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Un paseo por la prensa de izquierdas española

Los hombres de honor

El País’ hizo lo imposible por meter de hoz y coz el jurado popular en nuestro ordenamiento

28 Ene 2012 - 09:15 CET
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Después del festival de regodeo de ayer, este 28 de enero de 2012 voy a intentar hacer un comentario más contenido, que las fiestas sólo tienen sentido si escasean.

No me lo ponen fácil. Siguen echando espumarajos por la boca a costa de Costa y Camps y su absolución.

Y el hecho de que no puedan culpar a una ‘conjura de togas’ después de que la inocencia de los inculpados la haya decidido un jurado popular es doblemente divertido.

El jurado popular es una figura ajena a nuestra historia judicial que la izquierda, y muy especialmente ‘El País’, hizo lo imposible por meter de hoz y coz en nuestro ordenamiento.

Pecando de ‘ingenuo’
Encuentro, por ejemplo, en el ‘blog’ de un Fernando Orgambides, periodista que ha pasado la mayor parte de su dilatada carrera en Prisa, un comentario del 23 julio 2009, «Jurado popular», donde hace expresa mención del ‘caso Gürtel’ (en un sentido claramente condenatorio) y concluye:

«[H]e recibido con satisfacción la decisión del juez José Flors, que pertenece a la asociación más moderada de la magistratura, Francisco de Vitoria (centro), de someter al presidente valenciano Francisco Camps a un juicio con jurado por el deplorable asunto de sus trajes de Milano. […] Lo que ocurra hasta que se celebre el juicio -si es que llega a sala con este formato- está por ver. Y la sentencia, también. Pero la decisión del instructor de llevar el caso a un jurado ya me convence. Será que soy un ingenuo».

Oh, bueno, ¿no querrá que responda a esa pregunta, verdad?

Pero ¿a quién quiero engañar? Urnas, calle, jurado, juez o funcionario, lo que importa es que su decisión coincida con la nuestra, fija como las estrellas. ¿Quién dijo que los progres eran relativistas?

Pero, orden en la sala: a ver si me sale avanzar ‘pari passu’ por la prensa progresista patria. Empecemos con la ‘seria’.

«Los verificadores piden a los etarras que no porten pistolas», abre ‘El País’.

Sé que es imperdonablemente frívolo, pero cuando leo sobre estos tipos, me oigo diciendo:

«Los verificadores se quieren desverificar, ¿quién los desverificará?».

Al fin, es lo que tienen estas palabras sesquipedales con que la izquierda disfraza sus absurdos vergonzantes, que se prestan mucho a los trabalenguas.

Pero no insistiré mucho en el titular, por lo que tiene de bochornoso ver a un puñado de funcionarios extranjeros autoimportantes rogando a una banda de asesinos que «no porten pistolas», como si pasearse en plan Billy El Niño fuera legal y España fuera una atrasadísima colonia.

Seguimos con el papel de Liberty Holdings:

«Hollande subirá los impuestos a los ricos».

La simpleza rubalcabiana ha hecho fortuna y ‘El País’, que va con Hollande, se aferra a ella.

La verdad, me extraña que tal gigante de la prensa española meta mano a un sujeto tan delicioso de titular y salga con semejante vulgaridad.

Nuestra compañera Carla Sarabia ha entrevistado al peculiar candidato socialista a la Presidencia de la República Francesa y ha dado con un titular bastante más interesante:

«La vía conservadora de la austeridad es ineficaz y peligrosa».

Pero imagino que para los de Prisa, que llevan meses pidiéndole a Rajoy que no escatime el hacha deprisa, deprisa, lo tienen difícil para conciliar su pasión por el francés con su no menos intensa apetencia de recortes. Debe de ser que hay verdades que no cruzan los Pirineos.

Y vamos con la izquierda ‘true blue’, mis atribulados amigos de ‘Público’. Pero antes quiero responder a un reproche que se le hace a menudo al Trasgo, a saber: que trato poco a la prensa periférica, tan comentable a menudo en sus jeremiadas nacionalistas.

La Prensa del Movimiento
Mi defensa es que no tienen ninguna gracia; los periódicos catalanes son un remedo de la Prensa del Movimiento (Nacionalista), para la que todos los bienes proceden del poder local y todos los males, de Madrid.

Ni siquiera tienen que molestarse en informar o agradar a los lectores para que les compren; al menos, en el caso de la reina de todas ellas, ‘La Vanguardia’.

Uno de sus rivales, ‘El Periódico de Catalunya’, ha llegado a calificarla de «principal diario gratuito», ya que ‘regala’ 57.209 ejemplares diarios.

Pero estábamos con mi diario de barricada, que abre con un «El PP reivindica a Camps pero no le devuelve el cargo». Las ganas.

Eso, encima de la fotografía más ridícula que han podido elegir del encuentro entre Merkel y Rajoy, nuestro presidente parece huir de una Merkel que le retiene, en plan «tú no te me escapas».

Un verdadero editorial en imágenes bajo el titular «Rajoy pasa el examen de Merkel».

Dentro destilan más bilis:

«Rajoy no se atreve a pedir a Merkel una revisión del déficit».

Camps sigue obsesionándoles, claro. «El PP y el ‘honor’ de Camps» ocupa a nuestro jefe de Opinión favorito, el decimonónico Schwartz y sus ‘anales de la ignominia’. Como a Isaac Rosa («El cadáver inmaculado»), «Camps vuelve a sonreír» (Juan Carlos Escudier) y nuestro inefable Ignacio Escolar (‘El honor de Camps y Costa’).

NOTA.- leer artículo original en ‘La Gaceta’.

 

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