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Temo que el Trasgo se convierta en un apartado de ficción cuando entre de lleno en la izquierda radical

De mayor quiero ser Juan Luis Cebrián

El Economista lo clava: Prisa pierde 451 millones y Cebrián cobra 8,2 millones en pleno ajuste

El Trasgo 01 Mar 2012 - 08:19 CET
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Recuerdo que hace muchos, muchos años, en una galaxia muy lejana, escribí una columna titulada «¡Oh, ser de izquierdas!» en la que glosaba las incontables bendiciones personales que vienen de declararse hombre de progreso. Basta la declaración para que inmediatamente te rodee un aura de persona solidaria, culta, avanzada y, en el mejor sentido de la palabra, buena. Pero lo mejor de este fenómeno es que, al igual que esas bicocas que nos anuncian por Internet, uno no tiene que hacer absolutamente nada.

De hecho, puedes ser trotskista, fustigar sin pausa el capital, ser multimillonario y deshacerte de tus empleados sin demasiadas explicaciones. O, en el caso del otro gran grupo de izquierdas, puedes subirte el sueldo -un sueldo ya astronómico- mientras tu empresa debe hasta la manera de andar y va de ERE en ERE. «PRISA pierde 451 millones y Cebrián cobra 8,2 millones en pleno ajuste«, leo en El Economista. A esto me refiero. Janli es el retrato del progre de éxito, de los que siempre caen de pie, de aquellos que, pase lo que pase, siempre quedan del lado de los ángeles. El País’ lo da así: «El grupo PRISA mantiene estables los ingresos de explotación ajustados«, para que luego hagan referencia al diario de referencia.

De referencia

Ya nos decía ayer Navarrete El Puro, desde esa joya rescatada por el Trasgo de las redes innúmeras, Insurgente.org, que por la lógica de las cosas, el que pone en marcha un grupo de comunicación es un capitalista y, por tanto, no puede ser de izquierdas sino de boquilla. Los trabajadores de Público están empezando a sospechar lo mismo.

Mientras, todo es una lucha de poder. Si El País escribe, digamos, que «Los barones dejan claro a Rajoy que han llegado al límite de los recortes«, podemos estar seguros de que hay agenda detrás, más que nada porque si el PP es mínimamente serio, los recortes, especialmente de esas Grecias nuestras que son las autonomías, no han hecho más que insinuarse.

O tenemos esta otra broma macabra entonada con la adecuada solemnidad prisaica: «El lehendakari explicará el día 8 su propuesta para gestionar el fin de ETA«. Visto desde fuera, pasito a pasito y noticia a noticia, uno diría que lo que hay que gestionar es la victoria de los violentos, que no han tenido que rendirse, pedir perdón, disolverse o dejar las armas para estar en las instituciones y cobrando del presupuesto -sí, de usted- mientras los constitucionales revuelven Roma con Rentería para encontrar la forma de liberar presos y acceder a cuantas reivindicaciones adelanten los que, al final, han recogido las nueces de Arzalluz.

Sí, viste mucho tener una tribuna de Tzvetan Todorov, aunque dudo que sean legión los lectores interesados en el 50 aniversario de la guerra de Argelia. En la tribuna de abajo, un Óscar Rodríguez Barreira da la pátina de todavía-somos-progres-y-muy-sociales-no-se-fije-en-Liberty con «El mal fue a peor». Pero si uno lee el sumario -«La reconstrucción de la socialdemocracia pasa por desarrollar políticas sociales progresistas»- ya advierte de que es el habitual pábulo progresista sin significado concreto. Quien tiene realmente algo que decir no habla así. Y quien usa la expresión ‘pasa por’debería, en mi modesta opinión, pasar por el María Moliner. De ahí que entre con ilusión en el campo informativo de la verdadera izquierda, la que no se vende sino que se regala en Internet. Aunque tengo que advertirles, queridos lectores, que el Trasgo corre el riesgo de parecer un apartado de ficción, la narrativa de un mundo paralelo en el que sólo los nombres son iguales que en este que usted y yo habitamos.

Calentando el ambiente

Anticapitalistas.org, un suponer. Allí nos encontramos un estupefaciente manifiesto, «Ante la represión policial a las estudiantes en lucha contra los recortes en el País Valencià» en el que se describe, no sé, las actuaciones de un Estado fascista contra inocentes y pacíficos estudiantes cuya única pretensión es aprender.

Acaba así: «Se impone la máxima solidaridad y apoyo con las personas detenidas y continuar de manera firme y decidida con las movilizaciones por la libertad de la personas detenidas, contra los recortes y contra la reforma laboral, buscando la más amplia unidad sindical y social posible, la coordinación entre todos los sectores en lucha y la organización por abajo, en centros, localidades y comarcas, que permita su extensión y continuidad en el tiempo. Izquierda Anticapitalista podrá todo su esfuerzo para trabajar en esta dirección». Con independencia de lo, ejem, surrealista del cuadro que dibuja, «imponer» una frase tan larga es, me temo, considerablemente opresor, algo que sólo puede pronunciar de un tirón un líder revolucionario especialmente comprometido.

Un paseo por el lado oscuro de Internet augura una primavera caliente, con llamadas constantes a la insurrección. Les aconsejo mucha paciencia. Seguiremos informando.

 

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