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Público, el derrotado, lamenta: Rubalcaba se rodea sólo de sus fieles

El País, vencedor, celebra: Rubalcaba por un PSOE centrado en una oposición útil

07 Feb 2012 - 08:10 CET
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La cosa ha sido muy ajustada, casi mitad y mitad, pero cualquiera diría que don Alfredo arrasó en el 38 Congreso, por lo deprisa que ha formado una Ejecutiva con la vieja guardia y a los chaconistas, ni agua. Va a ser verdad que el ganador se lo lleva todo.

No es que tenga mucho que gobernar. Andalucía bien podría caer, y Patxi no sale en las próximas elecciones en el País Vasco, así que ya me dirán el poder político que le queda al PSOE. Pero las consecuencias van más allá de la política directa. Están, por ejemplo, los medios.

Veamos, una prueba ciega, como las de Coca-Cola y Pepsi. «Rubalcaba por un PSOE centrado en una oposición útil» y «Rubalcaba se rodea sólo de sus fieles». A ver: ¿a cuál de los dos grandes periódicos de la izquierda nacional corresponde cada titular de primera?

Ya, era una pregunta fácil. Seguro que también saben que «Ha ganado un rumbo nuevo y seguro; el cambio creíble y con contenido» no es un titular de Público, los grandes derrotados de la contienda. Vae victis!.

LEALTADES

Los columnistas del diario derrotado prefieren hablar de cualquier otra cosa. No así nuestro Schwartz, aunque en esta ocasión ha optado por un estilo terso que contrasta poderosamente con el verbo flamígero al que nos tenía gratamente acostumbrados. Digamos que la cosa va poco más allá de lo descriptivo y se agota en el titular: «Rubalcaba prima la lealtad sobre la integración«. Todo es, ya digo, sucinto relato de lo que hay, salvo, quizá esta frase: «Está por ver si, después de este congreso, Rubalcaba conseguirá unir (y, sobre todo, entusiasmar) al partido».

Y ya decidido quién se queda con el juguete, la izquierda mediática vuelve donde solía: a fingir que se asombra de los cambios que introduce el PP. Aquí un inciso: desde esta sección nos parece, y así lo hemos dicho, que la derecha gobernante es pacata, tímida y acomplejada y que avanza con una cautela que no se compadece con la amplia confianza depositada en ella por los españoles. Pero la Prensa izquierdista habla como si Rajoy hubiera llegado a La Moncloa después de encabezar una Marcha sobre Madrid.

Este ejercicio de hábil hipocresía política se hace expreso en el editorial de El País, «Agenda ideológica«, donde se nos dice que el «Ejecutivo de Rajoy comete el error de legislar para la derecha y contra la izquierda». Después de la Ley de Paridad, Educación para la Ciudadanía o la Ley de Memoria Histórica, por citar las primeras medidas que me vienen a la cabeza, decir que Rajoy gobierna con una ‘agenda ideológica’ suena a cruel sarcasmo.

La izquierda es la verdad por defecto, y todo lo que consista en desmontar sus delirios sectarios, aun contando con el respaldo de las urnas, es de algún modo ilegítimo. La derecha, parecen pensar, gobierna con permiso de la izquierda y mientras esta se cura las heridas. La derecha no hace más que calentarle la silla.

DEL CRETÁCICO AL DÍA DE HOY

Gallardón ha propuesto volver a la ley de despenalización anterior a la presentada por Aído, que planteaba el aborto como un derecho. Ana Cañil en Público, por ejemplo, llama a medida tan anunciada un «regreso al Cretácico» en su columna «El cocodrilo del PP«. Para obsesionarse con la Memoria Histórica (selectiva)’, estos rojos tienen una preocupante amnesia de corto plazo. Considerar que una ley aprobada por el Gobierno socialista de Felipe González y vigente hasta Zapatero pertenece al Cretácico me hace comprender por qué Público tiene una sección titulada La ciencia es la única noticia. Desde luego, que el Cretácico sea tan reciente es noticia.

Termina Cañil: «Que IU se esfuerce también o todos terminaremos fosilizados». Eso de invocar al más fósil de los fósiles políticos para que evite nuestra fosilización, convendrán conmigo, también tiene su gracia.

NUESTROS DERECHOS ¿Y SI ESTRAPOLAMOS LOS ARGUMENTOS DE QUERALT EN EL PAÍS A OTRO TEMA?

En 1859, John Hartsman, senador por Missouri, publicaba en el Southern Sentinel una tribuna crítica con los abolicionistas que no me resisto a citar. «Como regla ineludible, antes de cambiar una sola coma de nuestro ordenamiento, el legislador debe preguntarse, no sobre sus querencias, sino sobre la necesidad social de la modificación». […] Nuestro ordenamiento pone negro sobre blanco, y ese es su gran acierto, pero a los actuales ojos gubernamentales ese es su gran pecado, la propiedad privada. Reconocer un derecho nunca es sectario, máxime cuando se reconoce y protege un derecho que ostenta más de la mitad de la población y de cuyo ejercicio nos beneficiamos, y gratamente, todos».

Seguía Hartsman: «Se dirá -se ha dicho ya- que de lo que se trata es de proteger el derecho del negro. Sin embargo, pese al alto interés que representa para la sociedad, quien no es persona carece de todo derecho […] Anteponer al ciudadano -y a quien le asiste- un inexistente derecho de alguien que no es, por muy fuertes que puedan ser las convicciones, en todo caso minoritarias, se compadece mal con el pluralismo».

¡Oh, vale, está bien: he hecho trampas. No existe, que sepa, el tal Hartsman ni me consta que haya un Southern Sentinel’. En realidad he citado, cambiando nasciturus por negro y aborto por esclavitud, una tribuna de Joan J. Queralt, «La contrarreforma del aborto«. Pero es espectacular qué bien se ajusta.

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