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Iñaki dijo que la extrema derecha habita en el PP, que en la izquierda es como decir buenas tardes

Izquierdo se queja de que la derecha “no argumenta, insulta”, se ve que feroces y caverna son piropos

Público nos prepara para seguir con las celebraciones, veamos lo que veamos

El Trasgo 26 Oct 2011 - 08:07 CET
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La vida de este Trasgo ya tiene un nuevo sentido, una misión, una meta: generar frases feroces y cavernarias para la segunda edición del libro de José María Izquierdo. Pero me estoy adelantando…

Otros cuatro cooperantes españoles secuestrados en África. No digo que sea una epidemia, pero parece como si la cooperación internacional estuviera casi exclusivamente en manos españolas. No siendo así, ¿por qué no británicos o, sobre todo, norteamericanos? Fácil: España nunca recurre al uso de la fuerza y paga siempre.

Es el incentivo, estúpido, el concepto que la izquierda ignora o pretende ignorar, de modo que todas las iniciativas, leyes e instituciones deben juzgarse exclusivamente por sus intenciones, y nunca por usos ajenos a su finalidad pero que hasta un niño de 7 años podría pronosticar. Así se asombran de -o fingen no ver- quienes se sirven, digamos, de la Ley de Violencia de Género para conseguir un acuerdo de divorcio ventajoso o explotar descaradamente la generosidad del Estado del bienestar.

¡LAS SALES, LAS SALES!

Es, en parte, esta ignorancia del incentivo lo que lleva a la izquierda a buscar el fin del terrorismo etarra haciendo la vista gorda con los asesinos que declaran, palabrita, que no van a matar más, sin garantías, sin arrepentimiento, sin disolución, sin entrega de armas. El mensaje es el mismo: en España, a quien la hace le pagan.

Y no sigo porque ya he contribuido bastante a la segunda edición del libro que presentó el lunes José María Izquierdo, Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna, donde el genio de la demoscopia instituye el Index Librorum Prohibitorum de la izquierda.

Allí estaban, por supuesto, Rubalcaba y Chacón demostrando, por si quedaba alguna duda, que los autos de fe contra la Prensa de la derecha son perfectamente respetables. Imaginen por un momento a Rajoy y Cospedal en la presentación de un libro en sentido contrario.

Por otra parte, este libro sería, a la vez, demasiado fácil y demasiado peliagudo. Fácil, porque podría redactarse casi al azar, metiendo columnas y editoriales de la izquierda en un día cualquiera. Peliagudo, porque la izquierda es la ortodoxia -sólo el pensamiento dominante puede denunciar a los herejes- y sus tonterías (más que feroces, sus frases son descerebradas) suenan demasiado para despertar sorpresas.

Y eso que ahora están haciendo méritos, como el vídeo electoral sobre educación que ha sacado el PSOE, con los alumnos de colegios privados sacados de otra época, esperando, imaginamos, que el espectador no se pare e pensar dónde mandan los jerarcas socialistas a sus hijos. No sé, José Blanco o José Montilla.

Iñaki sigue pedaleando con una homilía en la SER titulada «¿Influirá el fin del terrorismo en el 20-N?», pero que en realidad debería llevar el título de «¿Cómo es posible que el pacto con ETA no esté influyendo en las intenciones de voto?». El untuoso pope de la Santa Transición, por cierto, estuvo en la presentación del libro del que hablábamos, calificando los victorianos escándalos de Izquierdo como una labor de «detección y catalogación de material tóxico».

Para que luego digan que hay corporativismo en el Periodismo. Iñaki dijo al final que «la extrema derecha habita en el PP», que en los medios de izquierdas es como decir «buenas tardes».

Es divertidísimo que ni siquiera se den cuenta de hasta qué punto son el nuevo Santo Oficio y que todo su «material tóxico» se define como tal por disentir de la opinión dominante, es decir, la suya. Una de las frases del libro recogida en la noticia de El País («El periodismo de colmillo») es la siguiente, pronunciada por Alfonso Rojo en el programa de esta su casa ‘El Gato al Agua’: «Nos van a mear encima [por ETA] y tenemos que decir que llueve». Te equivocaste, Alfonso: hay que decir que llueven rosas. O a Izquierdo vas.

Ya termino con estas palabras de Izquierdo en la presentación de marras: «Con ellos, la discusión es imposible. No debaten, insultan. No argumentan, intimidan». Debe ser por eso por lo que ha titulado su libro con argumentos contenidos en las palabras «feroces» y «caverna», verdaderos silogismos comprimidos.

Público, escrito para víctimas de la Logse, se lo pone facilito en su primera: «Un billón para sostener el euro«, ilustrado con la cifra en cuestión con los ceros convertidos en flotadores, de modo que quien lo vea sepa que Merkel ha hecho, por una vez, lo correcto. De dónde puede salir este billón es para la progresía una pregunta de mal gusto, pero ya pueden apostar que no será del peculio personal de Van Rompuy.

Público, por cierto, ya empieza a prepararnos para seguir con las celebraciones, veamos lo que veamos (y ya verán lo que veremos). «El IRA tardó siete años en entregar las armas en Irlanda del Norte«, algo que, dado que sucedió en 2008 y no puede decirse que sea rabiosa actualidad, nos va haciendo el cuerpo a no ver la Goma2 y las Parabellum de estos chicos en una buena temporada.

 

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