Una columna magnífica la que ha escrito Federico Jiménez Losantos en El Mundo en la que escribe que las últimas palabras, que son coces, de Mario Draghi sobre España responden a su interés en trasladar la atención de ‘los mercados’ de Italia a España. Acaba dando un consejo a Mariano Rajoy:
«el BCE no tiene autoridad moral para hablar de la continua minusvaloración del alcance de un saneamiento después de tres años largos de reformas fallidas en Grecia.»
«Tanto Monti como Draghi han aliviado la presión sobre Italia descalificando duramente a España. ¿Por qué no contraataca Rajoy diciendo que toda Italia es Calcio, y que los dos años sin liga que Monti ha pedido para remediar la corrupción del futbol azzurro son los que necesitan ciertos italianos para jugar limpio? Callarse es la peor manera de tratarlos. Mourinho marca el camino.»
En El País prosiguen la presión a favor de un Gobierno de coalición con tributos ilustres (catedráticos de universidad, financieros…), mientras reservan a los columnistas de guardia para repartir estopa, como hoy, 1 de junio, Juan José Millas. Tres catedráticos con cátedra en el extranjero, que eso gusta mucho al español paleto, firman una tribuna con un título acollonador: ‘No queremos volver a la España de los 50′. Tanta importancia le da El País que la ha colocado en la portada.
«España debe decir un claro sí a Europa, que es lo único que nos protege del peronismo empobrecedor, y que estamos dispuestos a pagar el precio que esto acarrea. Para ello, necesitamos urgentemente un nuevo gobierno, con apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables con amplios conocimientos de su cartera. Este gobierno debe trabajar con tres prioridades.»
Esto de pagar el precio lo dicen tres señores que cobran en dólares y libras. Ninguna de estas tres prioridades es el desmantelamiento del Estado autonómico ni la devolución del dinero robado por la casta política.
El recuadro de Carlos Dávila en La Gaceta sirve de respuesta
«Ni mucho menos: la reforma de nuestro Estado no puede quedarse ni en la laboral ni en la financiera. Las autonomías no es que no nos valgan, es que ya no las podemos pagar; los tribunales precisan personas lejanas a cualquier sospecha y, sin ir más lejos, los españoles deben creer que no es necesario llevarse sus perrillas fuera, que aquí están garantizadas. Esta es la cosa.»
En El Mundo Victoria Prego lamenta que el debate de este 31 de mayo de 2012 en el Congreso no fuese tan bonito como le habría gustado y el PSOE y CiU no hubiesen votado a favor de la reforma de la banca. Deja caer que el Gobierno debe «abrir sus filas».
«¿Qué ha impedido, por ejemplo a los nacionalistas catalanes dar su voto afirmativo a este decreto que, con todos sus defectos, va a ser tramitado como proyecto de ley lo cual les va a permitir introducir algunas modificaciones? Fundamentalmente, que el Gobierno no ha contado con ellos para su elaboración, que no se les ha hecho caso. Es responsabilidad del PP abrir sus filas para escuchar a los otros, eso no es discutible. Pero también es responsabilidad de los otros retratarse en una votación que habría podido tener una considerable potencia política si hubiera contado con un respaldo de los grupos más relevantes de la Cámara.»
¿Pero se puede pactar con este PSOE? Ignacio Camacho nos demuestra que es difícil.
«Rubalcaba parecía inclinado por dar el visto bueno pero la rebelión de partidarios de Carmen Chacón le ha acabado provocando un colapso de criterio. En el debate de los últimos días la dirección socialista ha recibido de algunos correligionarios la estupefaciente acusación de sufrir ‘responsabilitis’, rara enfermedad política que consiste en la inflamación del sentido del deber y del compromiso, esos valores que González suele predicar desde su anaquel de jarrón chino.»
Y Camacho pone como ejemplo para Rubalcaba ¡a Felipe González! La gente está desesperada, tan desesperada que muchos se tapan los oídos cuando oyen hablar de la crisis, como cuenta Francesc-Marc Álvaro.
«Seamos sinceros: el relato de la crisis, día a día, hora a hora, nos está desmoralizando más que los datos concretos del drama. ¿Por qué? Por dos motivos: porque los datos varían a gran velocidad y tienden a mostrarnos un escenario mucho peor de lo previsto; y porque esta es una historia que no sabemos cómo seguirá ni cuándo acabará. Eso aumenta los temores y la sensación de descontrol sobre nuestras vidas»
La carcajada del día nos la produce Ignacio Ruiz Quintano, en ABC:
«No me gustan esos aires de superioridad moral que se da la gente al hablar de los políticos, nuestros primos hermanos. Tipos que han pedido un préstamo y no lo han devuelto y censuran la gestión de los banqueros.»
Más en Prensa
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home