Vanity Fair rinde honores al guaperas César Cabo, portavoz de la Unión Sindical de los Controladores Aéreos (Usca) en su edición de febrero de 2011. La revista de Conde Nast pone por las nubes al controlador aéreo saludándole con un ‘Ave César’ en un sugerente reportaje que muestra la cara más sexy de Cabo, dispuesto a sacarle partido a su cuerpo tras levantarse el estado de alarma decretado por el conflicto entre Fomento y los controladores.
Cabo ha sabido utilizar su imagen para comunicar las exigencias de su colectivo. Se ha paseado por platós, radios y periódicos vendiendo su ‘buen hacer’ y denunciando los ‘atropellos’ que sufre su gremio.
Y, vistas las declaraciones a la revista, su afán de protagonismo parece no tener límites. ¿Cara bonita o caradura?
La opinión pública entenderá la próxima huelga del colectivo.
Nunca había pensado dedicarme a la política, pero viendo lo que nos rodea, no lo descarto.
No obstante, tras la crisis generada por el abandono de los puestos de trabajo en pleno puente de la Constitución y la posterior declaración del estado de alarma, Cabo asegura que ha quedado «claro» que la economía española depende de los controladores.
Cabo tiene ansias de poder, como el César, y no se conforma con los 200.000 euros al año que gana. El salario de un compañero de Almería de 2.900 euros mensuales le parece insuficiente y reconoce en que su salario se duplicó desde 2004 a 2008.
Yo no tengo la culpa de eso.
Sobre el ‘plante’ de los controladores del pasado mes de diciembre, Cabo afirma en la entrevista que el Gobierno era consciente del mismo.
Ellos ya sabían que íbamos a perder la chaveta.
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