Como los actos del 15-M empezaron el sábado 11 de mayo de 2012 a muchos columnistas, incluso a los mayores, les ha dado tiempo para mandar el domingo sus columnas sobre este asunto. José María Carrascal analiza el éxito mediático del 15-M y de los indignados y los inserta en un movimiento general en el que incluye al Frente Nacional de Le Pen:
«Uno de sus más aclamados gurús, Paul Krugman, no tenía rebozo en señalar ayer en el New York Times que lo importante es salvar a los jóvenes de hoy, aunque se aumente la deuda de los de mañana. Ese es su concepto de la solidaridad. Son jóvenes con mentalidad de viejos. No por nada, los fundó un nonagenario. A su lado, hasta las huestes de Marine Le Pen parecen innovadoras. ¿Por qué, sin embargo, tienen tanto eco? Pues porque nuestra sociedad está amedrentada. Occidente en general y Europa en particular se encuentran en uno de esos momentos críticos, a los que no se ve salida. Ven cómo retroceden en pujanza y categoría, sin que la izquierda ni la derecha den con el remedio.»
Victoria Prego se contagia del estilo de esa joven promesa del periodismo que es Luis María Ansón con palabras que quieren ser malsonantes y consejos que son órdenes
«Tienen que poder juntarse en las plazas los concentrados, claro que sí. Y hacer sus asambleas, a ver si sale algo de ellas que dure más que los tres días de la concentración programada. Pero no pueden pasarse las normas por el arco del triunfo. Parece poca cosa, pero resulta ser determinante para la buena marcha de un país civilizado. Así que la Policía está obligada a ganar este partido pero, al mismo tiempo, debe tener cuidado de no ganarlo por goleada a base de aplastar al contrario. Porque entonces lo habría perdido.»
Federico Jiménez Losantos la emprende con la prensa que, en su opinión, ha hinchado el 15-M. El fracaso de éste, según Losantos, es un correlato del fracaso de los periódicos:
«Alguno pensará que la emoción ideologizada y desinformadora de los 15Medios ante el ERE policial y social de Sol se debe precisamente al escasísimo interés que el ERE generalizado de los medios de comunicación produce en la sociedad que ayer los compraba, leía y respetaba. Uno tiene la impresión de que se inventa fuera, en el ámbito difuso de lo social, lo que no se encuentra dentro, en el trámite angosto y acerbo de lo profesional.»
Quizás Gabriel Albiac haya escrito algo interesante sobre el 15-M, pero la primera frase de su columna en ABC nos lleva a reírnos por su pedantería:
«El sabio ‘Lexicon Spinozanum’ de Emilia Giancotti, que fija autoridad en la lexicografía del siglo XVII, constata siete apariciones de ‘indignatio’ en la obra de Baruch de Spinoza»
El hombre que presume en todas las tertulias de hablar francés debería de darse cuenta que una columna de periódico no es una conferencia en el aula magna de la facultad de Filosofía. En El País Almudena Grandes firma una columna, ‘Demagogia’, en la que mezcla Bankia con los padres que no podrán vacunar a sus bebés. ¡Un pañuelo!
El corral que forman los tribunos y opinadores está alborotado por la entrevista de Graciano Palomo al asesor de Aznar y Rajoy, Pedro Arriola.
En su columna de El Mundo, ‘La clientela de Arriola’, Manuel Jabois hace el siguiente elogio de la entrevista a Pedro Arriola:
«Una definición fabulosa sobre Rajoy: «Cliente». Como el Rey sobre la Reina: «Profesional». Son términos éstos muy precisos y haría bien el presidente del Gobierno en centrar la suya en su tarjeta de presentación: «Mariano Rajoy. Cliente». Supera lo de Uriarte, en Bruselas no creo que llame mucho la atención e incluso alguno lo felicitará por tan feliz hallazgo. Si Arriola no es un genio, es un malvado.»
S. McCoy se ha puesto rojo de ira leyendo los consejos de Arriola a su cliente. Así lo deducimos por la lectura de su columna en Cotizalia:
«Rajoy ha decidido seguir la táctica cobarde, que no prudente, de no mancharse los pies en el barro de la batalla. Ha renunciado a ejercer las tareas propias de su cargo, a la responsabilidad de ser él, en persona, quien explique a los españoles los sacrificios que exige, el porqué son necesarios y cuál será su fruto. Sigue con un discurso plano, generador más de desazón que de adhesión, más de indignación que de impulso, más de derrotismo que de ilusión.»
Sin duda, la columna más dura de hoy. La segunda en esta graduación es la escrita por Ignacio Camacho en ABC para reírse de las lágrimas de Rodrigo Rato por haber sido «traicionado» por los suyos.
«Llamado a tantos futuros relevantes, Rato se está quedando al final en la mortificante condición de un ex superdistinguido. Ex vicepresidente de España, ex presidente del FMI, de Bankia, incluso ex próximo presidente del Gobierno, como bromeaba Al Gore sobre sí mismo.»
Jesús Cacho, en VozPópuli, alaba «la patada en el culo al señorito Rato»:
«Dos aciertos en una semana: la nacionalización de facto de Bankia, con la patada en el culo al señorito Rato, y este nuevo real decreto-ley, injusto para algunos, sí, tal vez excesivo, también, pero llamado a marcar un punto de inflexión en la deriva hacia ninguna parte seguida hasta ahora. Espero y deseo que el Gobierno acierte. ¡Crucemos los dedos!»
El cortesano de La Vanguardia Màrius Carol reprocha a la Casa Real que no haya celebrado las bodas de oro de los reyes, ¡con lo que los españoles debemos al rey!:
«Nadie ha sabido escribir el relato de la monarquía para las nuevas generaciones, cuando ha constituido un elemento de estabilidad democrática, de prestigio internacional, de permanencia ante la alternancia política.»
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