El miedo entierra convicciones. Y Mourinho lo tuvo. Mucho. Se le apreció en su rostro cuando a los 15 segundos Michu puso por delante al Rayo. Cuando su equipo no era capaz de juntar dos pases con sentido. Cuando parecieron aflorar de una vez todos acontecimientos negativos que convierten al Bernabéu en una trituradora de entrenadores y jugadores …
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