El hada madrina de los trasgos debe de estar especialmente activa en estas semanas de verano, cuya única serpiente parece ser la que lleva casi medio siglo enroscada en el hacha. Y es que a este paseante siniestro nada le puede gustar más que una buena gresca entre los izquierdosos, y de eso andamos sobrados últimamente.
‘Público’ y ‘El País’ se han buscado disimuladamente las cosquillas desde que apareció el segundo con la pretensión de heredar la influencia del primero. Y el aldabonazo del otro día del diario de Liberty, pidiendo el adelanto electoral para ya, ha puesto al papel de Roures en modo ataque total. No se harán prisioneros. Así, si el académico Juan Luis Cebrián titulaba su plúmbea tribuna antiZP «Esta insoportable levedad», Jesús Maraña, director, cotraataca titulando su billete «Esa insoportable prepotencia». Lo que más me gusta es que ambos aciertan.
‘Público’ nació, ‘grosso modo’, como un ‘El País’ para el zapaterismo, y su supervivencia al patrón depende, creen, de su radicalización. Que abran su periódico con «Nuevo ataque de los mercados para encarecer la deuda» es parte del juego, aunque cualquiera sabe que los mercados no ‘atacan’, sino que se defienden -nadie quiere prestar lo que no le van a devolver- y, desde luego, no actúan «para encarecer la deuda», como si estuvieran a las órdenes de Boefeld, el malo de James Bond. Pero vaya a explicar eso a unos redactores que creen que ‘los mercados’ es un monstruo fabuloso con cien cabezas, cuernos y una chistera. Y muy mala leche.
DE PREPOTENTE A PREPOTENTE
Pero estábamos con la venganza de Maraña, que tiene el acierto de calificar de «bando» al editorial, como hiciera ayer su seguro servidor. «Sin mencionarlo en mingún momento, el autor del edicto parece confiar en el liderazgo del candidato del PP, en cuyas filas no se oculta la euforia ni se responde a la pregunta de por qué en Portugal ha habido elecciones, victoria conservadora y la situación empeora». Mmmm… No, Jesús, no creo que los de Liberty quieran una victoria conservadora; esta es, sin más, inevitable y ganada a pulso pero vuestro desastroso señorito; lo que quieren los chicos de Janli es servir a su nuevo señor, don Alfredo Ppunto, por mucho que el candidato haya hecho como que se ha enfadado mucho con la postura de Prisa. Y termina Maraña: «Una insoportable prepotencia sigue afectando a quienes mantienen la costumbre de dictar al poder de turno lo que debe hacer en cada momento». Como escribí ayer tras el editorial de ‘El País’, ¡amén!
‘Público’ quiere ser califa en lugar del califa prisaico, y es oír hablar de adelanto electoral y ponerse de los nervios. Tratan el tema, además del billete citado, la tribuna de Ramón Cotarelo, «Urgencias electorales», mi columnista favorito, Isaac Rosa, «Elecciones anticipadas, por no oírlos más», y el inegable gurú de Internet e indignado de lujo, Ignacio Escolar, «¿Debe dimitir Zapatero?». Casi nada.
LA PRESCIENCIA DE ESCOLAR
Leo en el ‘blog’ de Escolar Jr. :»Personalmente, soy de los que cree que Zapatero tenía que haber dimitido y convocado elecciones anticipadas». Extraño, teniendo una bitácora en Internet y siendo tan avezado internauta, que el de don Arsenio se haya abstenido de proporcionarnos un enlace a ese artículo de mayo de 2010 en el que pedía la dimisión de ZP y adelanto electoral. Disfrutaría horrores leyéndolo., admirado ante la presencia de Nacho, lúcido conductor de las masas perrifláuticas desde su despacho climatizado.
Por su parte, ‘El País’ se apresuró a lavar ayer la mancha de haber merecido el aplauso de LA GACETA con el editorial más vil y repulsivo que ha leído este trasgo en mucho tiempo, «Faisán político», o de cómo «es absurdo considerar colaboración con ETA las torpezas cometidas para prolongar la tregua». Creo que tardaré en ñeer una tan desvergonzada defensa del Führerprinzip, el principio según el cual la ley es la voluntad del gobernante que, en persecución de sus propios objetivos, no puede delinquir. El GAL, postulamos, cal viva incluida, no fue más que una ‘torpeza’ cometida para acabar con ETA, así como el asesinato de Calvo Sotelo fue tan sólo una ‘torpeza’ en el sagrado intento de garantizar la revolución obrera. Dígase lo mismo de las purgas de Stalin, del Gran Salto Adelante de Mao y, así, hasta el centenar largo de millones de muertos ‘políticos’ -como el Faisán- de la izquierda histórica. «Intentar una retirada pactada de ETA era una responsabilidad del Gobeirno, cuya valoración corresponde al Parlamento, que fue quien autorizó el diálogo.
Hoy sabemos que la percepción que tenía el Gobierno de la disposición de los terroristas era errónea, y que también lo fue el chapucero procedimiento empleado para evitar la ruptura con que amenazaba la banda. Pero es absurdo considerar que intentar ganar tiempo de esa torpe manera suponga cometer un delito, y precisamente de colaboración con banda armada».
Extraiga el lector todas las consecuencias del argumento prisaico. Que unos policías adviertan a unos asesinos de que otros policías están a puntio de detenerles, un crimen tan vil en el que el propio guardián de las leyes se las salta en favor de una banda de criminales, es mera ‘torpeza’, nada que ver aquí, sigan circulando y no me formen grupos. Pero, señores, esto es la izquierda: la ley, como dijo Pablo Iglesias, fundador del PSOE, la respetaremos mientras favorezca nuestras fines. ‘El País’ no ha podido decirlo de forma más clara. O más vil.
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