En sólo cinco décadas, Alemania consiguió resurgir de los escombros de la Segunda Guerra Mundial para convertirse en la locomotora económica de Europa, su potencia más industrializada y uno de los mayores símbolos de progreso por antonomasia a escala mundial. Sin embargo, en apenas un mes, un diminuto microorganismo, la Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC), ha acabado con 34 vidas en Alemania y otra en Suecia y ha infectado a tres millares de personas ante la mirada impotente de autoridades y científicos, dañando seriamente el icono de perfección atesorado y exportado durante décadas por Alemania, la primera potencia de la Unión Europea …
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