En marzo de 2013 salía a la venta la revista ‘Atalayar. Entre dos orillas‘, una publicación que se presenta como «Magazine internacional de actualidad de España y el Magreb’ y de la que ya se han publicado cuatro números. Mientras se prepara la siguiente edición, dedicada a la visita de Juan Carlos I a Marruecos, su director, Javier Fernandez Arribas (Madrid, 1960) ha visitado Periodista Digital.
Con una amplia experiencia tanto como enviado a diversos conflictos bélicos así como de corresponsal diplomático en varios medios, entre los que se incluyen la COPE o ABC Punto Radio (cadena de la que fue director), Fernández Arriba ha hablado sobre ‘Atalayar’ así como de la política exterior española y la situación política en el norte de África. No ha faltado el relato de un hecho heroico protagonizado por las tropas españolas en Irak que no ha sido dado a conocer al gran público.
EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA
«[Por la crisis] hay muchos empresarios españoles que se están internacionalizando y buscando nuevos contratos, nuevas oportunidades, en Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. Y ahora mismo hay un hueco para un medio de comunicación que cuente de una manera especializada, analítica, constructiva; que intente superar muchos estereotipos y clichés que hay tanto de España hacia Marruecos y Argelia como de Marruecos y Argelia hacia España».
«La información internacional o abre o se cae. Por falta de tiempo hay veces que no se emite».

Ahora mismo no es en sí una información internacional, lo que estamos haciendo es una política exterior trufada con intereses comerciales y, sobre todo después de la visita del Rey a Marruecos, de intereses culturales, de lengua y de universidad. Esto es de un calado muy importante, porque el conocimiento y la relación de los pueblos viene por la lengua y la cultura.
«[A quien se dirige Atalayar] es un público empresarial, emprendedor. Ahora mismo el emprendimiento no tiene edad. Hemos visto que la estrategia de emprendimiento del Gobierno prima a los menores de 30 años. Yo reivindico que prime a los de más de 50, por la cuenta que me trae. Fuera de bromas, vamos a un público emprendedor, un público que tiene unas raíces, unos objetivos y unos intereses en esta zona».
No tenemos ni un euro de dinero público. Ni del Gobierno marroquí, ni de la embajada; ni del Gobierno español, ni de Marca España. Nuestro único sustento es conseguir hacer una revista que interese a la gente y, sobre todo, interese a los que pueden tener capacidad para poder insertar publicidad.
«Cumplimos un papel, modesto, pero lo cumplimos en un momento en el que las relaciones son muy buenas y hay mucho interés en Marruecos y Argelia. Yo creo que hace falta un medio de comunicación que ponga en valor España, que ponga en valor lo español y lo magrebí en aras de que la comunicación sea lo mejor posible».
ALIANZA DE CIVILIZACIONES
«Rodríguez Zapatero fue un presidente nefasto para los intereses de España, que quede claro. Pero la Alianza de Civilizaciones, que nuestro dinero nos costó, se presentó como protagonista cuando realmente era un complemento. Si se analizan los objetivos y la razón de ser de la Alianza de Civilizaciones, lo que es el entendimiento en el mundo cristiano y el mundo musulmán, la necesidad de colaboración, de un conocimiento mayor, que en eso estamos en Atalayar, eso tiene sentido».
Zapatero se equivocó al colocarla como una gran iniciativa protagonista. Aquí hay otras cuestiones muchísimo más relevantes y transcendentes en las relaciones, y otros países que son superpotencias que llevan la voz cantante.
«Cuando Rajoy llega al Gobierno, tras la demagogia que se hace cuando se está al oposición, se da cuenta de que hay cuestiones que no están tan mal pensadas. Y sobre todo hay una serie de compromisos con una serie de países importantes, en especial Turquía, o Naciones Unidas; y que por ese dinero, aunque se haya rebajado la asignación, te interesa mantener. Sobre todo porque hay que mostrar una capacidad política a largo plazo».
El consenso [en política exterior] se rompió con la Guerra de Irak y creo que ahora el Rey le ha dado un impulso llevándose a 9 ex ministros al viaje a Marruecos, mostrando que hay una continuidad y que la política exterior española es una política de Estado.
POLÍTICA EXTERIOR DE APOYO A LAS EMPRESAS
«Estoy de acuerdo con Rajoy en que la política exterior tiene que servir mucho más a los intereses comerciales y económicos de las empresas españolas, lo que hacen países como Francia, Estados Unidos o Reino Unido. Ellos no tiene ningún pudor en que se pueda pensar que desde el sector público se está apoyando intereses privados. Pues sí, si desde la Embajada en Rabat impulsamos que Acciona pueda conseguir un contrato de 500 millones de euros, y eso signifique 1.000 o 2.000 puestos de trabajo, bienvenido sea. Otra cosa es que luego el partido político correspondiente se quiera cobrar ese apoyo. Ahí ya entramos en un terreno inaceptable».
ESPAÑA ANTE EL CONFLICTO DEL SAHARA OCCIDENTAL
«La política exterior española en eso [el Sahara Occidental] tiene que hacer unos equilibrios, unos encajes de bolillos, tremendos. Si vas a Rabat se enfada Argel y si vas a Argel se enfada Rabat, con lo que cuesta un poco explicar que se tienen intereses con los dos países. Con Marruecos hay unos intereses comerciales, culturales e históricos de todo tipo, pero con Argelia también, y sobre todo con el tema del gas».
Yo personalmente abogo por una solución cuanto antes y satisfactoria para todos. Hay muchas personas, demasiadas, sufriendo en los campamentos de Tinduf. Hay una situación preocupante, porque la miseria que sufren esas personas crea un caldo de cultivo favorable para que grupos terroristas como Al-Qaeda del Magreb Islámico o MUYAU (Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental) puedan captar a jóvenes saharauis, como ya ha ocurrido, para convertirlos en terroristas.
«Esa situación lo único que hace es crear inestabilidad para los propios saharauis, para los argelinos y para los marroquíes, y por supuesto, para países como Mali donde estos grupos terroristas intentan asentarse».
LA PRIMAVERA ÁRABE
Uno. Siempre me he negado a hablar de ‘Primavera Árabe’, ese es un término que se acuña por estos del marketing que tiene que vender redes sociales. Dos. Cada país es un mundo diferente. Tres. Efectivamente, hay una sociedad sojuzgada y bajo regímenes dictatoriales que tiene su total derecho a la libertad y la democracia. Lo que pasa es que esto no es un café para todos. Cada uno tiene sus propias idiosincracias.
«Occidente, y sobre todo los medios de comunicación, ha tratado con demasiada frivolidad la situación en todos y cada uno de estos países, porque cada uno es diferente. Y ahí hay una tendencia preocupante en cuanto pensamos que podemos extrapolar o implantar nuestra democracia, eso lo pensó Bush y mira lo que pasó en Irak y en Afganistán. Eso es imposible, porque nuestra cultura, nuestros principios y nuestra manera de actuar son muy diferentes desde un punto de vista occidental cristiano, u ortodoxo o de otra religión, a lo que es el mundo musulmán árabe, que tiene otra forma de ser».
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