A ver. Si las manipulaciones de derechas cantan más que las de izquierdas es sencillamente porque la ‘progresista’ es la versión por defecto en la vida social.
Si el rojerío se ha puesto de uñas con una biografía de Franco publicada por la Academia de la Historia no es porque hayan podido disputar uno sólo de los datos que maneja, sino porque la ‘interpretación’ no es la correcta, no corresponde a la vulgata oficial.
La izquierda sobrevive al fracaso comunista, a la caída del Muro de Berlín y a las mil revelaciones del horror porque domina totalitariamente la cultura; porque las palabras significan en el discurso público lo que la izquierda quiere que signifiquen.
Si eso no fuese así, si pudiéramos hacer abstracción de ese lamentable estado de cosas, veríamos hasta qué punto son sesgadas las informaciones de la prensa izquierdista.
ELECTORES TONTOS
Pongo un ejemplo completamente al azar (tanto, que es el último mensaje de Ignacio Escolar en Twitter que acabo de leer):
“¿Una de las razones del éxito del PP en Valencia y Madrid? Probablemente, lo bien que algunos viven en la oposición”.
¿Cuántos son capaces de ver que con este sencillo mensaje Escolar está tranquilamente deslegitimando las urnas? Después de todo, Valencia y Madrid son dos comunidades en las que gobierna el PP desde hace bastantes legislaturas y, sin embargo, la acción de gobierno del PP, en opinión de Escolar, tiene cero influencia en el voto.
Es sólo que los buenos, los que deben gobernar, se han aburguesado.
Más. Cuatro mujeres han sido asesinadas por sus ‘parejas’ (palabra que, antes de introducirse esta estúpida nomenclatura, significaba “conjunto de dos”).
Los datos son aún confusos, y aunque matar al cónyuge no es precisamente una novedad y hay tantas motivaciones para hacerlo como parejas, los titulares son predecibles:
“La violencia de género se cobra cuatro vidas en lo que va de semana” (‘El País’) y “Dos crímenes elevan a cuatro las fallecidas esta semana por violencia machista”.
Ahora, el machismo es una ideología que considera inferior a la mujer, y no tenemos ni el menor indicio para saber si estos atentados se movieron por tan peregrino motivo.
Lee Harvey Oswald no mató a Kennedy por considerarlo ‘inferior’, creo. La idea de que cualquier hombre que mata a su mujer lo hace por machismo (cuando lo contrario ni se insinúa) es espectacularmente idiota. Pero es el dogma.
Como es el dogma que la izquierda defiende a los pobres y la derecha, a los ricos. Basta ver la primera de ‘Público’ –“La CEOE tumba el pacto de la negociación colectiva”–, con su foto en banda horizontal de sonrientes patronos arriba y otra de sindicalistas preocupados abajo para entender el maniqueo mensaje.
problema es cuando empieza a preguntarse. Por ejemplo, ¿le ha ido muy mal a los banqueros y grandes empresarios con Zapatero, crisis aparte?; ¿ha mejorado la situación de los trabajadores? ¿No fue Botín quien aconsejó a Zapatero que no dimitiera? Eso me parecía.
NEOLIBERALES DE PURO
Forges publica en ‘El País’ una viñeta en la que aparecen dos de sus desalmados empresarios, con su bigotito fascista (no hay un solo bigote en el Top Ten empresarial español, pero qué más da) y sus gafas oscuras.
–“Perdone, pero se le están subiendo a la cabeza…”, dice uno de ellos al otro, al que, efectivamente, trabajadores liliputienses le bailan en la calva.
–“Sí; es que según convenio tienen una hora a la semana de uso y disfrute de mi caspa”, responde el otro.
–Y apostilla el primero: “…Para que luego digan que somos inhumanos nosotros, los neoliberales”.
Con lo divertido que fue Forges en su día. Nadie diría “nosotros, los neoliberales”, porque “neoliberal” es un término exclusivamente rojo.
Y en cuanto a liberalismo puro y duro, libre competencia y todo eso, si alguien cree que los muy ricos son partidarios de eso es que no ha estado atendiendo últimamente a lo que pasa en el mundo.
‘El País’, dos páginas enfrentadas con el mismo tema de fondo, la crisis de las cuentas públicas de las autonomías, cada una referida a uno de los dos grandes partidos.
“Los barones revelan a Rajoy una visión dramática de las cuentas autonómicas” y “¿Cómo podemos pagar a 50 días?”; “Os pido que aguantéis, llegará más dinero”. En el primer titular vemos despersonalización y mera exposición del problema; en el segundo, diálogo, personalización y solución.
Esta es la idea que tienen en ‘El País’ de la imparcialidad y lo que le ha convertido en ‘diario de referencia’ de la prensa española. Otro modo de colar la opinión como noticia pura y dura, en ‘Público’: “Aguirre se estrena con la supresión de becas”.
Vamos, que a la presidenta de la Comunidad de Madrid le ha faltado tiempo para, recién confirmada por las urnas, lanzarse a recortar derechos.
Casi me recuerda a un viejo chiste de Forges, “dele un capón a un pobre por cinco pesetas”. Hala, que se joroben los pobres, no haberla votado. La sección pretenciosamente denominada ‘Culturas’ en ‘Público’ –aunque todos sabemos que sólo hay una cultura oficial– abre gloriosa con su victoria censora:
“La Academia acata la revisión del diccionario”.
Igual podía haber titulado:
“Cautivo y desarmado el ejército reaccionario, las tropas progresistas han alcanzado sus últimos objetivos culturales”.
La izquierda perderá antes 16 autonomías e incluso el Ejecutivo nacional que su control totalitario sobre la cultura, la historia y las palabras.
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