Tentado estoy de saltarme las páginas de Política y Opinión e ir directamente, no sé, a Sociedad o Cultura para evitar repetirme. Pero me temo que ayer, el día después del soporífero debate, no me salva ni la cartelera. ¡Qué cruz!
Queda, sin embargo, el consuelo de la política-ficción. Hay un punto psicodélico en viajar a la realidad paralela del mundo de la izquierda, ese país en el que los mercados son clones de Alessio Rastani que se reúnen en una lujosa logia para amargarnos la vida, la riqueza es una tarta mágica que nunca disminuye la repartas como la repartas y los ‘perroflautas’ despistados que siguen apareciendo por las calles son ‘el pueblo’. O, por recurrir al ejemplar de hoy de ‘Público’, el país donde “Rubalcaba pelea y descoloca a Rajoy”. Palabrita, no me lo invento. Dentro llegan más lejos: “El PSOE proclama que Rubalcaba “barrió” a Rajoy” y “Rubalcaba acorrala a Rajoy con su “programa oculto”.
CIENCIAS OCULTAS
Esto del ‘programa oculto’ es el invento del siglo. Pérez sólo tiene que pensar en lo que se vería obligado a hacer si llegara a presidente y acusar a Rajoy de querer hacerlo. Tiene la enorme ventaja de ser irrefutable y el único inconveniente, muy menor, de resultar indemostrable.
Marco Schwartz, jefe de Opinión del manuscrito rouresí, se marca un billete que, como decíamos ayer, podía haber escrito antes de ayer: ‘Rubalcaba da la pelea’.
Para ‘El Periódico de Catalunya’, “Rajoy sale airoso”. No creo, honestamente, que puedan ir más allá.
‘El País’ se corta algo más, quizá porque sus lectores lo son en una acepción más amplia: “Rajoy gana por estrecho margen”, con lo que el diario de Berggruen se equivoca sólo por un estrecho margen.
No así la cadena de la casa, que si en su parte noticiosa titula que “Rubalcaba y Rajoy coinciden en estar “contentos” tras el debate”, su pope opinativo, Iñaki Gabilondo, nos asegura que “El aspirante Rubalcaba gana al presidente Rajoy”. Sí, cada cual ve la fiesta según le va en ella, pero la vergüenza torera debería imponer un límite a tanto fervorín.
Pero si la izquierda es la rebelión contra la realidad, en el caso de Gabilondo roza límites inverosímiles. Cree que Rubalcaba ganó, entre otras cosas, porque “al sembrar de minas de sospecha (las intenciones de Rajoy) es posible que animara a algunos de los votantes de la izquierda dormida”. Vamos, que en su opinión, si Rajoy gana es porque la izquierda está “dormida”, no harta, desengañada, vapuleada, en paro, con el sueldo reducido o la pensión congelada. Eso sí es ver la realidad a través del canuto deformante de la ideología.
VIOLENCIA y ‘VIOLENCIA’
Hablando de ideología, confieso que llevo cada vez peor el descaro de los más extremos, como Cayo Lara según el diario trotskista ‘Público’: “IU advierte de la “violencia permanente” de los mercados”.
Veamos. En sus purgas políticas directas, el comunismo mató en China a 75 millones de muertos, en Vietnam a 1,5 millones de muertos, en Corea del Norte a 2,5 millones, en Camboya a 2,5 millones de muertos, en Europa del Este a 1,2 millones, en Latinoamérica a 250.000, en África a 1,9 millones y en Afganistán, a 1, 55 millones. Pero no: ‘violencia’ es que los gestores del dinero de millones de particulares se nieguen a seguir prestando a los que ya deben más de lo que podrán pagar en mil años. ‘Permanente’, por más señas. Prefiero no comentar las palabras de Cayo Lara, político irrelevante, por miedo a resultar ‘feroz’ y ‘cavernario’. Y violento.
Hasta Juan José Millás, ay, se complace en un jueguecito literario bastante tontorrón en su carta a los oyentes de la SER, “Si Rubalcaba aspira a la presidencia del Gobierno, Rajoy aspira al papado”. Para Millás, el candidato popular dejó claro que aspiraba al pontificado porque lo remitía todo a ‘la vida futura’, algo que no debe ‘confundir al votante’. Con esa misma línea argumental, ¿a qué aspirará Rubalcaba, que fabula sobre su vida pasada? ¿Al Nobel de literatura? Pero queda tan fácil el guiño al anticlericalismo primario de su parroquia, tan ‘travieso’…
Pero es lo bueno de escribir desde la izquierda: uno puede estar seguro del aplauso de la parroquia. Incluso de ser aceptado acríticamente en casi todo incluso por buena parte de la derecha. Ni argumentarlo necesitan. Un director de teatro de quien no tengo el gusto, un tal Andrés Lima, asegura en ‘Público’ que “La cultura debe tener subvenciones” que, en puridad, puede traducirse como “la gente que no va a ver mis obras debe pagarme igualmente, con independencia de lo que haga”. Lógicamente, de un interesado semejante frase debería tener la misma credibilidad que un banquero de Lehman asegurando que el respetable debe rescatarles de su bolsillo. Es decir: ninguna. Pero es lo que se oye, lo que se repite y lo que se puede afirmar tranquilamente sin temor a que nadie levante el farol. Es, oh, la cultura (no es, oh, mi bolsillo, no miren hacia allí).
Más en Prensa
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home