Ya sabía yo que ni la izquierda mediática ni la política iban a hacer con los recortes de su adalid, el gris Hollande, lo que con tanta facilidad hacen con sus enemigos: pedir responsabilidades por prometer una cosa y aplicar otra. «El Gobierno francés anuncia que va a hacer ajustes pero sin austeridad«, titula El País sin que, imagino, al redactor le haya dado la risa floja. Vamos, que La Tacones va a hacer la calle, pero de forma muy recatada –La ‘partícula de Dios’, cuanta tontería-.
¿Cómo se hacen ajustes «sin austeridad»? ¿Es cuestión, tan sólo, de evitar la palabra nefanda, para no perder el último retazo de credibilidad? Bueno, seguiremos muy de cerca ese milagro contable.
«El PSOE exige que Báñez explique en el Congreso la filtración de su ERE«, sigo leyendo en El País. De todos es sabido que el diario global ha sido, durante todas las legislaturas socialistas, beneficiario de filtraciones sin cuento. Pero ahora, ¡qué escándalo, aquí se juega!
Los mercados y… BOSTEZO
El cinismo de ese grupo que, ha insinuado Janli Cebrián, está a la venta, no conoce límites. Se siente capaz de todo. Una tribuna del comunista Nicolás Sartorius titulada «Capitalismo: desafíos a la democracia» puede tranquilamente encabezar la sección de Opinión de este vocero de la Banca, propiedad de un fondo de capital riesgo norteamericano. ¿Por qué no? ¿No se hace negocio con las camisetas del Che?
Sostiene Sartorius una tesis que al Trasgo le resulta familiar hasta el hastío: los mercados están impidiendo la democracia porque «en el capitalismo realmente existente la democracia siempre opera con límites (…) Estos límites se amplían cuando la política predomina sobre la economía y no al revés, como ahora. La gran cuestión es cómo regresar al predominio de la política democrática».
La idea de que lo que está indicando el mercado es que no hay dinero -no en el sentido de monedas, sino de riqueza real- para tanto gasto como emprenden los Estados ni siquiera se plantea: si dejamos que decidan los votos y no los mercados, de algún mágico modo habrá dinero para todo y para todos. Me agotan, de verdad.
El CERN, el centro europeo donde se investigan los secretos más oscuros de la materia, dice que a lo mejor ha dado con una partícula que podría responder a lo que se espera del bosón de Higgs, cuya existencia fue postulada hace ya muchas décadas. La partícula en cuestión fue bautizada como partícula de Dios’ (Gods particle) por un editor al que le parecía inconveniente el nombre con el que era conocida en círculos científicos, la puñetera partícula (Goddamn particle).
Nadie está muy seguro de qué es el bosón, pero Público.es ya anuncia que «Dios es una partícula»
Pero para Público.es la coincidencia es demasiado jugosa para dejarla pasar y titula en su página de inicio: «Dios es una partícula». ¿Se puede ser más paleto? Bueno, al menos se puede mantener el nivel: «La partícula de Higgs da sentido a nuestra existencia«, siguen titulando. Es cierto que el entrecomillado corresponde a las declaraciones de Teresa Rodrigo, una investigadora que ha participado en el supuesto hallazgo.
Digo «supuesto» porque los investigadores no lo dan por seguro. Antonio Pich asegura incluso en El País que «Si no fuera el bosón de Higgs sería aún más interesante«. Tampoco, y pese a que todo el mundo exulta, ha sabido periódico alguno explicarme qué cambia en nuestro conocimiento del universo este hallazgo.
Algo me aclara, sin embargo, la información de Público.es ya citada en un sumario: «Si se deja de invertir en investigación «se perderá el presente y el futuro de la ciencia«. Ah, vale, ya lo entiendo.
Y siendo Dios una partícula, quienes siguen pensando que es el creador del Universo y el destino final del hombre no pueden ocuparse de nada bueno. De hecho, descubierto el ladrón del Códice Calixtino, es gracioso ver a las publicaciones de progreso insistir por todos lados en que el chorizo era muy religioso, él.
Público.es: «El electricista Manuel Fernández Castiñeiras es un hombre de sólidas convicciones religiosas.
En Público.es: «El electricista Manuel Fernández Castiñeiras es en realidad un hombre de sólidas convicciones religiosas. De carácter reservado, vecinos que le conocen han indicado que es «un hombre metódico» que lleva una vida rutinaria, «marcada por las costumbres». De hecho, aun después de la desaparición de esta joya histórica, artística y religiosa, hace un año, este ex empleado del templo, vecino de Milladoiro, mantenía entre sus rutinas la asistencia al culto a primera hora de la mañana, aunque ya no recibía la comunión».
Siendo «de sólidas convicciones religiosas» probablemente sabría que no podía recibir la absolución hasta no devolver lo robado, lo que me lleva a pensar que quizá sus convicciones no fueran tan sólidas como pretende Público.es o que eran, al menos, singularmente confusas. La incoherencia es esperable, pero esto ya recuerda a un multimillonario trotskista que clamara contra una ley laboral a la que se acoge inmediatamente.
Más en Prensa
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home