Escribir mucho sobre una persona acaba revelando más de la personalidad del sujeto que del objeto. Dicho de otra manera, que cuanto más hablas o escribes sobre alguien, al final más indicas de tus gustos, tus manías, tus miedos y tus prejuicios.
Muchos columnistas siguen empeñados en sacar agua del pozo de Pablo Iglesias de tal manera que lo están dejando seco, y en conseucencia ya empiezan a escribir sobre sí mismos, pero de la manera indirecta que he señalado arriba.
Por ejemplo, Raúl del Pozo, que a sus casi 78 años, se sulfura porque se le llama (le llamamos) «veterano». Su columna de hoy, 1 de julio de 2014, es una reivindicación de la vejez.
Ser viejo aquí supone una carga para el Estado, para la Seguridad Social y, sobre todo, para la política. A las carracas las están echando del trono, de los partidos y hasta de las residencias de ancianos. En España, el vocablo «viejo» tiene decenas de sinónimos y la mayoría se utiliza como insulto: carroza, pureta, fósil, galápago, chocho…
A mí lo que más me jode es que me llamen veterano sin haber estado en Belchite, mientras observo sin rencor cómo vuelve el poder joven. Preparan la revuelta los profesores y estudiantes sin futuro, los que no matan al padre porque viven de él.
Si fuéramos chinos, o por lo menos espartanos, podríamos colarnos en alguna gerusía o consejo de ancianos, pero ya no nos permitirán ser concejales.
Cada generación se cree ungida, llamada. Estamos otra vez en el culto a los efebos revolucionarios que practicó Sartre, «vampiro fáustico»: «La gente de edad es una mierda y la izquierda arterioesclerótica, otra mierda. Llegó a Cuba y como era bisojo vio las palmeras como cohetes nucleares y comprendió repentinamente que la juventud experimenta la cólera y la angustia suficiente para hacer cambios revolucionarios». «Es mejor -escribió- no haber vivido demasiado para mandar; para obedecer, con tener más de 30 años es suficiente».
Pero si a la generación del amigo Raúl le vino Dios a ver en la Transición, cuando en la universidad, como hizo Rubalcaba, en la prensa, como hizo Cebrián, y en la política, como hicieron Juan Carlos, Suárez y Felipe, se empaquetó a los viejos de entonces.
LOS ‘SILVIOS’. ¿Y POR QUÉ NO LOS ‘LARAS’?
Alfonso Ussía está muy, pero que muy enfadado con las revelaciones de El Mundo sobre los vínculos entre Pablo Iglesias y su señora/compañera/pareja de hecho y los grupos etarras. No sólo con estos dos, sino con los plutócratas que les ponen micrófono. La semana pasada don Alfonso cargó contra los empresarios que acudieron al Ritz a escuchar a Iglesias; hoy lo hace contra los dueños de las cadenas de televisión, bueno, sólo contra uno.
Con toda seguridad, el Coletas y sus compañeros de lecho y folclore podrían ser acusados de colaboración con banda armada. El proceso se prolongaría en exceso porque el Coletas,miembro activo de La Casta, está aforado. El problema se traslada de inmediato a los máximos responsables de las cadenas de televisión capitalistas que hacen dinero promocionando a quienes les cortarían el pescuezo en el caso de alcanzar el Poder político en España.
La duda para las cadenas de televisión se resume en el agravio comparativo. Hasta la fecha, el Coletas era un profesor universitario estalinista, pero no un colaborador de la ETA. A partir de ahora, sus apariciones en los programas de los Silvios pueden estar sujetas a toda suerte de interrogaciones. ¿Por qué el Coletas y no Bolinaga? ¿Por qué siempre El Coletas y no uno cualquiera de los asesinos terroristas a los que han abierto las puertas de la libertad? A Bolinaga le vendría muy bien percibir en concepto de tertuliano estrella lo que pagan la Cuatro, Tele-5 y La Sexta.
Ussía se inventa el mote de Silvios para el grupo de directivos y propietarios de cadenas de televisión. ¿Ingenio o máscara? Porque, sí, Silvio Berlusconi es el dueño de Telecinco y Cuatro, pero el de La Sexta es un tal José Manuel Lara, segundo marqués de Pedroso de Lara… y también propietario del periódico La Razón, donde escribe y cobra Ussía. ¿Por qué éste no llama los Lara a esos ricachones? Ah, misterios, y no de la rima.
Quizás Antonio Lucas recorra el mismo camino que Salvador Sostres: de una adolescencia prolongada hasta la treintena, irresponsable y superficial, a una madurez monárquica y reaccionaria; pero por el momento no pasa de ser un columnista cuyo mayor mérito es reducir la edad media de los columnistas de El Mundo. Sin embargo, su escrito de hoy me sirve para explicar la irracionalidad (o la rabia) de gran parte de la juventud, que vota y votará a Podemos.
Ya lo dijimos aquí. De una nada suburbial han pasado a ser la encarnación del satanismo. Son la horda compacta del descontento. Y eso es lo que asusta a tantos: la súbita primavera de los que ya no necesitan invadir un local público porque podrían entrar en el Parlamento con acta propia, rodeando el Congreso desde la legalidad de las urnas. Antes les caerá una pedriza de sapos y navajas. Seguirán siendo acosados por totalitarios, cojomantecas, rojos de salfumán, matones de cheka, filoetarras, estalinistas con fimosis, volatineros bolivarianos, macarras, yihadistas de piercing y otras alcurnias oscuras.
La bulla de Podemos, sin embargo, es tan sociológica que resulta transparente. Yo tengo dudas, pero creo que su presencia en el rosco electoral (calentando motores para un presunto frente amplio de izquierdas) refuerza esta democracia zse-zse. El susto y el odio ajeno hacen más y mejor campaña que el fervor de sus convencidos. Podemos es la solución química, pura e inflamable, del hastío.
Están mordiendo el pastel acorazado por los extremos. De ahí esta feroz campaña contra ellos, que en verdad les sumará más gente. Pues a ciertos niveles de hartazgo el terror inducido, más que disolver, aglutina.
Es decir, que los ataques a Podemos les refuerzan más que los debilitan.
Para concluir con la ración diaria de Iglesias, traigo el artículo pesimista de Hermann Tertsch (ABC). Al menos se preocupa por el bien general de los españoles, no por su estatus personal, como Raúl del Pozo.
el comunismo, con más de cien millones de muertos en su cuenta criminal, es el mayor y más activo asesino habido en la humanidad. Y ahora vuelve, metamorfoseado en protesta social y juvenil. Con muchas razones reales, como también las tenían los comunistas y los nacionalsocialistas cuando destruyeron la república de Weimar. En España cosechan ahora mismo un éxito fulgurante, gracias a una democracia débil, sin defensas, vaciada de convicciones e ideas por la mediocridad y la corrupción. Por traiciones toleradas y acatadas. La izquierda se desmorona ante su empuje.
Dicen que quieren una nueva democracia por vía pacífica. Pero sus manuales son los de aquel Fidel Castro que decía lo mismo. Cualquiera que haya leído un poco sobre las tragedias del siglo XX sabe reconocer en ellos toda la osada y taimada estrategia de quienes planean, de nuevo, el gran experimento social con seres vivos. Con seres humanos vivos. Dicen pretender una sociedad en la que no haya el mal de la explotación. Por lo que nadie representa el mal con más claridad que quienes nos oponemos a sus planes. Para alcanzar su meta han de acabar con ese mal, el discrepante.
Es perogrullada. Jamás se ha dado el Estado comunista que no haya matado y encarcelado a parte de su población. Todo es una cuestión de poder, como muy bien dice Pablo Iglesias. «Un disparate», me reprochan cuando digo que ellos repetirían los crímenes si pudieran y lo vieran necesario. Conozco la historia de Europa del siglo XX. Lo impensable hoy, lo inconcebible, puede mañana ser realidad de espanto.
EL PSOE DE ANDALUCÍA, CONTRA MADINA
Y de Podemos, al PSOE, como del chupacabras a la vaca a la que aquel extrae la sangre.
Toni Bolaño (La Razón) explica que la guerra civil en el que era principal partido no sólo de la izquierda española sino del régimen se está extendiendo.
El PSOE de Andalucía ha declarado la guerra a Madina. Su petición de conocer la procedencia de los avales ha sido considerada un ataque en toda regla a la federación más importante del PSOE. Las relaciones no eran buenas, ahora son pésimas. Madina considera que Pedro Sánchez ha ganado en la recogida de avales por el apoyo de Andalucía, pero sin estos apoyos el diputado madrileño mantendría una cómoda ventaja.
«Madina ha querido dibujar un escenario en el que Pedro es el candidato del aparato y sus avales son tóxicos porque están prisioneros del malvado aparato», explican círculos socialistas que añaden «parece que tenga -Madina- el enemigo en casa. Su estrategia ha sido errónea y no se entiende que acuse al aparato cuando siempre ha sido aparato». La primera respuesta pública a Madina estuvo en boca de Juan Cornejo, secretario de organización del PSOE andaluz, que sin pelos en la lengua invitó a los candidatos a «que se dejen de chorradas». Por si fuera poco, recordó que Madina no se puede quejar del aparato cuando es miembro de la ejecutiva federal.
Con serenidad pero con firmeza, Susana Díaz ha declarado la guerra abierta al candidato Madina.
Jaime González (ABC) remacha la idea de que es Zapatero, el creador de Eduardo Madina, el destructor del PSOE.
En realidad, el origen de sus males es fruto del largo proceso de alteración genética llevado a cabo por José Luis Rodríguez Zapatero, el hombre que manipuló el ADN del socialismo para sustituirlo por el brebaje del dogmatismo más nocivo. (…) En puridad, Zapatero devoró al PSOE, anulando sus señas de identidad y borrando sus coordenadas históricas a través de un laborioso plan de dilución.
La fragmentación de la izquierda era solo cuestión de tiempo: el PSOE había cavado su tumba. Podemos ha sido la puntilla, pero la formación de Pablo Iglesias no habría alcanzado nunca el inquietante protagonismo que ahora ostenta si el socialismo no hubiera levantado su compuerta de babor para que entraran a saco los enemigos del sistema.
Ver a Eduardo Madina y a Pedro Sánchez dirimir sus discrepancias en el proceso de primarias causa tristeza, porque el problema del PSOE no es de personas, sino de ideas.
José Antonio Zarzalejos (ElConfidencial.com) se ocupa de otro pilar de la izquierda, y del régimen, que se está agrietando: Izquierda Unida.
La entrega del poder en Izquierda Unida en forma de penosísima abdicación de Cayo Lara en el diputado -29 años, el más joven de la Cámara- Alberto Garzón Espinosa ha sido un acto de irresponsabilidad temeraria. Es obvio que el coordinador general de IU carece de cualquier liderazgo verosímil después de un trayecto electoral algo peor que mediocre. En las elecciones europeas del 25-M, con todo teóricamente a su favor, Izquierda Plural no llegó al 10% de los votos (9,99%), es decir, 1.562.567 sufragios (6 escaños), apenas 200.000 más que Podemos (7,97% y 5 escaños).
¿están tan mal las cosas en IU como para entregar la cuchara y mandatar a Alberto Garzón para que se abrace a Podemos y lo haga, además, rapidito?
Me permito recomendar a Zarzalejos que aunque sea de Bilbao nos ahorre las muestras de su sapiencia. Por ejemplo, para que no dudemos de que ha leído el libro de Alberto Garzón asegura que lo ha subrayado.
He leído -con subrayados- el libro del mediático Alberto Garzón (que hasta en la frecuencia tertuliana imita a Pablo Iglesias) titulado La Tercera República.
DIEGO TORRES, CONTRA LA CASA DEL REY
Marcello (Republica.com) analiza los movimientos en la cúpula de Caixabank, el tercer banco de España, en clave nacionalista catalana: Isidre Fainé se refuerza como puente entre Madrid y Barcelona.
En los tiempos de Jordi Pujol, la Generalitat mandaba mucho en La Caixa. Tanto que el ex president forzó la salida de Vilarasau como el mismo ex presidente de la entidad lo cuenta en sus memorias. Sin embargo, ahora que el presidente Artur Mas se ha echado al monte de la independencia, Fainé (que probablemente influye hoy mas en la Generalitat que la Generalitat en La Caixa) ha tomado el mando en el conjunto de La Caixa y ha marcado su territorio frente al independentismo nacionalista -que veía en este barco su soñado Banco Nacional Catalán- por lo que pueda pasar, que es mucho. Exhibiendo Fainé su autonomía pero sin romper el cristal del difícil y frágil equilibrio que hoy impera entre La Caixa y el gobierno catalán.
Lo que da a Isidre Fainé mas peso y aureola y a la vez le permite, con discreción, desempeñar un papel de mediador e interlocutor entre la Generalitat y la Moncloa, en pos de buscar un acuerdo e impedir el anunciado choque de trenes que ya no parece tener arreglo
José Oneto (Republica.com) comenta los últimos detalles del caso Nóos, que perjudican a la Casa del Rey.
Quienes pensaban que el caso se cerraba, en cierto modo, con la petición de procesamiento de la infanta Cristina, se habrán sorprendido este lunes por el giro que han tomado los acontecimiento al conocerse el recurso de Diego Torres en el que se asegura que todo en el Instituto Nóos era «validado, autorizado, auspiciado, consentido, conocido, consolidado y demás por los más altos y prestigiosos asesores del Estado».
Torres recuerda que su socio Iñaki Urdangarin ha reconocido que, «con periodicidad semanal, los servicios de seguridad del Estado hacían copias de todo el contenido de los ordenadores, entendiendo que sería para algo, esto es, para control y validación, que no para coleccionar elementos de archivo». El elemento de conexión, según la acusación particular estaría en el secretario particular de la Infanta Carlos Garcia Revenga que ha sido desimputado por el juez Castro aunque su desimputación ha sido recurrida por la acusación particular Manos Limpias.
CAMACHO: LA BATALLA POR EL RELATO DEL FIN DE ETA
Ignacio Camacho (ABC) tiene el mérito de tocar un asunto que tanto los políticos como los ciudadanos quieren olvidar: ETA, a la que se quiere blanquear.
Ese relato equidistante, que convalida un statu quo hegemónico bajo la apariencia de una falsa reconciliación, cuenta con la complicidad ventajista del nacionalismo. Ayer mismo, Urkullu lo volvió a avalar en El Escorial al pedir al Gobierno que «dé pasos» hacia una paz que parece basada en el borrón y cuenta nueva, en el olvido disfrazado de buena voluntad, en la continuidad de la primacía identitaria por encima del pluralismo. Sin reparación del mal causado, que no es solo un daño físico y moral sino un retroceso de la convivencia en libertad.
En esa batalla por el relato del fin del terrorismo se decide el verdadero sentido de la resistencia. Están en juego «las éticas de la memoria», como decía ayer Joseba Arregi, en unas jornadas de COVITE, citando al filósofo judío Margalit. El derecho de las víctimas a negar el visto bueno a los motivos de su propia liquidación. La obligación de la sociedad democrática de evitar la despenalización moral retroactiva del terrorismo y de sostener la superioridad de la memoria como piedra fundacional de cualquier nuevo tiempo.
Después de haber sufrido el ataque unilateral del crimen etarra toca ahora resistir sus consecuencias.
Ferrer Molina (El Mundo) medita sobre la decadencia de la prensa y concluye que cuanto mayor sea la vinculación de los editores con los poderosos peor será para ella. Su columna se titula ‘La casta periodística’.
Los políticos han tenido que esperar a los resultados de las elecciones europeas para ver tambalearse los cimientos y mover ficha. Hasta Rajoy, tan poco partidario de reaccionar a los cambios en el entorno, ha dado su visto bueno para que el PP abra una agenda de calidad democrática. Sólo por ello habría que dar por buenos los resultados del 25-M.
La prensa, en cambio, inmersa en la tormenta perfecta, víctima de su particular triángulo de las Bermudas, sigue sin darse por aludida, sin percatarse de que maneja un bien fundamental -el derecho a la información- que no puede ponerse en almoneda. En la actual situación de zozobra existe la comprensible tentación de que haya empresas periodísticas que busquen su salvavidas ejerciendo de escuderos del poder, cerrando filas para mantener el statu quo. Es un error que equivale a una condena segura.
La columna ridícula del día la firma Luis Maria Anson, que en su billete de ElImparcial.es suelta una de sus ansonadas cortesanas. Para defender el reinado de Juan Carlos, al que en sus años mozos consideraba una marioneta de Franco usada por este contra el verdadero rey Juan III, recurre a la subida del salario mínimo y el aumento de automóviles. Como si el rey decidiese el precio de los coches…
Cifras significativas del reinado de Juan Carlos I son las que hacen referencia a los salarios y al empleo femenino. En 1976, solo el 2,8% de las mujeres trabajaba; en 2013, el 53%.
El salario mínimo en el año 1976 era de 50 euros; en 2013, se había elevado a 645. El salario medio que en 1976 ganaban los españoles se cifraba en 132 euros; en 2013, se había elevado a 1.634 euros. La renta per cápita en 1976 era de 6.000 euros brutos; en 2013, de 24.400. Las cifras son tozudas y reflejan la crecida espectacular de la prosperidad media. 693.590 automóviles circulaban en España en 1976; 31.203.203 el año pasado.
Lo más negativo, aparte del actual paro, es el número de empleados públicos que si en 1977 era de 700.000 en el año 2012 rozaban los 3.200.000.
Vamos a ver, Luis María, a Juan Carlos le atribuyes el aumento del salario mínimo (algo tendrá que ver la inflación, ¿no?), pero no el de los funcionarios. Hay que estar a las duras y a las maduras.
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