Sin sede, sin los avales exigidos por ley, sin aparente sustento económico, con visos de no existir más que en los papeles y con la extravagante e ilegal presencia de un mismo candidato en más de una lista. Esos ingredientes componen el pastel del autoproclamado Partido del Movimiento Ciudadano 15-M (15-M), cuyos impulsores han logrado apropiarse, legalmente pero a las bravas, de las siglas de la marea indignada, apartidista por definición …
Lea el artículo completo en www.publico.es
Más en Otros medios
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home