En la derecha, los altos funcionarios del Estado producen la misma fascinación que los charlatanes con corazón en la izquierda.
El PP está cayendo en ese hábito de toda oligarquía: nombrar a ‘amiguitos’ y ‘compis’. Cierto que éstos tienen más letras y números que los ‘amiguitos’ y ‘compis’ que suelen nombrar los socialistas (pese a las tonterías que escribe este 5 de junio de 2012 José María Izquierdo: «Un tipo que no sabe nada de radio ni televisión en Radiotelevisión Española. ¿Ah, que sabe sumar, dicen ustedes?
Pues regular, porque es abogado del Estado»), pero carecen de la empatía que es virtud en los José Bono o Trinidad Jiménez. Los del PP son unos empollones, pero insoportables.
El nombramiento de Leopoldo González-Echenique Castellanos de Ubao (los hay que nacen con apellidos de ministro del XIX) ha producido en los columnistas una rapidez que inusitada en otros asuntos. Curri Valenzuela, aunque al final de su columna elogia al sujeto, al principio de ésta lo deja claro:
«En este Gobierno, si no eres abogado del Estado, como Soraya Sáenz de Santamaría o María Dolores de Cospedal, no eres nadie. Y si formas parte de la promoción del 96, puedes aspirar a lo que quieras.»
Arcadi Espada enumera su currículum vital, en el que aparece gran interés por el dinero, pero ninguno por el periodismo ni la comunicación. Ignacio Camacho le llama ‘Iron Man’ y aventura si se aburría en su último cargo: «Mucho se tenía que aburrir gestionando hoteles para involucrarse en una misión tan poco hospitalaria.».
Luis María Ansón repite sus elogios a la abogada del Estado jefe.
«La verdad es que Rajoy está combatiendo la amenaza con decisión y con claridad. Los que le rodean, sobre todo la inteligente Soraya Sáenz de Santamaría, lo saben.»
Un caballero como tú, Luis María, que ha participado en tantos concursos de Miss España (como juez, aclaro), debería saber que cuando a una mujer se le alaba su inteligencia es que es fea y antipática.
PONER A LOS NACIONALISTAS EN LA PUERTA
El País deja por un día de reclamar el Gobierno de unidad nacional (excelente la columna de Cristina Losada en Libertad Digital al respecto) y publica una interesante tribuna de José María Ruiz Soroa, titulada ‘Romper el tabú’.
Éste está tan harto de las chulerías y los chantajes nacionalistas como la inmensa mayoría de los españoles y por ello propone que se regule en España el procedimiento para celebrar un referéndum de independencia, lo que en su opinión reduciría los pujos separatistas.
«Quien de verdad esgrimiera esta petición tendría que hacerlo con todas sus consecuencias, porque por fin sería posible su realización. Muchos nacionalistas se encontrarían ante el abismo de que sus deseos hasta ahora románticos podrían ser de verdad hechos realidad, una realidad que sin duda es mucho menos atractiva que la ilusión de verla desde lejos como una fruta imposible. El efecto de esta legislación no sería, con toda probabilidad, una cascada de peticiones de referéndum, sino más bien su ausencia.»
La verdad, me siento impulsado a darle la razón cuando leo las primeras líneas de la columna de Quim Monzó en La Vanguardia.
«El domingo, en el Circuit de Cataluña al himno español lo silbaron dos veces. La primera, cuando el ampurdanés Maverick Viñales subió al podio como ganador de la carrera de Moto3 del Gran Premi de Cataluña. Sonó el himno y el público le dedicó una gran pitada, que se oyó claramente. A diferencia de lo que pasó días atrás en el estadio Vicente Calderón, en Montmeló los altavoces no lo emitían con 100.000 vatios de potencia para ocultar la protesta. Volvió a haber pitada más tarde, cuando quien subió al podio fue Jorge Lorenzo, ganador en la categoría de MotoGP.»
¡Qué raro que esos pitidos no se produzcan nunca cuando suena el himno catalán!
Rosa Montero hace demagogia a cuenta de la sanidad:
«Ahí radicaba una de las grandezas de nuestra sociedad: que no había enfermo de cáncer que no pudiera recibir el mismo protocolo terapéutico.»
Rosa, gracias a esa ‘grandeza de nuestra sociedad’ tu patrono, Jesús Polanco, murió de un cáncer en la clínica Rúber Internacional de Madrid, en una habitación compartida con otro jubilado, con televisión funcionando con monedas, ¿verdad? ¡Qué guapos estáis callados, progres míos!
Acabemos con dos columnistas. David Gistau cavila sobre el reportaje publicado en El Mundo el domingo pasado sobre la muerte de toros en mataderos:
«Concibo un mundo futuro sin muerte en la arena, probablemente sea inevitable. Pero se ha de saber que lo traerá la pistola del matarife, y no campos floridos en los que hermosos animales, extraídos de un ambiente violento, comerán de la mano y harán fiestas a los visitantes como si fueran ‘cockers’. Acabará todo, también ellos, siendo primero filetes sin nada que contar.»
Y Hermann Tertsch, tan citado en esta página, hoy se equivoca al proponer la intervención de la ONU en Siria en contra de Assad:
«Sólo queda imponer desde el Consejo de Seguridad ciudades protegidas y pasillos humanitarios bajo protección de la ONU para paliar el sufrimiento. Y aguantar la mucha sangre y el dolor qu e vamos a ver.»
Hermann, que pareces Henri-Levy, que es preferible el matarife de Assad a los matarifes de los Hermanos Musulmanes.
Más en Prensa
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home