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EL PRESENTADOR DE 'CUARTO MILENIO', CLARO Y CONTUNDENTE

Iker Jiménez lanza un duro alegato contra los medios que silencian la noticia de los asesinos del bate

"Se han obviado y silenciado las referencias"

Juan Velarde Actualizado: 30 Jun 2024 - 08:52 CET
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Al presentador de ‘Cuarto Milenio‘ (Cuatro) le parece alucinante que estos individuos estuviesen pululando por el pueblo como si nada:

Hola amigos, en Gata de Gorgos, provincia de Alicante, pueblo muy tranquilo, hay unos individuos que montan bulla, vienen de Marruecos, okupan una casa, como decía el doctor Gaona, vete tú, ocupa una casa en Marruecos, a ver lo que pasa, pero generan tres semanas de terror en el pueblo. Entre ese terror está el acosar a las niñas, el acosar a las jóvenes y a las no tan jóvenes, es decir, a todas las mujeres. No sé qué concepto tendrán estos individuos, que tienen además un largo y terrible, digamos, historial delictivo. Bien, me estoy imaginando al vecino de Gata de Gorgos que lee en la prensa que a un vecino que intentó defender a una niña de 15 años a la cual estaban agrediendo, acosando, y a su mujer, y luego es apaleado hasta la muerte, en mitad de la calle, en mitad de la tarde, en mitad del pueblo. Ese vecino, me imagino que dirá, ¿esto era progresar? No sé. ¿Por qué tienen que estar esos tipos okupas? ¿Y por qué el sistema no nos defiende? ¿Por qué nadie hace nada?

Aparte de que se muestra muy crítico con la laxitud a la hora de perseguir a estos delincuentes, también carga contra los medios que han intentado silenciar la noticia:

Si el vecino se pasa en la linde, multa. Si el vecino se pasa el semáforo, multa. Pero hay unos tipos que llevan tres semanas haciendo gala, desde luego de un desprecio a las mujeres, montando bulla, delinquiendo, y no pasa nada. Ese vecino de Gata de Gorgos, ve la prensa, y ve que se elimina la procedencia, que hay una especie de pacto. Algunos valientes sí lo dicen, la mayoría no. Y que incluso hay algunos medios que obvian la noticia. No debe ser muy importante que hayan matado a palos a un vecino que había defendido a una muchacha y que ha reventado directamente en mitad del pueblo. No debe ser importante. Quizá, pienso yo, el asombro del vecino cualquiera de Gata de Gorgos, que por todos los mails recibidos, pudo ser el vecino de muchos pueblos de España donde está ocurriendo esto, frente a la inacción del sistema o el silencio, o qué sé yo.

Da la razón a ese vecino que cree que la prensa les ha dejado en la estacada:

Está muy decepcionado con nosotros los periodistas, porque se da cuenta de que precisamente esos medios que más inciden, y con razón me parece bien, en la defensa de las mujeres, en la defensa de activar un escudo en contra de la violencia contra las mujeres de cualquier edad, son algunos de esos medios y algunos de esos portavoces los que han obviado cualquier referencia. Y el vecino de Gata de Gorgos, que se pregunte por qué. A lo mejor el vecino de Gata de Gorjos, y yo estoy de acuerdo con él, piensa que no es tanto que sean marroquíes o argelinos o de Senegal o de Colombia o de donde usted quiera, porque ya conoce vecinos que son honrados y que trabajan y que han venido aquí a currar.

Y no entiende que ese espíritu guerrero de determinados medios cuando las agresiones son contra las mujeres, en cambio se vuelve cobardón cuando se trata de denunciar lo del asesinato de ese hombre a manos de tres marroquíes:

El vecino quizá no tiene tanto problema con la raza, ni mucho menos, y le empieza a molestar ya que esos medios y también que algunos vecinos le tilden de fascista o de racista porque ya empieza a sonar eso a carta un poco usada. Pero sabe bien el vecino de Gata de Gorgos que hay otros vecinos que se callan y agachan la cabeza. Pero esos vecinos quizá también tienen hermanas y madres y hijas. Y sorprende. ¿Qué es lo que hay que tragar? ¿Cuál es el nuevo diseño sociológico del pueblo? ¿Hay que aguantar esto? ¿Y por qué el medio, que habitualmente es guerrero, contra todos los delincuentes nacionales, extranjeros y de donde sea, que actúan contra las mujeres, se callan con esto?

Bueno, pues es un laberinto muy raro, ¿no? Una víctima que será olvidada, apaleada por unos tipos que okupan una casa y que no tenían que estar ahí. Pero nadie hace nada. El vecino de Gata de Gorgos sospecha, muy en su interior seguramente, que quizá nada vaya a cambiar. Porque ya cambió. Y porque hay muchos en la prensa y en las instituciones, entre sus amigos, que prefieren mirar para otro lado. Aunque tengan hermanas, madres e hijas.

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