aquellos siniestros años. Llamándose PSOE, al igual que actualmente, perpetraron los asesinatos de aquellos religiosos. La tónica habitual del PP ha sido la de no recordarle al PSOE su historia y su pasado criminal, ni tampoco la reivindicación de estas víctimas del odio socialista. El PP también decide no recordar a la sociedad española aquellos crímenes y no es capaz de señalar a los madrileños los lugares del terror y la tortura que se dieron en la capital de España. Las checas de Fomento, de Líster, de Bellas Artes, Santa Cristina… Paracuellos, Fuencarral, el Pozo del Tío Raimundo, la tapia del cementerio de la Almudena, Valdemoro, Navalcarnero…
Si el Gobierno y sus socios quieren memoria histórica aquí tienen la cruel historia de estos chavales y dos de sus familiares que serán beatificados este mismo año por el Papa León XIV
1. Ignacio Aláez Vaquero. 22 años, seminarista de Madrid
Nació en Madrid en 1914. Vivía en el barrio de Embajadores, donde su padre tenía una peluquería, al lado de San Cayetano. Estudiaba, visitaba a los enfermos, a las monjas, al Señor en la Eucaristía. Ingresó en el Seminario a los 16 años en 1930. Pintaba, esculpía y escribía: morirme después martirizado…/ ¡Qué me importa, Jesús sacramentado, / si al fin he conseguido hacerte amar! / Gente de la checa de Lister lo prendió en su casa el 9 de noviembre de 1936. No había aceptado protección en otro lugar y no negó ser seminarista. Apareció fusilado al día siguiente cerca de Fuencarral. Sus restos esperan allí la resurrección, en una fosa común del cementerio.
2. Jesús Sánchez Fernández-Yáñez. 21 años, seminarista de Madrid
Nació en Cózar (Ciudad Real) en 1915. Vivía en el barrio de Chamberí, a donde sus padres habían venido de porteros a una finca de la calle Donoso Cortés. En Ciudad Real fue ya al Seminario en 1929. En 1932 ingresa en el de Madrid, donde terminó Filosofía. En un poema a Jesús le habla de un alma mendiga de amores. En plena persecución sangrienta, unos vecinos lo llamaban curita y lo amenazaban. El 20 de septiembre de 1936 cinco revolucionarios de la checa de Fomento se lo llevan de casa. Su cadáver aparece al día siguiente en el Barrio de la China. Espera la resurrección en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, en la Capilla del Santísimo.
3. Miguel Talavera Sevilla. 18 años, seminarista de Madrid
Nació en Boadilla del Monte en 1918, en una familia de agricultores. Ayudaba en el trabajo en el campo y vivía la intensa vida cristiana fomentada en el pueblo por la parroquia de San Cristóbal y las Carmelitas Descalzas. El párroco y el capellán, Benjamín y Melitón, también murieron mártires. Ingresó en el Seminario en 1929 y terminó Filosofía con Jesús Sánchez. En la checa de Fomento tenían noticia del seminarista de Boadilla. Por fin, fueron a por él milicianos de la checa de Santa Cristina, del Paseo de Extremadura, que lo fusilaron en la Cuesta de las Perdices el 9 de octubre de 1936. Casi seguro está enterrado en el Cementerio de Aravaca.
4. Ángel Trapero Sánchez-Real. 20 años, seminarista de Madrid
Nació en Navalcarnero en 1916. Su padre tenía una relojería. Acogió pronto la llamada del Señor. A los 12 años ingresó en un Seminario. En 1929 pasó al de Madrid. En primero de Teología la violencia truncó su carrera en este mundo. El 11 de octubre de 1936 milicianos de la checa de Porlier fueron a buscarlos a casa. El 9 de noviembre lo sacaron a fusilar al cementerio de la Almudena, en un gran grupo con cuatro sacerdotes. En 1939 la familia llevó su cadáver a Navalcarnero. Las Vísperas de la Inmaculada de 2017 los obispos y seminaristas de Madrid le dieron sepultura en la capilla del Seminario, con la inscripción martirial Ad proximos athletas veniamus
5. Cástor Zarco García. 24 años, subdiácono de Madrid.
Nació en Socuéllamos (Ciudad Real) en 1913. Acogió pronto la llamada del Señor y su padre, sencillo jornalero, con la ayuda del maestro Pedro José del Amo, también mártir, le consiguió una beca en el Seminario de Madrid, donde ingresó en 1926. Fue ordenado subdiácono el 6 de junio de 1936. Su vida peligraba en su pueblo y marchó con unos conocidos a Villaescusa de Haro. Delatado como seminarista, fue fusilado en el cuartel, en Alcalá de Henares, el 18 de septiembre de 1937. Poco antes escribía a unos amigos: Muchachos, confianza en Dios. Él sobre todo. Sus restos descansan en la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.
6. Pablo Chomón Pardo. 21 años, seminarista de Madrid
Nació en Quintanilla de Escalada (Burgos) en 1914. Tras ciertos problemas familiares, fue acogido en Madrid, con su hermano y su madre, en casa de unos hermanos de ésta, en la calle Maldonado 6. En 1924 un primo sacerdote y otro seminarista le facilitaron el ingreso en el Seminario. En 1933 su tío Julio, sacerdote, con quien se había criado, vino de Quintanilla a Ciempozuelos. Con él y su madre pasaba las vacaciones. El 6 de junio de 1936 recibió las órdenes menores. El 7 de agosto, el comité revolucionario de Ciempozuelos lo llevó a fusilar, junto con su tío Julio, cerca de Valdemoro. Sus restos esperan la resurrección en la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.
7. Antonio Moraleja Fernández-Shaw. 19 años, seminarista de Madrid
Nació en Madrid en 1917, en la calle Alfonso XII 58. Su padre, martirizado con él, era oficial de carabineros. Con 12 años quiso ir al Seminario. Ingresó en 1930 y se formó hasta segundo de Filosofía. El 28 de septiembre de 1936 fue apresado por milicianos anarquistas, junto con su padre, en el nuevo domicilio familiar de Romero Robledo 13. Acabaron en la cercana cárcel Modelo. El 8 de noviembre fueron sacados de la prisión y llevados a Paracuellos de Jarama. El lugar estaba lleno de cadáveres insepultos de las sacas de los días anteriores. Entonces fueron fusilados cerca de Torrejón de Ardoz. Acabada la guerra los trasladaron a Paracuellos, al Cementerio de los mártires.
8. Mariano Arrizabalaga Español. 21 años, seminarista de Barbastro, en Comillas
Nació en 1915 en Barbastro (Huesca), donde su padre estaba destinado como capitán de infantería. Sintió de muy niño la llamada del sacerdocio. Concluido el Bachillerato, por deseo paterno, en 1929 ingresó en el Seminario Pontificio de Comillas (Cantabria). En 1934 la familia se mudó a Madrid. Con ella sufrió la persecución. Detenido el 5 de octubre de 1936 en un refugio de la calle Apodaca, fue llevado a la checa de Fomento y a la cárcel Modelo. El 8 de noviembre de 1936 lo sacaron de prisión con un grupo que siguió los mismos pasos que el de Antonio Moralejo.
9. Ramón Ruiz Pérez. 24 años, seminarista de Toledo
Nació en Peal de Becerro (Jaén) en 1912. Hijo de humildes jornaleros, estudió cuatro años en el Seminario de Baeza. En 1929 pasó al de Toledo, donde recibió las órdenes en junio de 1936. Apresado en su pueblo, fue llevado el 4 de agosto a la catedral de Jaén, convertida en cárcel. El 11 de agosto lo montaron en un tren cargado de presos, entre ellos, el obispo Manuel Basulto, el párroco de Peal de Becerro, Lorenzo Mora, y seis sacerdotes más. En el Pozo del Tío Raimundo, jóvenes anarquistas los bajaron del tren y los ametrallaron junto a las vías. En 1940 sus restos mortales fueron devueltos a Jaén e inhumados en la cripta de la capilla del Sagrario de la catedral.
10. Julio Pardo Pernía. 63 años, capellán de las Hospitalarias de Ciempozuelos. Tío de Pablo Chomón Pardo
Nació en Pampliega (Burgos) en 1873, de padres comerciantes. A los 13 años, en 1886, ingresó en el Seminario de Burgos. Sacerdote ya en 1895, recibe como segundo destino la parroquia y preceptoría de Quintanilla de la Escalada. Con él van su hermana Petra y su cuñado y allí nace su sobrino Pablo. En 1933 se traslada a Madrid, donde ya estaban su hermana y sobrinos. En 1936, en Ciempozuelos anima a Pablo y a las Hospitalarias, de las que era capellán: si nos matan, nos harán eternamente felices. El 7 de julio, él y Pablo, seminarista, son sacados del convento y fusilados en el término de Valdemoro. En 1961 sus restos fueron trasladados a la Santa Cruz del Valle de los Caídos.
11. Liberato Moralejo Juan. 61 años, militar. Padre de Antonio Moralejo Fernández-Shaw
Nació en Valencia en 1875. Su padre era guardia civil. Huérfano a los 10 años, creció en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil de Valdemoro. Se hizo militar. Trabajó en el Ministerio de la Guerra y en la Comandancia de carabineros de Madrid, llegando a Teniente Coronel. Se casó con Josefa, valenciana. Tuvieron cinco hijos de los que Antonio era el menor. El 28 de septiembre de 1936, revolucionarios cenetistas lo detuvieron en su casa con su hijo Antonio, a quien buscaban por seminarista. Acabaron en la cárcel Modelo, de donde salieron el 8 de noviembre en una expedición de presos fusilados cerca de Torrejón de Ardoz. Después de la guerra, sus restos fueron trasladados al Cementerios de los mártires, de Paracuellos del Jarama.
Si Patxi López, Irene Montero o Pablo Iglesias quieren memoria histórica pueden ir empezando por la historia de estos pobres hombres…
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