Puestos a elegir, me quedo con la izquierda de ‘Público’. Es disparatada, una ruta segura al horror, como toda izquierda, pero es auténtica, abierta y sin (demasiados) complejos. Pero la de ‘El País’, esa izquierda ‘razonable’, es puro juego de poder, una apuesta por ‘los suyos’. El buque insignia de Prisa está en modo combate, y sería un alivio si no tratara de mantener una absurda fachada de periodismo imparcial. ¿A quién cree que engaña? “Los populares
disparan el gasto en sus feudos”, titula en primera página. ¿Y se enteran ahora? ¿O están respondiendo a las llamadas a la austeridad de Rajoy? Hagan sus apuestas. Dentro: “Las autonomías del PP tiran del gasto” y “La derecha genera más deuda municipal”. Por el contrario, si se va a hablar del PSOE –de un Gobierno que no ha sido precisamente moderado con los gastos–, el titular es “Rubalcaba sienta al PSOE en el diván”. El PSOE comete errores. El PP es un error en sí mismo. Pero no olvidemos que el rojerío de ‘El País’ puede ser tan culturalmente jacobino como haga falta, pero en lo tocante a los temas de dinero, bueno, el propietario es un fondo de inversión norteamericano, Liberty, y Juan Luis Cebrián dista bastante de ser un descamisado. Así que su tratamiento de la reforma laboral es “Ahora llega la reforma prudente”. ¿No les encanta?
Recuerdo cuando, teniendo que informar sobre una macroencuesta, me topé con que un número no despreciable de autodenominados ateos confesaba rezar algo más de una vez al mes. Aquel encuentro me ‘curó’ de mi devoción por la demoscopia. Por eso no me sorprende gran cosa que, según el estudio de Metroscopia encargado por ‘El País’, una abrumadora mayoría de españoles respalde el llamado movimiento 15-M al tiempo que, según el mismo informe, “El PP mantiene su ventaja electoral”. Algo falla, ¿no? Yo haría una encuesta para saber si la gente se piensa mucho la respuesta a las encuestas, o si miente con toda la boca.
EL 15-M ESTÁ VIVO
Si piensan ustedes que me estoy quitando ‘El País’ de encima con dos o tres pinceladas, aciertan. Pero es que la primera de mi querido ‘Público’ me ha puesto los dientes muy largos. “21 ideas para mejorar la democracia”, ilustrado con cuatro presuntos acampados en diversos grados de desaliño indumentario –lo que parece servir de certificado de autenticidad– junto a sendos pizarrines con propuestas simples como lemas publicitarios. “Muchas de las propuestas de Democracia Real Ya y de los indignados se aplican ya en otros países desde hace años o coinciden con sugerencias de expertos y del mundo académico”, nos informa ‘Público’ en el subtítulo.
Y es cierto. De hecho, me ha sorprendido gratamente comprobar que, si quitamos las cuatro últimas propuestas –dación en pago para la vivienda, registro antiparaísos fiscales, tasa ‘Tobin’ y fiscalidad justa–, que, apasionen u horroricen, no tienen nada que ver con el funcionamiento del sistema democrático, las propuestas son razonables y tratan de lo que dicen tratar. Desgraciadamente, en la abrumadora mayoría de los casos, el país que puede ponerse de ejemplo de sistema que las ha llevado a la práctica es… el Gran Satán. Sí, a tenor de las propuestas reunidas por ‘Público’ y supuestamente emanadas de esta expresión de la voluntad popular conocida como movimiento 15-M, la meca de la democracia representativa, el modelo de sistema que alientan en sus sueños más desaforados no es otro que el odiado yanqui, con algunos guiños laterales a la no menos capitalista suiza. A ver si pensando, pensando, los más rojos entre los rojos van a acabar en Hayek o, como poco, en los Padres Fundadores.
MAESTRILLA GONZÁLEZ SINDE
Pero no podemos olvidarnos del esperpento informativo de la semana, que colea. Me refiero, claro, a esos osados historiadores que han pasado por alto declarar que Franco se pudre para siempre en el infierno. A la última que le ha tocado lucirse ha sido a González-Sinde, a la que sólo un fanático de los chistes malos ha podido nombrar ministra de Cultura. La celebrada guionista de ‘Mentiras y gordas’ ha puesto el grito en el cielo. Qué es eso de escribir al margen de la línea del partido. También ha lamentado la ministra que hay “pocas mujeres”. Como si fuera culpa de los historiadores.
No es sólo ‘Público’. Es el Régimen. ‘El País’ tiene un primer editorial muy divertido sobre el particular, “Fuera del mundo”. El subtítulo es uno de los mejores casos de humor inconsciente que he leído en mucho tiempo: “Los errores del ‘Diccionario biográfico’ muestran que la Academia de la Historia vive en el pasado”. Hombre, señores de Prisa, eso es lo que uno pide a los historiadores, que vivan en el pasado. Para describir el futuro ya están ustedes, los progresistas. Es verdad que hay países, como la Rusia de Stalin, en la que lo inmutable era el futuro, mientras que el pasado cambia constante e imprevisiblemente. Pero, aunque con pocas esperanzas, uno espera que no hayamos llegado ya a eso. ‘El País’ habla de “verdades históricas indiscutibles”. Qué miedo.
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